Los años y las plagas van matando de a poco los naranjos

Un conjunto de hongos los afecta, explican los especialistas. No reponen la misma especie.

29 Nov 2017

¿San Miguel de Tucumán será la misma sin sus naranjos agrios de hojas siempre verdes y azahares que envuelven a los caminantes con su dulce aroma? De a poco podemos ir despidiéndonos de esos árboles tan característicos de la ciudad (aunque no son originarios de la región, llegaron del sudeste asiático). Uno a uno se ennegrecen sus troncos, luego se tiñen completamente desde las ramas hasta los frutos y terminan sin un brote verde, cual paisaje siniestro. Especialistas sostienen que las plantas se están muriendo por múltiples enfermedades debido a la decrepitud que sufren. Y no se reponen por las de su misma especie porque así lo advirtieron las autoridades fitosanitarias hace años. Entonces, ¿esto es el principio del fin?

Salir a la calle y conocer los ejemplares de las distintas especies de la ciudad es una tarea básica de los voluntarios del Proyecto Arbolado Urbano, de la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT. En esas rondas identificaron la preocupante situación: naranjos distribuidos por toda la ciudad están aparentemente empestados, con la corteza y hasta la fruta cubierta por un polvillo negro. “Son muchísimos; algunos todavía están vivos, con pocas ramas verdes”, comentaron preocupados.

“Se está secando. Estaría bueno que alguien haga algo, para que no se muera”, dice Roberto Lauro Contreras, que trabaja en Virgen de La Merced y Santiago del Estero. Allí hay uno de esos ejemplares moribundos, pero a él le preocupan más las raíces que han sido cubiertas por cemento. Y dice en voz alta, para que todos lo escuchen, que hay que cuidar los árboles, no hay que hacerles “esto” y pica el duro material con una barra de hierro. A la vuelta, en Santiago del Estero al 300 hay tres naranjos secos; al 500 de la misma calle hay uno solo y eso se va repitiendo a lo largo de esa arteria céntrica. Pasa lo mismo en avenida Sarmiento, en Maipú y en Muñecas. Para detectarlos sólo basta con prestar atención, no hay que ser especialista.

“Nunca me había dado cuenta. ¿Qué van a hacer si se están muriendo?”, se pregunta Clarita de Nieva, una vecina que al atardecer pasea por las calles de barrio Norte. Y por ello empieza a enumerar las veces que con sus hermanas elaboraban dulces con las naranjas agrias o cuando servían de proyectiles en diversos juegos de niños.

Ancianos

Los naranjos de la ciudad son todos muy viejos, opina Carlos Arnedo, secretario de Servicios Púbicos de la Municipalidad, y advierte que un árbol de ese tipo tiene una vida fértil de entre 20 y 30 años. Los de San Miguel de Tucumán -advierte- tienen más de 60, algunos se están muriendo por “decrepitud” y por ello tienen todo tipo de plagas.

“El naranjo agrio si bien es pintoresco y el azahar es bonito, no alcanza a sombrear la ciudad como se necesita para el tipo de clima que tenemos. Su copa es insuficiente. Hace años que proponemos otros árboles para crear más sombra, como fresno, lapacho amarillo, bauhinia, acer negundo, lapacho rosado o aguaribay”, detalla el funcionario. Por otra parte, explica: “los naranjos transmiten la enfermedad HLB, que es una plaga que arrasa con plantaciones de cítricos de todo el mundo, con graves pérdidas económicas; por ello los naranjos son peligrosos para las ciudades como Tucumán, cuya segunda actividad económica más importante es el cultivo de limón”.

Por último, Arnedo indicó que en el vivero municipal no producen naranjos agrios porque está prohibido por ley y que hay que desalentar a la población que los plante. “No vamos a sacar los que ya están. Los cuidaremos hasta que se mueran y luego cambiaremos la especie. No podemos arrojar veneno en la vía pública para matar las plagas que tienen, porque justamente están en la calle, donde circulan personas y hay riesgo de intoxicación”, agregó.

Plagas presentes

El HLB y su vector no están presentes en los naranjos agrios de las principales ciudades de Tucumán, informa el Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria). “A esos cítricos urbanos los monitoreamos más que a los comerciales. Hace 20 días tuvimos una sospecha, tomamos muestras y dio negativo. Lo que sí tienen es gomosis, cochinillas y otras plagas. Pero no se puede fumigar porque el municipio teme recibir denuncias por intoxicaciones”, explica el ingeniero agrónomo Rafael Rodríguez Prado, coordinador temático de Protección Vegetal del Senasa del Centro Regional NOA Sur. Agrega que hay un convenio tácito entre las municipalidades y el Estado provincial para que si un naranjo se muere no sea reemplazado por otro de la misma especie, sino por una especie ornamental.

“Lo que se puede hacer es prevenir: comunicando para que no se traigan de otros países ejemplares que puedan estar con plagas, enseñando eso en escuelas y en colegios técnicos y -por supuesto- instalando barreras fitosanitarias en todas las entradas del país y de la provincia”, detalló Rodríguez Prado.

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