Recordar, celebrar y exigir

20 Nov 2017

licenciada alejandra perinetti
Directora Nacional de Aldeas Infantiles SOS Argentina (Télam)
Licenciada Alejandra Perinetti
Directora Nacional de Aldeas Infantiles SOS Argentina (Télam)

El 20 de noviembre de 1989, en Asamblea General de Naciones Unidas, se aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN). Este instrumento internacional, que enfoca los derechos humanos en clave de niñez, es el tratado más ampliamente ratificado alrededor del mundo. Esto significa que los Estados firmantes deben rendir cuentas acerca de las políticas que llevan adelante para cumplir con esos derechos. Fue el punto cúlmine de un proceso que comenzó en 1959 cuando la ONU aprobó la Declaración de los Derechos del Niño. Tuvieron que pasar 41 años para que los organismos internacionales comenzaran a interpelar a los niños como sujetos de derechos. Esto implica, además de correrse de la mirada adultocéntrica que pretende cierta supremacía respecto de los niños y niñas, aprender a escuchar qué es lo que tienen para decir, y actuar en consecuencia. Además, sitúa a los adultos como responsables del acceso al ejercicio de sus derechos.

El Estado es el primer garante del efectivo cumplimiento de los derechos de los niños, pero también lo son todos los adultos a cargo de su cuidado, la familia, los docentes, el personal de los servicios de salud, la sociedad civil, las empresas. Toda la sociedad es interpelada desde una mirada que trasciende la compasión y para anclarse desde la perspectiva de derechos. Éste es el verdadero cambio de paradigma.

La CDN ingresa al texto constitucional de nuestro país en 1994. En 2005 se sanciona la Ley Nacional 26.061 y a partir de allí comienza el andamiaje de todo un sistema de Protección Integral de Derechos.

Ya pasaron 27 años desde que la CDN está en plena vigencia y 12 años desde la sanción de la ley en nuestro país. Más allá del importante avance que estos hitos representan, los datos estadísticos no son alentadores. Todavía hay millones de niños que ven restringidas las posibilidades de ejercer sus derechos. En nuestro país seis de cada 10 niños y adolescentes encuentran limitadas las posibilidades para el ejercicio de sus derechos, principalmente en el plano de la protección, la educación, la vivienda digna y la atención de la salud. El 20 de noviembre hay mucho que festejar pero también mucho que exigir. Exigir al Estado que, desde su función de garante, genere políticas públicas que respondan a las situaciones que atraviesan las infancias de nuestro país y que promuevan un piso de verdadera equidad para todos los niños y niñas.

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