Intendentes navegan entre arcas escuálidas y empleomanía

Coletazos del pedido presidencial de bajar el gasto público.

03 Dic 2017
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PADECERES. Campero y Sánchez apuntan a hacer más eficientes los gastos. la gaceta / archivo

El pedido del presidente, Mauricio Macri, para que los Estados nacional, provincial y municipal reduzcan el gasto público, parece no haberlos inquietado. Es que, según la mayoría de ellos, desde el inicio de sus gestiones tuvieron que afrontar dos “herencias”: arcas escuálidas y sobrepoblación de empleados en sus administraciones.

Tres de los municipios del interior, Bella Vista, Concepción y Yerba Buena, que estuvieron en la gestión anterior a cargo de dirigentes del oficialismo provincial, hoy son gestionados por el macrismo. Así, más allá de la austeridad pretendida en estos dos años, estos intendentes de Cambiemos afirman que llevarán adelante medidas para eficientizar aún más los recursos de sus ciudades.

Medidas “antipáticas”

Sebastián Salazar, de Bella Vista, comparó cifras para que se dimensione la realidad de su administración: Concepción tiene 145.000 habitantes y una planta municipal de 700; y Bella Vista, 30.000 vecinos y la misma cantidad de estatales. “Entre el 83% y el 85% de los recursos con los que contamos son para salarios”, consignó.

El intendente radical, no obstante, rechazó un aspecto del Pacto fiscal que acordaron la Nación y las provincias. “Me aflige, porque apunta a lo previsional y no lo comparto, pero tampoco que la Provincia haya consensuado eso”, lamentó. Subrayó, en contraposición, la importancia de mejorar la realidad de los jubilados municipales, porque afirmó que hay personas mayores que siguen en actividad para no pasar a cobrar la jubilación mínima. “Venimos trabajando con el Concejo en una ordenanza que prevé la recategorización de los empleados que estén a 10 años de jubilarse. Es una problemática que heredamos, porque hay un grupo que estaba a dos años del retiro al que se recategorizó y no tuvo incidencia, prácticamente”, lamentó. Este proyecto se suma, añadió, al del Fondo Complementario Especial, creado con el objetivo de que los jubilados municipales puedan cobrar el 82% (de lo que percibían en actividad).

Afirmó, que pese a haber recibido una administración desordenada, pudo acomodar el gasto y comenzar a volcar recursos en los vecinos. “Es importante lo que plantea el Presidente de sanear las administraciones, que no se sigan incrementando los gastos. Desde el 2003, la planta de empleados de la Provincia se ha quintuplicado; hay que sanear la parte pública sin quitar beneficios a los empleados”, expresó Salazar.

Reconoció que quizás tuvo que tomar medidas “antipáticas” en algunos momentos: “teníamos un presupuesto limitado y organizar un campeonato de autocross no era prioridad. Reducimos la mayor cantidad de gastos de la gestión anterior. Achicamos para mejorar el alumbrado público o poder costear el boleto estudiantil”.

Explicó que la eficientización del gasto se notó, sobre todo, con los recursos federales del Fondo Soja. Cuando asumió, el 9 de noviembre de 2015, durante ese año el municipio había recibido $ 18 millones por ese concepto. “Este año vamos recibiendo $ 7 millones, la tercera parte, y estamos pavimentando y arreglando caminos secundarios. Es una muestra clara de que se puede administrar bien”, afirmó, deslizando una crítica al ex intendente Luis Espeche.

Salazar calificó como “inconcebible” que en estos tiempos haya familias con letrinas. En su jurisdicción relevaron a 500 grupos familiares que tienen ese sistema precario. “Comenzamos un programa de construcción de baños premoldeados. La primera etapa- se adjudicó a la empresa Tensolite y la inversión será de $ 4 millones de recursos propios -alcanzará a 200-. Esto tiene que llamar a la reflexión a la dirigencia, desde que soy chico escucho hablar de la erradicación de letrinas. Me daría vergüenza terminar la gestión con vecinos con letrinas y falta de agua potable”, instó.

Adelantó que instalarán cámaras de seguridad con fibra óptica; que compraron tres propiedades; que están excavando pozos y que se están pavimentando una treintena de calles.

El control, la clave

“Es sumamente lógico el pedido (del Presidente) porque hay una sobredimensión del Estado. Quienes bancan los gastos son los vecino, mediante el pago de los impuestos”, consignó el concepcionense Roberto Sánchez.

Explicó que al crecer el gasto público, aumentó la presión fiscal. “Los aportantes están sobrecargados en la región y, además, somos uno de los países con mayor carga impositiva. La pretensión de bajarlo implica en paralelo poder incentivar a los privados a invertir. Por ejemplo, la Ley de Pymes incluye créditos a tasas bajas y facilidades con los impuestos”, precisó.

Sánchez recordó que desde el primer día que asumió intentó bajar el gasto. “Nos incendiaron el municipio por ese motivo. El anterior gobierno nos dejó 400 nuevos empleados en planta permanente. Tuvimos que tomar una decisión drástica, pero tenemos mucho cuidado con quienes trabajan. Los que tomamos son los que producen”, aseguró. Comentó que los controles son clave y ejemplificó que en los 15 frentes de obra que llevan adelante, el pago es por productividad. “Pagamos por metro cuadrado cuando se adoquina una calle, por superficie terminada”, graficó el ex piloto de rally.

Austeridad

Mariano Campero, de Yerba Buena, afirmó que su gestión tiene la austeridad como base. “Tratamos de ser cada vez más eficientes con el gasto. Y sirve porque vuelve en beneficios para los vecinos. Yerba Buena crece al 12% anual poblacionalmente y ya contamos con 120.000 habitantes. Es un desafío porque no tenemos una sobrepoblación de trabajadores”, afirmó.

Reconoció que en algunas áreas les falta desarrollar capacidades de atención, pero que de a poco lo irán subsanando.

El radical explicó que implementar licitaciones derivó en bajar hasta un 25% los valores de las obras, por la competencia entre las firmas oferentes. “En los próximos 45 días colocaremos iluminación led en vías como la Perón, Aconquija y Camino del Perú y en calles principales de la ciudad. La licitación fue por $ 17 millones”, especificó.

El intendente interpretó que el Presidente no se refirió a un ajuste. “Hay que adecuar los funcionamientos, pero si esa reducción se traduce en despidos no es acertado, hay que reivindicar al empleado público porque las mejoras son gracias a ellos. Cuando asumimos, el 90% de los trabajadores eran del justicialismo y el gran desafío fue coordinar esfuerzos. Ese proceso tuvo buenos resultados. El 2018 será el gran año de Yerba Buena”, concluyó Campero.

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