Jueces del sur no consiguen que los presos sean tratados por su adicción

Los magistrados creen que el 90% de los adictos consumen sustancias en la prisión

16 Dic 2017

“¿Usted tiene problema de adicción? Sí señor. ¿Y desearía recuperarse, ser tratado? Sí, por supuesto”. El diálogo, iniciado por el vocal Carlos Jesús Pellegri (presidente) de la Cámara Penal Sala II del Centro Judicial de Concepción, se repitió en los mismos términos con al menos cuatro procesados que pasaron por las audiencias preliminares que llevó adelante el tribunal que se completó con los vocales Elena Grellet y Sergio Altamirano.

La pregunta fue desnudando paulatinamente el drama de un elevado número de imputados que están atrapados por las adicciones a sustancias prohibidas. La mayoría no sabe cómo salir de éstas.

“El hecho de estar cara a cara con los procesados nos permiten acceder a la esencia de un problema que, en algunos casos, lo empujó a delinquir: la adicción. También los lleva a intentar quitarse la vida. Y uno no puede permanecer ajeno a esa realidad que castiga al 90% de los que están procesados o ya condenados”, dijo Pellegri.

En razón a ésta dura realidad es que el juez y su par de la Sala II Sergio Altamirano, decidieron entrevistarse con el obispo de la Diócesis de la Santísima Concepción, José María Rossi, a fin de tratar de consensuar un programa de asistencia al recluso adicto.

La iglesia desde hace más de cinco años tiene en Aguilares el centro de rehabilitación Fazenda que trata a las personas con adicciones. Pero el servicio no es gratuito. Por ahora es el único que existe en el interior tucumano.

“Si bien coincidimos en la necesidad de trabajar para ir brindando asistencia a la gente con problemas, estamos en vía de tratar de resolver el financiamiento de esos tratamientos que pueden ser llevado adelante dentro del penal o en algún caso en la misma Fazenda”, explicó el magistrado.

“Las madres de los reclusos a veces imploran que las ayudemos a buscarle una solución a los problemas de adicción de sus hijos. Y nos sentimos impotentes al carecer de un lugar adecuado para el tratamiento”, concluyó.

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