La obra de teatro “La isla” une lo fantástico con lo real de la mano de niños y jóvenes

El grupo teatral de actores noveles del Ente Cultural resignifica un texto de Shakespeare propuesto por su directora, Lilian Mirkin

16 Dic 2017
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UNA PROPUESTA DISTINTA. En siete años de existencia, “La isla” es el noveno estreno del grupo estatal. enteculturaltucuman.gob.ar

FUNCIÓN DESPEDIDA

• A las 22 en la sala Orestes Caviglia del Ente Cultural (San Martín 251).

Esta noche concluye una de las experiencias más interesantes realizadas en Tucumán por actores de las nuevas generaciones. Por primera vez, los niños y jóvenes del grupo de teatro del Ente Cultural trabajan en conjunto en una puesta en escena, y lo realizan en una obra que rompe con la tradición de estar orientada a un mismo nivel etario. Por el contrario, “La isla” se presentará por última vez en horario nocturno, para todo público y en la sala Orestes Caviglia.

El desafío que presentó la directora Lilian Mirkin a los grupos de artistas vocacionales a principios de año fue adaptar “La tempestad”, la última obra de William Shakespeare. Para lograrlo, reunió sobre el escenario a 35 actores y actrices, cuyas edades oscilan entre 9 y 18 años.

“Este es el noveno espectáculo producido por el Grupo en los siete años que venimos trabajando de manera rigurosa para lograr la calidad que perseguimos. Por suerte el proyecto crece en cada temporada, y los ingresantes saben que la exigencia y la carga horaria son importantes”, afirma Mirkin.

La preparación que reciben los noveles actores es integral: tienen clases de música y audio perceptiva, de expresión corporal, actoral, de técnicas de clown y de trabajo vocal. El equipo docente está compuesto por Fernando Flores Blasco, Marcela Rubinstein, Alicia López Vera y Mirkin.

“Todos los años se recibe con mucha expectativa la propuesta y esta vez elegí una de mis obras favoritas. Le cambié el nombre para sacarle lo trágico del título original. Acá se juega con la idea de cinco compañeros en aprietos, porque deben escribir entre todos un texto teatral para un examen, y en el devenir de la espontánea creación colectiva van viviendo y relatando la historia de Shakespeare, lo que resignifica su obra”, destaca la directora.

La adaptación incluyó llegar a un texto más simple para la comprensión de todo el elenco y atendiendo a sus diferentes edades, sin perder la esencia. “Es importantísimo que entiendan lo que están haciendo y diciendo. Hablar con ellos de la trama y de la historia de la obra, de sus personajes, poder analizarlos por separado y profundizar en sus temas es un trabajo que nos requiere un esfuerzo constante, tanto en los ensayos como en funciones. Es una obra profunda, donde podemos llegar a capas de análisis complejos. Con los chicos hemos logrado un montaje poético, dramático y divertido de escenas que permiten, a través de sus personajes, conocer las conductas y acciones del ser humano en condiciones de esclavitud, de avaricia, de poder, pero también lo muestra bajo los efectos del amor, la esperanza, y la libertad. La obra habla del perdón básicamente”, explica.

La puesta plantea dos planos de percepción: una realidad fantástica que atraviesa e interfiere a una realidad más concreta y cotidiana. Así conviven personajes fantásticos, como hadas, con otros ambientados en el siglo XVII, que exploraban un nuevo y exótico mundo. Hay duques, reyes, marineros, borrachos, capitanes y consejeros, que llegan a la misteriosa isla del título, donde viven el noble Próspero y su hija Miranda, expulsados de su reino por una traición.

“Pretendo que el proyecto de este grupo quede instalado en el sistema del Ente Cultural. Ojalá se garantice su continuidad en el tiempo, para que sea un lugar de formación para niños y jóvenes ávidos de arte -destaca Mirkin-. Aspiro que sea un espacio troncal para todo aquel que quiera al teatro como camino en su vida, porque es un arte noble, que acepta y se nutre de la plástica, la danza, la música, la fotografía y la mímica. Todos pueden encontrar su lugar en él”.

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