Le habían roto las patas a machetazos, pero alguien lo rescató y le salvó la vida

"Rolandito" pasó dos días abandonado sobre un charco de sangre hasta que dos rescatistas se hicieron cargo de él.

08 Nov 2017
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EN RECUPERACIÓN. "Rolandito", después de su cirugía. (FOTOS TOMADAS DE LA NACIÓN)

Lo maltrataron tanto que le quitaron la posibilidad de moverse en busca de ayuda. Después de romperle las dos patas delanteras a machetazos, lo abandonaron en un baldío y sobre un charco de sangre, en Buenos Aires. Así fue encontrado, dos días después, el perro al que bautizaron “Rolandito” y le salvaron la vida.

La historia de ese rescate, que fue publicada por el diario La Nación, comenzó con un llamado telefónico que recibió Raúl Yurquina, un vecino de Avellaneda que es conocido por asistir a los animales callejeros y que tiene un refugio con más de 50 rescatados. "Por favor, vengan a buscar a este perro. Hace más de dos días está tirado en un charco de sangre, le molieron las patas a palazos", le avisó un vecino. Una de sus colaboradoras, Liliana Delio, contó que no dudaron en salir a buscarlo. "Pedimos un flete y, cuando llegamos al lugar, encontramos al perro en terribles condiciones. Estaba sufriendo, sin poder moverse, con sus dos patas delanteras heridas: se las habían inmovilizado para partírselas a machetazos hasta dejarlas completamente rotas. Las imágenes helaban la piel y retorcían el alma", recordó.


Raúl y Liliana lo bautizaron “Rolandito” y se hicieron cargo de él. "Con el mismo transporte lo trasladamos a la Facultad de Ciencias Veterinarias en Agronomía. Allí le dieron los primeros auxilios y luego de más de seis horas de espera finalmente le abrieron una historia clínica y le tomaron placas", relataron. El diagnóstico fue triple fractura en ambas patas delanteras.

"Pese a su dolor físico, ‘Rolandito’ no dejaba de dar besos a todos los que lo asistían. Existía la posibilidad de una amputación doble y nos habían indicado que teníamos que hacerlo caminar para que no perdiera sensibilidad en sus patas traseras", dijo Liliana.

Una semana después, les recomendaron una cirugía. “Lamentablemente en la facultad no tenían disponibilidad y no había tiempo que perder. Gracias a la difusión del caso, varias personas se contactaron con nosotros y pudimos reunir el dinero para operarlo. La intervención llevó casi cuatro horas y se hizo en una veterinaria que sólo cobró $ 4 mil en concepto de anestesia y material quirúrgico", precisó.

Mientras “Rolandito” se recuperaba de esa cirugía, su verdadera familia apareció por sorpresa. "A fines de octubre un señor se contactó con nosotros afirmando que ‘Rolandito’ en realidad se llama ‘Pirucho’, y que se le había escapado cuando abrió la puerta de su domicilio y desde ese mismo día lo estaba buscando. Le hicimos muchas preguntas para asegurarnos que fuera quien decía, nos mostró fotos y realmente se veía que era un perro muy querido al que una familia estaba esperando", contó Liliana.


Después de tanto sufrimiento, para el perro hubo final feliz. "Hoy, en plena recuperación, está de nuevo en su hogar, de donde nunca debió haberse ido. Es un caso de los tantos que hemos pasado y seguiremos pasando lamentablemente. Por eso para nosotros es muy importante que las personas sepan la importancia de la castración, de la chapita con un contacto o de no sacarlos a pasear sin correa, es una forma de cuidarlos y cuidarnos", remarcó.



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