La masacre de Río Colorado: “tenía mucho miedo de seguir preso por algo que no hice”

Carlos Acosta recuperó la libertad pocas horas después de ser absuelto por el Tribunal. Estuvo dos años y ocho meses detenido por el crimen de dos policías. Pide que se busque a los verdaderos culpables.

17 Nov 2017
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HORAS INTERMINABLES. Durante más de un mes Acosta estuvo sentado en el banquillo de los acusados. la gaceta / foto de franco vera

A las cinco, cuando el sol aún no había salido, José Carlos “Toto” Acosta dejó atrás su oscura celda del penal de Concepción y regresó con su familia a Famaillá. Habían trascurrido ocho horas desde el momento en que fue absuelto en el juicio por el doble homicidio de los policías Ángel Vélez y Alberto Valdez, ocurridos en marzo de 2015, en Río Colorado. Por ese hecho, el joven estuvo detenido dos años y ocho meses hasta que recuperó la libertad.

“No puedo dormir de la emoción. Estoy con mi hijo que hace mucho no veía. Sufrí mucho, injustamente. Si los verdaderos asesinos matan a otra persona, seguro van a buscar a otro ‘perejil’ para culpar”, se lamentó Acosta en diálogo con LA GACETA, el mismo día en que abandonó la cárcel. Había llegado al juicio acusado por el doble homicidio junto a Sebastián Jaime y Carlos Tártalo. El primero fue condenado a 16 años de prisión por la figura de doble homicidio simple, mientras que los otros dos fueron absueltos.

“La masacre de Río Colorado” ocurrió en la medianoche del 30 marzo de 2015, sobre la ruta 157, a pocos metros del acceso principal a esa localidad. Los asesinos estaban en un auto oscuro al lado del camino, cuando al notar que se aproximaban a bordo de una moto los sargentos Valdez y Vélez, los acribillaron a tiros, según surgió en el debate.

Acosta confesó que tuvo miedo de ser condenado por el doble homicicio y que ahora teme sufrir represalias por parte de los verdaderos homicidas.

“Tenía mucho miedo de quedar preso por algo que no hice, ahora pido que se investigue la verdad. No es fácil estar en el penal, te genera un gran daño”, se lamentó, y agregó: “Tengo miedo de todo. Nicolás Orellana y Samuel Morales son los asesinos. Jaime dijo que ellos habían sido los autores. Sabía que él también estaba amenazado. Cuando por fin habló, me emocioné mucho y me sentí un poco más tranquilo porque se supo la verdad. Entiendo el dolor de los familiares, pero yo no los maté”, aseguró.

Una decisión difícil

“El poder interfirió sobre la Justicia y así es imposible investigar, porque llenan la cárcel de ‘perejiles’, en vez de buscar a los verdaderos criminales. Los jueces tuvieron el coraje para tomar una decisión difícil. Hoy mi cliente está en la calle después de pasar dos años y ocho meses privado de su libertad. Me pregunto quién va a pagar el daño que le causó una justicia que fue lenta e injusta”, planteó el abogado Juan Hermosa, quien defendió a Acosta durante el debate que concluyó el martes por la noche.

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