Reconocen al joven abatido como asaltante

Le habría quitado el celular y $200 a un adolescente.

26 Nov 2017
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WHATSAPP. Por una foto que se viralizó reconoció el teléfono que le robó a su hijo un joven que luego fue abatido. credito

Cuando ayer por la mañana Daniel Noroña (35) encendió su celular, reconoció el teléfono que horas antes una banda de violentos “motochorros” le había robado a su hijo de 14 años, a metros de su casa, en avenida Américo Vespucio primera cuadra, en Villa Amalia.

En la foto se ve el cuerpo de Halil Suárez, el joven que fue abatido por un policía en la esquina de las avenidas Silvano Bores y Pedro León Gallo, donde habría cometido un robo contra otro uniformado. La imagen, que se viralizó por las redes sociales, demostraría que el joven abatido y su cómplice, que quedó detenido, habrían protagonizado al menos otro violento robo antes del mortal desenlace en el barrio Juan Pablo I.

“Vi la foto esta mañana (por ayer), en un grupo de WhatsApp. El viernes había apagado mi teléfono porque estaba muy nervioso con lo que pasó. Mi hijo había salido de casa como a las seis de la tarde caminando porque tenía que encontrarse con unos amigos en el centro y en la esquina lo agarraron cuatro delincuentes en dos motos. Uno se bajó y le dio un culatazo en la cabeza para robarle el teléfono y $200. Luego escaparon. Creo que estuvo a punto de matar a mi hijo”, explicó Noroña.

El viernes por la tarde, el adolescente salió de su domicilio rumbo al centro, pero no llegó a caminar 50 metros, cuando fue interceptado por cuatro jóvenes que se movilizaban en dos motos. Rápidamente, uno de los desconocidos descendió empuñando un arma de fuego. Los ladrones escaparon hacia el Este y el joven asaltado regresó corriendo a su casa.

Pero la sorpresa de Noroña fue mucho mayor cuando su hijo le aseguró que la persona que le había robado el teléfono era ese jovencito cuyo cuerpo sin vida se observaba en la imagen.

“Estaba el delincuente y al lado dos celulares. Me di cuenta que uno era el de mi hijo, por la carcasa de color verde y porque es un Samsung J7. Los robos aquí son cosa de todos los días desde hace mucho tiempo. No hay horario para los delincuentes. El lunes iremos a Tribunales para ponernos al tanto de los pasos que tenemos que seguir a partir de la denuncia que hice”, concluyó.

Piden más policías

El miércoles, un uniformado hirió de gravedad a un presunto ladrón que habría intentado robarle la moto cuando salía de su casa en la esquina del pasaje Atahualpa y Garmendia, en el barrio San Miguel II. Los vecinos habían alertado a LA GACETA que toda esa zona forma un mismo corredor que les permite a los ladrones atacar y luego escapar sin inconvenientes.

Ofelia Beltrán contó que en los últimos días, ella y su hija fueron víctimas de robos. “A mi hija la agarraron cuatro tipos en dos motos y le partieron la cabeza de un culatazo. Ella estaba en la parada del colectivo con su bebé de cuatro meses y le quisieron robar el celular. Encima tenés que aguantar que además de robarte después vuelven a pasar y te amenazan. A mí me atacaron a pedradas para asaltarme hace una semana. Iba caminando y me agarraron por sorpresa. Me dijeron que me iban a matar y cuando se iban, hicieron tiros, es de terror”, se quejó la mujer, quien tiene una sanguchería en el lugar.

“Aquí la delincuencia es la que manda y tiene las calles del barrio dominadas. He visto a chicas a las que las arrastran de los cabellos para quitarles la mochila. Lo que realmente necesitamos son puestos policiales permanentes, no sólo de pasada, como es ahora”, argumentó el vecino Alberto Gómez.

Un comerciante del barrio, Enrique Frías, agregó: “Lo que pasa es que los ladrones tienen mucha facilidad para escapar y hay muy poca presencia policial. La zona está peligrosa. A mí me quitaron la plata que había cobrado del trabajo; fue a la siesta, en pleno día”.

“No creo que encuentres algún vecino que te diga que no lo robaron alguna vez. En esta peluquería trabaja mi esposa, y vive aterrorizada. Por tanta inseguridad decidimos irnos a vivir a Tierra del Fuego, donde puedo trabajar. Ya no queremos vivir con el Jesús en la boca”, confió Oscar Beltrán.

Voceros de la Unidad Regional Capital dijeron que en esa zona se realizan operativos de manera habitual y que se asignan agentes de parada por esas cuadras. Recalcaron además que se intensificarán los controles con el correr de los días.

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