Pese a las dudas, se aprobaron los gastos del año pasado en la UNT

La rendición de cuentas de 2016 contó con 15 votos a favor y con 10 abstenciones

14 Dic 2017

Un acalorado debate se vivió en el salón del Consejo Superior de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) durante la última sesión ordinaria del Consejo Superior. A lo largo de cinco horas, los consejeros tuvieron que definir varios asuntos urgentes. Uno de ellos fue el balance 2016 (Cuenta de Ahorro Inversión y Financiamiento). La votación fue una muestra de las dudas que generó el informe: 15 consejeros decidieron aprobar el balance presentado por el Rectorado, mientras que 10 se abstuvieron y uno rechazó el balance.

Según los dictámenes que salieron de la comisión de Hacienda, el balance contiene varias inconsistencias, rendiciones adeudadas y “cuentas virtuales” (reflejan movimientos, pero no tienen respaldo documental y si lo tuvieran no han pasado el proceso de validación).

Incluso el presidente de la comisión, el decano de Ciencias Económicas, José Luis Jiménez, resolvió abstenerse. Lo mismo hicieron los otros contadores que integran esa comisión, Eduardo Triviño y Jorge Rospide. Esto llamó la atención de sus pares. La respuesta que dieron es que reconocían que había cuestiones observadas y que por eso no podían aprobarlo. El argumento que primó fue que respecto de 2015 había habido mejoras en la rendición debido a la implementación del sistema de registro de gastos (SIU Pilagá). El año pasado, la Universidad administró alrededor de $ 3.100 millones, según consta en la Ejecución Presupuestaria.

Sin embargo, el dictamen señalaba: “Los organismos cumplieron con el registro, pero sin efectuar el circuito de rendición. En consecuencia, al cierre del 31/12/2016 se observan elevados cómputos de documentación registrada sin rendir, lo que ocasiona dificultades para el control y conciliación de cuentas, afectando la calidad de información”.

Además, destacaron que no se había cumplido con el postulado que establece que los “hechos financieros” deben ser reconocidos a través de “registraciones contables”. Esta cuestión también había sido advertida en el informe de la Auditoría Interna de la UNT. Y otro punto señalaba que de los 223 juicios que hay en contra de la UNT, “sólo fueron correctamente clasificados 17 juicios”. Esto, según el documento, impedía “registrar como deudas las sentencias firmes” y “constituir la previsión contable por las sentencias adversas de cámara y en trámite de apelación”.

Al momento de las argumentaciones, el decano de Agronomía, Rolando Navarro, mencionó: “No quisiera que mañana el titular de LA GACETA sea que el Consejo no le aprobó el balance 2016 a la UNT”. Entonces, hablaron alrededor de la mesa de dar un voto de confianza, del esfuerzo que vienen haciendo las unidades académicas para ordenar sus cuentas y de la necesidad de no seguir agrandando la mancha de la desconfianza.

El consejero Ricardo Cisneros (Egresado) fue el único que presentó su dictamen en minoría. Tenía las dos primeras páginas idénticas al dictamen de mayoría, salvo que luego recomendaba lo opuesto: rechazar el balance debido a las inconsistencias. “Los dos dictámenes son iguales en los primeros ocho párrafos. ¿Cómo uno va a servir para justificar la aprobación y el otro el rechazo?”, preguntó. Y les recordó que por esas mismas razones un año antes no habían aprobado el balance 2015.

Durante la votación algunos ya no estaban. Eran las 21.30 y los ánimos estaban caldeados. Entre abanicos de papel, los acalorados consejeros decidieron aprobar un balance repleto de observaciones y comenzar el año electoral de 2018 con las cuentas en orden.

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