El escándalo de sobornos de la constructora brasileña también salpica a Keiko Fujimori

La ex candidata a presidenta no presenta documentos sobre la financiación de campaña.

19 Dic 2017

LIMA.- La Fiscalía del Perú incautó ayer documentos sobre la financiación de las campañas presidenciales de la ex candidata Keiko Fujimori, ante las sospechas de aportes de la constructora brasileña Odebrecht.

Los documentos del partido Fuerza Popular (FP) fueron incautados por la Oficina Nacional de Procesos Electorales, en Lima, a cargo del fiscal José Domingo Pérez, quien lleva adelante la investigación a Fujimori.

Esta es la tercera vez que la Fiscalía realiza una incautación como parte de la pesquisa. Semanas atrás, Pérez allanó los dos principales locales de FP, así como viviendas de supuestos falsos aportantes de las campañas electorales de 2011 y 2016, en las que Fujimori perdió en segunda vuelta.

Según la confesión del brasileño Marcelo Odebrecht, ex CEO de la empresa que lleva su apellido y preso en Brasil, la constructora aportó dinero para la campaña de 2011 porque se creía que Fujimori podía ganar.

La ex candidata, de 42 años, rechaza esas acusaciones y asegura que los fondos fueron obtenidos mediante la organización de cócteles con entrada paga (aunque no presenta la lista de quienes asistieron) y de donaciones de una ONG estadounidense de origen desconocido.

En el Perú no es delito captar fondos para campañas presidenciales, pero el problema está en que al no existir un respaldo documentario se presume la práctica de lavado de activos.

Esa figura mantiene hoy en prisión preventiva al ex presidente Ollanta Humala, después de que Odebrecht confesara que le entregó 3 millones de dólares para la campaña de 2011. Los expertos consideran que ese caso es idéntico al de Keiko, hija del encarcelado ex presidente Alberto Fujimori.

El escándalo Odebrecht también salpica en Perú a otros personajes políticos, entre ellos los ex mandatarios Alejandro Toledo, prófugo desde febrero, y Alan García.

Odebrecht, la constructora más grande de América Latina, admitió en diciembre de 2016 que desde 2001 pagó sobornos por más de 785 millones de dólares en 12 países, 10 de ellos latinoamericanos, para asegurarse la adjudicación de obras.

La magnitud del escándalo fue descubierto después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusara a Odebrecht de expandir sus negocios gracias a un “departamento de sobornos” que operaba de forma sistemática y usaba para los pagos también bancos estadounidenses y europeos. (DPA)

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