El hombre de los milagros

Las decisivas atajadas de Lucchetti, que brillaron este año, comenzaron en 2012.

19 Dic 2017
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ESPECIALISTA. Lucchetti fue un tormento para quienes intentaron convertirle de penal. En Copa Argentina lo sufrieron All Boys, Vélez y Central. En la Sudamericana, Leandro Fernández, de Independiente. FOTO DE MARCELO MILLER.-

La relación de Cristian Lucchetti con Atlético puede entenderse como un amor a primera vista, aunque haya comenzado casi de casualidad, gracias a una mentira piadosa que ayudó a que el arquero mendocino llegara al club y no viajara a Colombia, desde donde había recibido una importante oferta económica.

La anécdota data del año 2012. De allí en adelante, Lucchetti se ganó el corazón de los hinchas y se adueñó por completo de un arco que llegó a estar vacío tras las partidas de Lucas Ischuk y Esteban Dei Rossi. Lucchetti vino a Tucumán dispuesto a hacer historia. Lo consiguió. Hubo momentos para el olvido, como su primer año en el club, cuando se pensaba más en pelear por no descender al Argentino A que en llegar a Primera. Pasaron las tormentas, se formaron grupos homogéneos, teniéndolo a él y a Luis Rodríguez como referentes. Entonces el ascenso a la máxima categoría se hizo realidad y con él otros premios impensados, después de una primera campaña: clasificar a Copa Libertadores 2017. Si el gol de Fernando Zampedri hizo que Atlético avanzara a la tercera fase, luego de eliminar a El Nacional, de Ecuador, en lo que fue un partido inolvidable, por todo lo que sucedió en la previa, Lucchetti ganó el acceso a la llave de grupos tras una atajada enorme frente a Junior, de Barranquilla, en el Monumental. Eso sucedió sobre el cierre de la revancha que terminó favorable al “Decano” por 3-1, y un global de 3-2. Si esa pelota hubiera entrado, la historia hubiese sido muy diferente

La Copa después se desvaneció, pero llegó la Sudamericana, donde también Lucchetti hizo lo suyo. Y ni hablar de la Copa Argentina. Clave en atajarle un penal a Washington Camacho en la semifinal contra Central. Eso fue lo último que hizo en 2017. Una lesión en el hombro izquierdo lo obligó a pasar por el quirófano. “Estoy bien, espérenme para la Copa”, dijo “Laucha” después de superar con éxito una operación que podría demandarle hasta seis meses de recuperación.

Fiel al equipo, Lucchetti estuvo en todos los partidos luego de haber sido intervenido el 23 de noviembre pasado. Apoyó a sus compañeros en la final de la Copa Argentina, en Mendoza, y sus palabras, pese a la caída, fueron de agradecimiento: “Nada puede empañar el año maravilloso que tuvimos. Queríamos salir campeones. Lamentablemente no se pudo”.

A los 39 años y con un ofrecimiento para revalidar vínculo indefinidamente con Atlético, Lucchetti está concentrado en reencontrarse con su plenitud física. Su objetivo es estar en condiciones a finales de febrero. “Quiero jugar la Copa”, pidió. No se tomará vacaciones porque lo que viene para él es mucho trabajo de fisioterapia. “Las vacaciones sirven para despejar la cabeza después un año increíble para nosotros. Pero mi desafío ahora es recuperarme lo más rápido posible y volver a atajar”, sostuvo el ídolo cuyo apellido en Atlético ya quedó inmortalizado.

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