El plantel "Decano" fue licenciado, pero los dirigentes no descansarán

11 Dic 2017
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EN LA GATERA. Emanuel Molina, que cumplió la inhabilitación por un caso de doping, es uno de los jugadores que Ricardo Zielinski considera para 2018. Atlético tendrá varios frentes de acción. la gaceta / foto de franco vera (archivo)

Vacaciones para el plantel; trabajo para el cuerpo técnico y la directiva de Atlético. Así puede tomarse el cierre del año del “Decano”, después de la final perdida por la Copa Argentina, el sábado en Mendoza. Es hora de que la comisión directiva participe en el mercado de pases. Lo hará por necesidad y porque la misión del equipo a futuro es la misma de siempre: potenciarse en pos de superar los objetivos ya cumplidos.

Este 2017 ha dejado la vara muy alta, en cuanto a rendimiento y resultados obtenidos. Entonces, la misión de la directiva no será sencilla. Deberá aflojar la billetera y buscar futbolistas de nivel. No serán muchos. Entre cinco y seis en total. La Superliga liberó el cupo de contrataciones. Eso puede tomarse como una buena señal para los clubes grandes, que gozan de una liquidez que los de menor escala no lo tienen. “Nosotros no vamos a hipotecar el club, traeremos lo que necesitemos siempre pensando en sumar jugadores que vengan a pelear un puesto. No queremos nada de relleno”, aclaró el presidente Mario Leito, cuyo discurso viene repitiéndose semestre a semestre. Hay casos puntales, puestos específicos a cubrir.

Se buscará un arquero de nivel (circuló el nombre de Augusto Batalla, ¿será?) con las condiciones necesarias para pelearle el puesto de igual a igual a Alejandro Sánchez y luego, cuando esté recuperado, a Cristian Lucchetti.

Habrá búsqueda también en la retaguardia. Un central mixto. Hoy por hoy Jonathan Cabral y Mauro Osores están disponibles por derecha, pero a la izquierda, Rafael García quedó prácticamente como única opción ante la baja por lesión de Franco Sbuttoni.

Aunque se habló mucho, difícilmente se busque un volante central. Atlético dispone de variedad y cantidad en ese sector. Además, ya estará en condiciones de jugar Matías Ballini, recuperado de una rotura de ligamentos cruzados. En esa lista aparecen los titulares, Rodrigo Aliendro y Francisco Grahl. Hay que agregar a Gonzalo Freitas e incluso a Guillermo Acosta, el comodín del grupo que puede desempeñarse en ese sector. Juega y bien donde Ricardo Zielinski lo necesite. La aduana del “Decano” goza de cantidad y diversidad de técnica.

Por los costados, el dueño del carril derecho será David Barbona. La idea es aprovechar su juego explosivo por ese costado de la cancha. Por izquierda está el punto, quizás más débil, y por esa misma razón la búsqueda está orientada a un carrilero zurdo con llegada. Emanuel Molina también estará disponble, aunque el “Mago” no tiene ida y vuelta. El suyo es un estilo más parecido a Favio Álvarez, para atacar y lastimar cerca del área contraria.

Está claro que los goles de Atlético en el semestre en su mayoría fueron de Luis Rodríguez. Ni Ismael Blanco ni Mauricio Affonso acompañaron. El primero apenas marcó dos, en el 4-0 por la Copa Argentina a Sarmiento y en el 2 a 2 contra River, por la Superliga, en el Monumental. El segundo está “zapatero” desde que llegó al club. Es fija la adquisición de un centrodelantero explosivo que pueda adaptarse a la variable de cambios de esquema sobre la marcha. Si Blanco o Affonso tienen chances de emigrar, nadie en Atlético los detendrá.

Sucede lo mismo con “Pulguita”, que expresó sus ganas de, quizás, cambiar de aire. “Tengo ofertas. Veremos que hacemos”, advirtió luego de la final perdida ante River por la Copa Argentina. Es la novela de todos los mercados, tanto de invierno como de verano. La directiva apunta más a una renovación que a darle alas al simoqueño. Quiere se se retire cuando él quiera, pero en Atlético. “A los ídolos hay que cuidarlos”, prometió Leito.

De los cinco refuerzos, tres ya tienen posición fija. Los otros dos están por verse. Dependerá de lo que se encuentre en el mercado y de lo que coticen. A pesar de que Atlético goza de una independencia económica envidiable, no se rifará el futuro del club.

Los dólares que ingresen por los partidos de la Copa Libertadores serán atesorados e invertidos en el futuro: llámese el nuevo predio y la construcción del mismo.

Vendrán jugadores con “chapa”, es un hecho. Habrá que tener paciencia, como de costumbre.

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