Juegos políticos y justicia

09 Dic 2017

Gabriel Pereira - Investigador del Conicet y de la Universidad de Oxford

Tradicionalmente explicamos las decisiones judiciales de mayor relevancia política de dos maneras: entendemos que responden a los intereses políticos e ideológicos entre quien dicta una sentencia y el gobierno de turno; o interpretamos que fueron dictadas por la presión que ejerce ese gobierno. Estas líneas, que son modelos de análisis de la decisión judicial en las ciencias políticas, proponen un juego entre justicia y política, donde las decisiones judiciales son vistas como reacciones a la posición y el poder del gobierno de turno.

No obstante, ambas podrían explicar las órdenes de detención de figuras paradigmáticas del kirchnerismo en los últimos meses, resulta relevante preguntarse si el juego de presiones y lealtades no se ha alterado en el último tiempo. No hablamos del Poder Judicial en general, sino del juego que incumbe a los juzgados de Comodoro Py, que son una caja negra donde se esconden secretos, delitos, y carpetas explosivas, que tienen facultades de investigar al llamado establishment político y económico.

Parece que algunos jueces federales están ensayando estrategias de cuándo y cómo apurar sus investigaciones a los fines de consolidar su “autonomía” política, sin oponerse a los deseos del Gobierno. Lo hacen mediante resoluciones que, si bien son funcionales al oficialismo y se alinean con la tónica menos respetuosa del Estado de Derecho del ala conservadora de Cambiemos, también construyen su propio poder político.

¿Cómo funcionaría la estrategia? Acumular poder a través de la investigación y detención de figuras políticas despreciando cualquier respeto por la legalidad de los procesos judiciales.

¿Qué lograrían estos jueces? Por un lado, mostrar su capacidad de daño a la elite política, cualquiera sea su partido o proximidad con el poder. Por otro lado, cotizar sus decisiones frente al Gobierno, con capacidad de instalar temas en la agenda pública o reforzar la imagen de lucha contra la corrupción.

¿Cuál sería su motivación? Los oficialismos en Argentina no resisten la tentación de controlar a los jueces de Comodoro Py. El actual gobierno no es la excepción. Por lo que la estrategia de acumular poder para evitar sanciones, operaciones de prensa, y hasta destituciones, no debe descartarse.

También están en juego los privilegios políticos, hacia dentro, de un poder del Estado todavía aristocrático, donde los apellidos y la alcurnia “federal” abren y cierran despachos, transfieren expedientes, nombran y ascienden empleados, y sirven cafés a operadores políticos de toda calaña. La estrategia sirve para proteger lo que siempre protegieron: los intereses de la corporación judicial.

El juego planteado no es virtuoso, no busca equilibrios, y se lleva por delante valores de la democracia. Cabe preguntarse el rol en este juego de sectores de la sociedad, de medios de prensa, del gobierno, de la oposición, y de la Corte Suprema.

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