La UNT sostiene el voto secreto para elegir rector

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DEBATE Y POLÉMICA. Más de dos horas de discusión insumió el análisis del régimen electoral que regirá en 2018. la gaceta / foto de diego araoz

Acusaciones, reproches y hasta cadenas de WhatsApp durante el debate en la que perdió, por un sufragio, la idea de votar “a viva voz”

30 Nov 2017

El voto “a viva voz” perdió por uno contra el voto secreto. Los consejeros superiores universitarios decidieron conservar la modalidad de sufragio secreto para las elecciones indirectas de renovación de autoridades del próximo año. El resultado durante la sesión del martes fue ajustadísimo: 16 voluntades a favor del “voto secreto” y 15 a favor de la “viva voz” o “voto cantado”.

Las argumentaciones se extendieron por más de dos horas. Los que se inclinaban por el voto secreto citaron tesis, publicaciones académicas, la ley Sáenz Peña (voto universal secreto y obligatorio) y hasta una carta del propio Domingo Faustino Sarmiento. Hablaron de las posibles presiones que pueden ejercer los titulares de cátedra sobre los de menor rango si estos votaban a viva voz. “Así como los caudillos ejercían presión”, comparó una consejera en el recinto.

También destacaron la falta de libertad que sugiere decir abiertamente por quién se vota. Otros coincidieron en que el cambio debía ser de raíz: de indirecto a directo, por lo que tampoco estaban de acuerdo con modificar sólo la modalidad.

Todos, al momento de hablar, sabían de antemano cómo iban a votar y lo expresaron. Fueron en vano los intentos de llamar a la reflexión para modificar un sistema muy cuestionado por la comunidad universitaria. “Mantener el voto de cada asambleísta de manera oculta permite que se viole la voluntad del elector”, dijo Virginia Borigen, autora del proyecto en discusión. Adela Seguí, decana de la Facultad de Derecho, recordó que había presidido la Asamblea el día que ganó la actual rectora, Alicia Bardón. “Jamás imaginé que sacaría votos en forma de barquitos, de estrellas… ‘votos origami’ y papeles con felpones rojos, verdes y hasta uno que decía ‘Alicia, maravilla, Bardón’”. ¿Eso es lo que se defiende?”, se preguntó. Y, mirando a la rectora, la inquirió: “Si usted estuviera a la altura de esta UNT, usted debería pedirnos que votemos a viva voz y no someternos a este escándalo”.

Discusiones que siguieron

En la intensidad de las alocuciones no faltaron las subidas de tono, las acusaciones y hasta la viralización de un documento por los teléfonos celulares.

El cruce más fuerte, que luego siguió en el patio del Rectorado, fue entre las decanas de Bioquímica, Silvia González, y de Derecho. González dijo que estaba sorprendida porque Seguí apoyaba la modalidad de voto cantado, pero no lo había hecho cuando era asesora del ex rector Juan Cerisola. Esto enardeció a la abogada, quien negó haberlo asesorado en la gestión. “La decana de Bioquímica me endilgó que asesoré a un ex rector procesado que es una lacra y la comunidad sabe cuál es mi posición, la cual asumí con los costos personales y políticos”, retrucó Seguí.

En cuestión de minutos, a los WhatsApp de algunos consejeros comenzaron a llegar las fotos de una vieja resolución de 2009 (N° 3415/009) por la que la Secretaría Académica había contratado a Seguí como asesora académica. Estuvo contratada durante un año.

En la Asamblea

La decana de Artes, Raquel Pastor, recordó que mientras presidió la comisión que trabajó el capítulo del Régimen Electoral del futuro Estatuto Universitario “jamás se habló del voto cantado”. “Todas las instancias y argumentaciones fueron para defender el voto secreto. Participaron juristas y jamás se puso en discusión ese tema”, djo.

“Lo más saludable es avanzar hacia la elección directa. Lo que están mal son los colegios electorales, pero no podemos cambiar lo indirecto, así que avancemos a la viva voz”, mocionó el consejero por los docentes auxiliares, Fernando Ganami. A su vez, la decana de Arquitectura, Olga Paterlini, llamó a dar el ejemplo y cambiar la metodología del voto.

En tanto, la vicedecana de Psicología, Ana Ortiz de Ferullo, cuestionó a la decana de Ciencias Naturales, Margarita Hidalgo. Esta había dicho que le molestaba el “control” que suponía el voto a viva voz porque se partía de la base de la desconfianza. Ortiz de Ferullo le retrucó: “cuanto más democrático y desarrollado está el sistema mayor vigilancia tiene el funcionamiento. También hay un control implícito en ese ‘barquito’ con el que se vota en la urna”.

El decano de Medicina, Ricardo Zelaya, que hasta el martes se identificaba con el grupo opositor y que proponía el cambio electoral levantó la mano por el “no”. Santiago Rex Bliss, vicedecano de Filosofía y Letras, argumentó que la modificación debía ser integral y que esto sería apenas un parche. “Si sólo modificamos la forma de votación me temo que, en lugar de solucionar el problema, lo estaríamos agravando. ¡Qué mejor para ese personaje que se dedica a traficar voluntades que la garantía de que va a tener la voluntad libre y cantada!”, reflexionó.

Según el consejero estudiantil Agustín Del Pero, el cambio de modalidad no iba a garantizar la transparencia. Entre los estudiantes ganó el “no” al proyecto, cuatro a dos. En la misma sintonía opinó el decano de Agronomía, Rolando Navarro. Además, de Borigen, la consejera estudiantil Florencia Larrea levantó la mano por el sí. “Me sorprende que se hable abiertamente de las presiones a los docentes y es grave que se tenga miedo de decir a viva voz a quién se apoya”, apuntó.

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