Herencia de familia

Paula Santamarina, jugadora de Tucumán Rugby y de los seleccionados “Naranjitas”, lleva los genes de sus padres.

05 Nov 2017

Paula Santamarina (15 años) lleva en sus genes el talento de sus padres. La volante o delantera de la Sexta división de Tucumán Rugby fue una de las figuras de los seleccionados “Naranjitas” Sub 16 y Sub 18 que compitieron en los Campeonatos Argentinos. También fue convocada a las concentraciones de talentos Regionales y Nacionales en 2016 y durante la presente temporada.

Paula heredó la pasión por el deporte que le transmitieron su papá José “Cheto” Santamarina, ex rugbier del equipo “Verdinegro”, de la “Naranja” y de Los Pumas, y su mamá, Valeria García, jugadora de Universitario y también de los seleccionados tucumanos. Agustina, la hermana mayor, también jugó al hockey desde pequeña, pero luego dejó y se dedica a sus estudios de Profesorado de Inglés, además de trabajar.

Paula es una joven responsable, que no descuida sus estudios, pese al tiempo que le insume el hockey entre los entrenamientos y partidos de fin de semana.

“Comencé a jugar al hockey porque mis compañeras del colegio San Patricio jugaban en Tucumán Rugby”, le contó Paula a LG Deportiva. “Entonces un día llegué a casa y le dije a papá: ¿puedo empezar a jugar al hockey? y me inicié en la Novena Verde del club”.

- Fuiste convocada a dos seleccionados: Sub 16 y Sub 18. ¿Sabés lo que eso significa?

- Representar a Tucumán es lo máximo. Les dije a mis compañeras del Sub 16 que había que dejar a Tucumán arriba y lo logramos al obtener el tercer puesto. Después, cuando me llamaron al Sub 18 me sentí feliz. Me encanta defender la camiseta del seleccionado.

- ¿Qué fue lo mejor que te pasó jugando al hockey?

- Formar parte de los seleccionados y que me llamen a jugar un torneo amistoso con la Primera. Me sentí muy bien y conté con el apoyo de las más grandes. Uno de mis objetivos es ese, subir a Primera en mi club, Tucumán Rugby.

- Sos la hija de dos deportistas que brillaron en sus equipos y en los seleccionados provinciales y en el “casi” de tu padre en Los Pumas. ¿Qué cosas te contaron de ellos?

- Todos coinciden que los dos eran muy buenos y me siento orgullosa de ellos. Que mi papá haya tenido la oportunidad de jugar en Los Pumas me enorgullece. De mi mamá me contaron que desde chica era muy buena jugadora y que integró todos los seleccionados tucumanos también.

- Es obvio que contás con el apoyo incondicional de tu familia.

- Los tres me apoyan un montón. Mi mamá va a verme jugar todos los sábados. Para mi papá es un poco complicado porque por los viajes no puede estar siempre. Agustina también también va, pero cuando no puede me pregunta cómo me fue. Está siempre pendiente.

- ¿Podés darte el tiempo necesario para estudiar y entrenar, a veces en doble turno, y jugar ?

- Me sacrifico mucho y trato en lo posible de cumplir con las dos cosas.

- ¿Qué consejos o críticas recibís de tus padres?

- Más que críticas recibo consejos. Que coma bien, que me hidrate y duerma las horas necesarias porque dicen que eso es muy importante. Los dos coinciden en lo mismo.

- ¿Está en tu cabeza una convocatoria a una preselección para llegar a ser Leona?

- Toda jugadora de hockey piensa en llegar a Las Leonas y a mí me encantaría, pero no me desespero. Si llega la oportunidad, bienvenido sea. Por ahora voy a seguir pensando en mi club y en el seleccionado ‘Naranja’.

Jugadora de gran presencia en la zaga

Valeria, su mamá, se destacaba también por su gran contextura física (Paula sigue por ese camino). Jugó en el seleccionado tucumano de Menores en 2013; integró el seleccionado Juvenil durante dos años. También formó parte del seleccionado Junior. El último Campeonato Argentino que jugó con la camiseta de Tucumán fue en 1998. Con “Uni” conquistó cuatro campeonatos anuales.

“El Cheto”, un emblema de los “Naranjas” y Los Pumas

Nieto del gran Mario Santamarina, pionero del rugby en Tucumán, José Santamarina es un símbolo de los años de oro de la “Naranja” (fue capitán entre 1991 y 1998), con la que ganó siete títulos. Más allá de sus virtudes técnicas, “Cheto” era pura personalidad y pasión en la cancha. Con Los Pumas jugó los Mundiales de 1991 y 1995.

Paula es que es una excelente persona y como jugadora es uno de los grandes proyectos que tiene Tucumán Rugby. Ella disfruta lo que hace. Siempre está alegre y predispuesta para escuchar y aprender. Tiene un espíritu competitivo muy grande que la lleva a tratar de superarse. Es una jugadora que suma para el equipo y va para adelante, desde lo anímico y desde lo técnico. Con respecto a su juego, es una delantera que tiene un excelente revés: lo saca muy rápido y con mucha potencia. Es una jugadora temible dentro del área en las definiciones de la jugada. Obviamente que tiene cosas para mejorar porque es chica y son herramientas que seguramente seguirá sumando. Es joven y tiene un enorme futuro por delante.

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