Para Miguel Mateos “los 80 fueron un vértigo lleno de tentaciones”

El músico llega para presentar “Solos en América”, a 30 años de su lanzamiento. El disco que marcó una ruptura.

10 Nov 2017
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VIGENTE. “Después de más de 30 años me da placer seguir tocando”. Miguel Mateos.-

ACTÚA HOY

• A las 22, en el Teatro Mercedes Sosa (San Martín 479).

No hacen faltan presentaciones, porque desde los 80 hasta aquí sus temas son tan populares que los escucha una franja de fans que van de los 20 a los 50 años. Pero algunos números ayudan a comprender el fenómeno de Miguel Mateos. Su carrera de 35 años puede entenderse así: 7.000 shows (de Ushuaia a Chicago) y cinco millones de discos vendidos.

Mateos retorna con un recital para celebrar los 30 años de “Solos en América”, un trabajo que considera fundamental: “fue una ruptura con lo que hacía. algo trascendente”, le dice el artista a LA GACETA durante una entrevista telefónica.

“Llámame, si me necesitas”, “Solos en América”, “Es tan fácil romper un corazón”, “Cuando seas grande” y otros grandes temas sonarán esta noche en el Mercedes Sosa.

- ¿Sos un sobreviviente de los 80 y los 90?

- Y sí, casi literalmente, fijate que hay muchos pares que ya no están con nosotros. Pasa que no compré eso de que había que ser reventado. Siempre fui profesional y académico, aunque elegí el rock. Vengo de una casa materna y paterna ligada absolutamente a la música. Me he cuidado mucho, porque en ese tiempo todo era muy vertiginoso. A veces me miraban mal en el ambiente por todo esto, por insistir con el profesionalismo. Los 80 fueron un vértigo por lo que supone esta carrera en todo nivel, desde todo punto de vista: tomar 700 aviones por año o andar en la ruta trasnochada de una ciudad a otra, o por las tentaciones que aparecen por mil, y entonces sí, se puede perder el control. Pero yo logré potenciarlo con el arte y eso me salvó. Pero bueno, ahora estoy dispuesto a tirarme a la pileta…

- Suponemos que no de un séptimo piso…

- ¡Nooo! Me quiero mucho y estoy en una etapa muy buena de mi vida. Volví a estudiar piano, armonía, orquestación y tengo proyectos. Puedo decir que canto mejor y toco mejor el piano. Aproveché todo este tiempo para seguir formándome y no pensar tanto en el ayer. Y saqué el año pasado el disco “Electropop”, que es una trilogía, y ahora estoy pensando en una cosa más sinfónica. Después de más de 30 años de trabajo me da placer seguir recorriendo América, contar con una banda tremenda, impresionante. Por eso, cuando miro para atrás estoy más que satisfecho.

- ¿Y “Solos en América”?

- Fue un disco de ruptura, que hicimos cuando hubo que pensar qué venía después de “Rockas Vivas”, que fue en vivo. Nos tomamos la libertad de romper con las formas y se generó un disco muy trascendente. Es la ruptura de lo anterior y una palanca hacia adelante. Tiene mucho condimento en cuanto al sonido y a las estructuras. Fue difícil de entender al principio, pero ya es un clásico, se convirtió en eso. No quería repetir lo que hacía y que se transforme como en una fórmula. Esta celebración de los 30 años comenzó con recuperar los derechos: a través de Inamu (Instituto Nacional de Música) se rescataron discos de Troilo, de Gieco y míos; se los sacó de las manos de algunos abogados inescrupulosos. Hicimos “Solos en América” en una versión remasterizada, que era lo que me interesaba.

- Tus shows excitan mucho al público, que canta, baila y hasta te tira ropa.

- Es una forma muy generosa de participación, ciertamente. Me siento feliz con toda esta interacción; es un ingrediente importante en mis presentaciones y lo celebro bastante. Te pone bien arriba, sobre todo cuando bailan en los asientos, en las butacas. Y esto a pesar de que las formas de escuchar música han cambiado; es una suerte que haya ese entusiasmo por el vinilo de nuevo.


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