Todavía no hay quórum para llamar a sesión en Yerba Buena

“Detrás de los ediles camperistas hay negocios inmobiliarios”, dijo Albornoz Piossek. Pese a que intercedió el vicegobernador Jaldo, los concejales no logran un acuerdo para renovar sus autoridades.

08 Dic 2017
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QUEBRADO. El Concejo Deliberante de Yerba Buena atraviesa una crisis institucional desde hace un año. la gaceta / FOTO DE JORGE OLMOS SGROSSO (archivo)

Marcelo Rojas, José Macome, Javier Jantus, Héctor Aguirre y Walter Aráoz han conformado un quinteto de concejales unidos por un propósito: la renovación de autoridades del Concejo Deliberante de Yerba Buena. Los tres ediles cercanos al oficialismo local y los dos peronistas, respectivamente, llevan días enfrascados en esa cuestión.

Desde el 28 de noviembre, fecha en la que expiró el mandato del actual presidente del cuerpo, el radical Benjamín Zelaya, una nueva crisis sacude a ese Concejo. De un lado, ha quedado esta facción, que se niega a reconocer la legitimidad de una continuidad en la gestión de Zelaya. Le reclaman -en vez- que convoque a elecciones. En la vereda contraria, Zelaya y los también radicales Maximiliano García y Lucas Cerúsico y el macrista Pedro Albornoz Piossek argumentan que no habrá llamado, pues el relamento interno los avala.

En el quinteto creen que, tras la toma de posición del Gobierno de la Provincia, las cosas van a cambiar y que los “otros” no aguantarán la presión. Sucede que, entre el martes y el miércoles últimos, el vicegobernador Osvado Jaldo los recibió y se comprometió a mediar. También se reunió con el intendente de esa ciudad, el radical Mariano Campero. “Se debe priorizar la institucionalidad. El Concejo debe funcionar”, había declarado.

Ayer, Aguirre se mostró esperanzado en que la semana venidera se produzca un llamado a sesión. Y en que reúnan las asistencias necesarias para abrir el cónclave y proponer la terna encabezada por él en la presidencia, por el macrista Marcelo Rojas en la vicepresidencia primera y por Aráoz en la vice segunda, en principio. No obstante, de la sábana tiran en una y en otra dirección. Puede que, de reunir las voluntades necesarias para iniciar una sesión, esa fórmula tenga alguna modificación.

Quién sí tendría su puesto asegurado es Aguirre. “Hoy, cuatro concejales creen que puedo conducir a esta institución. El resto se niega a aceptar los principios democráticos, que suponen el gobierno de las mayorías. Lo de ellos es un capricho. Y en la política no puede haber caprichosos”, dice. Incluso, manifiesta su ilusión en que los ediles enfrentados “recapaciten” y su elección se produzca por unanimidad.

“Ojalá tomen conciencia de que nos han llevado a un momento difícil. Estamos sumidos en una crisis institucional. Tenemos que ponernos de acuerdo”, prosigue. Luego añade que apela, además, a la “razonabilidad” del legislador Ariel García, del radicalismo disidente y vicepresidente segundo de la Cámara. El cuarteto, en su mayoría, responde a su dirigencia.

Mientras tanto, el hoy grupo minoritario parece mantenerse firme en su postura. Albornoz Piossek asegura que los otros insisten en la renovación de autoridades para que se deje de investigar y denunciar la gestión de Campero. “Atrás de los concejales ultracamperistas -en referencia a Rojas y Macome- hay intereses inmobiliarios millonarios. Esos intereses son los que están presionando para manejar al cuerpo”, declara.

Como prueba de sus dichos, dice que hay una nota enviada por los dos referentes del partido vecinal “Compromiso Yerba Buena”, presionándolo para que apruebe un emprendimiento detrás de la avenida Perón. Albornoz Piossek preside la comisión de Obras Públicas. Públicamente, Rojas y Macome han dicho que hay más de 200 carpetas inmovilizadas allí, debido a que la comisión no trabaja y, en consencuencia, no se emiten dictámenes.

“Esto es lo que, realmente, está en juego hoy. Quieren un Concejo adepto al intendente, que no investigue nada y apruebe cualquier barbaridad, como el convenio con la empresa Alperovich Group”, ejemplifica el macrista, en referencia a unas torres que se erigen en las avenidas Perón y Fanzolato. Para él, no tiene explicación lógica el “arreglo” de los peronistas Aguirre y Araóz con Campero. “¿No lo habían denunciando antes, penalmente, por el supuesto cobro irregular del Tributo de Emergencias Municipales”?, concluye.

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