Fragmento de Salvo que me muera antes *

19 Nov 2017

Por Ceferino Reato

La construcción de un espectáculo y la acción política cotidiana son la misma cosa, aunque el pretexto de que están separadas ayuda a legitimar las acciones oficiales. (El politólogo estadounidense Murray Edelman en su libro La construcción del espectáculo político).

Durante toda su historia, América latina ha sido un auténtico laboratorio de ilusionismo político. (El politólogo, historiador y diplomático francés Alain Rouquié a La Nación, el 23 de junio de 2010).

Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás. (Génesis, capítulo 3, versículo 19).

Al igual que en Operación Traviata, ¿quién mató a Rucci?, en este libro parto de un instante: el momento en el que Néstor Kirchner se desplomó fulminado al lado de la cama en la que dormía con su esposa, la presidenta Cristina Kirchner, en su residencia de El Calafate.

La intención es contar el kirchnerismo y el cristinismo -y en general, la Argentina- desde ese instante crucial. Como si fuera una ventana abierta en el lugar más adecuado de la casa para ver todo el paisaje.

El primero que se dio cuenta de que ese momento tenía su relevancia fue el experimentado colega Samuel Chiche Gelblung. En 2015, cuando lancé Doce noches, Chiche me hizo una entrevista en la Feria del Libro, desde donde estaba transmitiendo su programa de Radio Rivadavia. En un momento, me preguntó cuál sería mi próximo libro. “Algo sobre el kirchnerismo”, le contesté con una imprecisión buscada, un poco por cábala y mucho porque los periodistas y escritores somos celosos con los temas y enfoques que elegimos. “Ah, tenés que escribir sobre la muerte de Kirchner; es clave”, me contestó. Descubierto antes de comenzar.

Son —como en Operación Traviata— dos historias en una. Por un lado, la muerte de Kirchner reconstruida con el mayor detalle posible.

El gobierno brindó muy poca información sobre este hecho decisivo; por si no bastara, el escueto comunicado oficial hasta le erró en la hora del fallecimiento si lo comparamos con la partida de defunción y, más aún, con el testimonio de los médicos y enfermeros que lo socorrieron en la bellísima villa turística santacruceña.

Una muestra de desidia, pero dentro de un estilo: al kirchnerismo le gustan los juegos de misterio. Y más que a la verdad histórica, apuntan a crear una épica, donde ellos encabezan a los buenos contra los malos, a los amigos contra los enemigos.

¿La verdad? ¿Qué importa la verdad en esa lucha interminable, que viene desde el fondo de nuestra historia; en esa guerra sin cuartel en la cual los otros están siempre al acecho, dispuestos a utilizar cualquier astucia, a inventar todo tipo de operaciones arteras?

* Sudamericana.

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