Inquietud por el cambio de alícuotas de Ingresos Brutos

Expertos en tributación coincidieron en que la medida sólo favorece a algunos sectores. No se habla de bajar el gasto Los empresarios de la FET se mostraron sorprendidos por la aprobación de la norma y analizan los detalles para establecer una postura

16 Dic 2017

La reforma tributaria, introducida por la Legislatura a instancias de un proyecto del Ejecutivo provincial, sorprendió al ambiente empresarial tucumano y a los graduados en Ciencias Económicas. Puntualmente porque la decisión de cambiar las alícuotas de Ingresos Brutos se adoptó sin convocar a las entidades a debatir a través de las comisiones de enlace como era la costumbre del gobernador Juan Manzur.

Los principales referentes empresariales y los expertos en tributación, están analizando el contenido de los cambios antes de tomar una postura acerca de las acciones a seguir. “La comisión de impuestos lo está analizando. Desde ya no sabíamos nada. Nos sorprende y, por supuesto, no estamos de acuerdo”, señaló Héctor Viñuales, presidente de la Federación Económica de Tucumán. El empresario señaló que los sectores que asumirán el costo de esta reforma son comercio y servicios. “Esperábamos que el Gobierno nos consulte porque somos los que pagamos los impuestos. Y también creemos que no había tanto apuro para aprobarla; se hubiera podido rtabajar consensuadamente en su elaboración para que todos se vean beneficiados. Por eso estamos asombrados”, agregó.

En cambio, los expertos tributaristas coincidieron en que la medida tiene claramente hijos y entenados. “Es muy difícil hacer una discriminación actividad por actividad para saber cuáles ganan con estos cambios. Aun se conocen pocos detalles de la normativa. En un análisis grueso, se puede decir que si la medida apunta a reducir la presión fiscal, ya es positiva. Sin embargo, cuando se consideran algunos detalles, la cuestión empieza a verse de otra manera”, señaló el economista y experto en impuestos, Pablo Pero. Según dijo, Ingresos Brutos es un impuesto altamente distorsivo y complejo porque grava todas las etapas de la cadena productiva. “Se calcula que para Tucumán, la alícuota promedio es del 3,5%, pero la que efectivamente se aplica alcanza el 11%. La Nación propuso, entonces, que las provincias cambien este impuesto por uno menos distorsivo y graven, por ejemplo, a la actividad primaria en un 1,5% y que paulatinamente ese porcentaje vaya disminuyendo hasta llegar a 0 en el caso de los primeros niveles de producción. Así, todo el peso del gravamen quedará para las últimas etapas de la cadena productiva. En Tucumán, en cambio, se optó por bajar el impuesto en los sectores vinculados al primer nivel y subirlo en las últimas etapas, con la intención de que impacte lo menos posible en la recaudación”, reconoció el economista.

En este sentido, Pero resaltó que lo que no se hizo en Tucumán es, justamente, aplicar otro de los pedidos de la Nación: la reducción del gasto. “A nivel Gobierno no estamos viendo ningún esfuerzo que apunte a una reducción sustancial del gasto. Sólo hay retoques en los impuestos”, agregó.

Similar opinión tuvo el tributarista Octavio Concilio. “Lo que se hizo es incrementar las alícuotas para compensar aquellas actividades que no están formalizadas. Y lo que yo creo es que se necesita otra acción. Lo que se necesita es que el Estado realmente realice un buen control de los contribuyentes. Hay que plantear cuales son las actividades que necesitan un estímulo fiscal y un acompañamiento del Estado para que la economía crezca y se favorezca el empleo”, dijo.

En este sentido, Concilio aseguró que, a grandes rasgos, el sector hotelero, el de servicios y el gastronómico serán los claros perdedores. “Esta reforma tributaria requiere integración a nivel nacional, provincial y también municipal. Y esto a veces no se tiene en cuenta”, agregó el experto.

El tributarista Eduardo Robinson aseguró que Tucumán es que es una de las provincias con mayor presión fiscal del país y, por eso, todo lo que tenga que ver con reducir alícuotas tributarias, sobre todo en Ingresos Brutos, que es altamente distorsivo para el aparato productivo, es bienvenido. “Lo contradictorio es que se determina destinar recursos fiscales para algunas empresas y algunos sectores, y se eleva las alícuotas para otras actividades de servicios como son. hoteles, restaurantes y salones de eventos. Los resultados de las medidas, se verán en los próximos años, por el incremento o no de los sectores productivos y de servicios de la provincia, la generación de empleo en el sector privado y el nivel de las remuneraciones”, argumentó Robinson.

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