Lectores como rehenes de una situación inquietante

Entre la ferocidad y el cinismo verbal

10 Dic 2017

NOVELA

EL CRIMEN DEL CONDE NEVILLE

AMÉLIE NOTHOMB

(Anagrama – Buenos Aires) 

Una vidente encuentra en el bosque a una adolescente en posición fetal y temblando de frío; la lleva a su casa y al día siguiente llama al padre para que vaya a buscarla. Cuando éste acude, la vidente lo recibe diciéndole “Pronto dará usted una gran fiesta en su casa. Durante esa recepción matará a un invitado.” A partir de ese momento la vida del protagonista se debatirá entre la incredulidad y la aceptación de algo inevitable. En síntesis: será un infierno.

Las novelas de Amélie Nothomb tienen su mayor virtud en lo no representable, en lo que se dice y no en lo que se cuenta. Los diálogos son el sustento de cada historia donde algún personaje al borde del delito influye sobre quienes creen llevar una vida normal. Es en los diálogos donde la tensión juega con la resistencia de los personajes y también de los lectores.

En esta nueva novela de Nothomb se combinan las características de dos obras anteriores: la ferocidad de Diario de Golondrina y el cinismo verbal de Cosmética del enemigo. La profundidad psicológica de los personajes se equilibra con la lógica coloquial, que por momentos roza el absurdo.

La hija del protagonista pide ser la persona a quien se sacrifique en la fiesta que dará su padre, y pone en ello todo su empeño. El cuento de hadas del comienzo del libro de a poco ha ido convirtiéndose en una tragedia casi teatral, y los lectores hemos sido tomados como rehenes de esta historia que parece no tener solución.

El crimen del conde Neville es un homenaje, tal vez caprichoso, a un conocido relato de Oscar Wilde. Una vuelta de tuerca a una situación insoportable y absurda.

El mundo de las apariencias, lo nebuloso de las relaciones familiares, lo inquietante de los secretos tradicionalmente guardados, la crueldad de la infancia que tardíamente sale a flote, lo impreciso de la adolescencia; es decir, todo convive en estos diálogos inolvidables.

Perversidad y elegancia, en partes iguales, se presentan en esta nouvelle de Amélie Nothomb que puede despertarnos diferentes sentimientos, menos indiferencia.

© LA GACETA

Rogelio Ramos Signes

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