La violencia sexual como arma de guerra

La Corte Penal Internacional denuncia graves violaciones de derechos humanos en Libia.

10 Nov 2017
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HORROR. La situación en Libia pone en peligro la paz mundial, dice la CPI. un.org (archivo)

NUEVA YORK, Estados Unidos.- Libia vive un estado de inseguridad permanente y se vulneran gravemente los derechos humanos, según el último informe de la Corte Penal Internacional (CPI). Los ciudadanos conviven a diario con violaciones sexuales asesinatos, desapariciones forzadas, tortura y tráfico de personas.

“La volátil situación en Libia es una amenaza para la paz y la seguridad internacional”, afirmó Fatou Bensouda, la fiscal de la CPI, ante el Consejo de Seguridad.

La Corte volvió a pedir la extradición de Mahmoud al-Werfalli, comandante de Al-Saiqa, las fuerzas especiales del ejército nacional libio, que habría ordenado la ejecución de decenas de detenidos. Muchos de los ejecutados eran civiles. Recordó que el Estado libio tiene la responsabilidad legal de detener y entregar a Al-Werfally.

También emitió una orden de detención en contra de Mahmoud al-Tuhamy, ex jefe de la agencia de seguridad interna de Libia, por crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra en 2011.

El tribunal mantiene el diálogo con el Gobierno de Acuerdo Nacional para conseguir la detención de Saif Gaddafi, el hijo del líder libio.

Una de las mayores preocupaciones sobre la situación en Libia es el de la utilización sistemática de la violencia sexual contra hombres y mujeres como instrumento de guerra y dominación política.

Sobre la violación a varones -un tema extremadamente tabú en las sociedades árabes- el periódico británico “The Guardian” publicó un reportaje basado en datos recogidos por un grupo de activistas de Túnez.

Este grupo ha documentado casos desgarradores de hombres que han sido sodomizados con objetos, como armas de fuego y mangos de escobas. Algunos testigos relataron que las víctimas eran arrojadas en una habitación llena de prisioneros, a quienes se ordenaba que lo violaran o los matarían.

Que la violación es una manera de ejercer poder y destruir personalmente a las víctimas se demuestra en que, los hombres y mujeres que han pasado por este tipo de violencia se sienten demasiado dañados como para volver a unirse a la vida política, militar o cívica, afirma el reportaje.

Según “The Guardian”, las violaciones masculinas fueron una práctica habitual del régimen de Gadafi durante la revuelta de 2011, pero tras su caída y el desmoronamiento del país, controlado ahora por facciones enfrentadas, estas prácticas se siguen usando como método de venganza de unos contra otros.

El año pasado, Bensouda solicitó al Consejo de Seguridad de la ONU más fondos para fortalecer y ampliar sus investigaciones sobre crímenes de guerra en Libia. (Reuters-Especial)

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