Julio Bocca, el maestro argentino que cambió el ballet uruguayo

El Teatro Mercedes Sosa recibirá al Ballet Nacional del Sodre el próximo fin de semana

05 Nov 2017
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EQUILIBRIO HACIA LA PERFECCIÓN. Escena de “One another”, obra del destacado coreógrafo argentino Demis Volpi. CON LA COMPAÑÍA. Julio Bocca, saludando al final de un espectáculo, al frente de bailarines del Sodre. martinwullich.com

DOS FUNCIONES

• Sábado 11, a las 21.30.

• Domingo 12, a las 20. En el Teatro Mercedes Sosa (San Martín 479). Entradas 2 x 1 con Club La Gaceta.

El ballet clásico profesional en Uruguay tiene su mayor referente desde 1935, cuando se fundó el cuerpo de baile del Sodre (Servicio Oficial de Difusión, Radiotelevisión y Espectáculos). Julio Bocca asumió la dirección del Ballet Nacional del Sodre (BNS) en marzo de 2010 y a lo largo de más de siete años introdujo cambios radicales en los métodos de trabajo e incrementó su proyección internacional.

En la primera gira por Argentina, el BNS llegará al Teatro Mercedes Sosa el sábado y el domingo próximos. El anticipo del espectáculo y los detalles sobre su trabajo en Uruguay formaron parte de la charla que Bocca mantuvo con LA GACETA.

- ¿Cuántos bailarines integran la compañía?

- En total 65. En esta gira con cinco técnicos son 35; la otra mitad de la compañía hace gira nacional por Uruguay.

- ¿Qué ofrecerán en Tucumán? ¿Quiénes son los protagonistas?

- Abrimos con “One another”, una obra creada para nosotros por Demis Volpi (coreógrafo argentino, bailarín solista y coreógrafo del Ballet de Stuttgart). Explora el tema de la electricidad corporal del ser humano. Luego hacemos un clásico conocido, “El corsario”, con Paula Penacchi y Ciro Tamayo, Después “Without World”, obra del coreógrafo español Nacho Duato para el American Ballet. Para mí es una de las maravillas que él ha creado. Cerramos con una obra con la que el público me identifica mucho, la Suite de “Don Quijote”, que me han visto bailar millones de veces. Reunimos parte del primer acto, el de los gitanos del segundo, y el casamiento del tercer acto, que es el gran pas de deux. Lo interpretan Gustavo Carvalho y María Riccetto, primeras figuras que fueron nominadas al Benois de la Danse. Ricetto lo ganó junto a la argentina Ludmila Pagliero.

- En septiembre sorprendió tu renuncia al BNS, pero no dejás la compañía...

- Necesitaba tener un tiempo para mí. Sólo dejo la dirección y voy a seguir como maestro, trabajando con los bailarines, un poco lo que quería desde el comienzo: poder estar con los bailarines directamente en la sala de estudio para trabajar, transmitir. Cuando uno es director hay muchas otras cuestiones que atender (que abordé con mucho placer y voy a seguir apoyando todo lo que se necesite). Pero tenía ganas de estar más con los bailarines en el día a día, tratar de que puedan disfrutar y aprovechar todas las posibilidades en este momento, la parte artística, la parte técnica. Siete años me parecía un período justo. Ya la montada de hacer esta compañía de nuevo se hizo, se vio en el resultado, está funcionando. Ahora quiero incorporarme desde otro lado y disponer de mi tiempo para hacer viajes como maestro y jurado. Creo que es bueno también darle un cambio a la dirección; es bueno refrescar un poco visiones y formas de trabajar que le hacen bien a la compañía. Vuelven a estar atentos a quién viene y cómo quiere que se trabaje: eso es bueno para el artista, para no quedarse cómodo, porque eso pasa, y pasa mucho.

- De este lado del Río de la Plata siempre quieren que vengas a dirigir el ballet del Colón...

- Creo que Paloma Herrera va a hacer un trabajo destacable. En 2018 iré al Colón, pero para hacer una producción de “Bella Durmiente”, de Mario Galizzi, la misma coreografía del Colón (estrenada en septiembre). La diferencia es que nuestra producción tendrá vestuario de Ágatha Ruiz de la Prada, diseñadora top española. Y la repositora del ballet Corsario me pidió que haga el montaje, así que yo iré con una maestra mía a montar al Colón Corsario, y le pedí a Paloma un maestro de su equipo para montar Bella Durmiente. Así intercambiaremos no sólo escenografías sino también maestros y bailarines.

- ¿Paloma Herrera enfrenta un desafío?

- No vi cómo está trabajando ahora, pero la conozco a ella y su profesionalismo, su garra, su ir para adelante, y también comparto su visión de la danza.

- ¿Cómo ves a la danza sudamericana? ¿Qué hace falta para elevar el nivel?

- Hay talento. Creo que que hace falta organizar una buena escuela, incentivar a los bailarines para que den más, para que tengan más hambre de aprendizaje. Depende de cómo los maestros los sacamos de la comodidad que, digamos, a los latinoamericanos se nos da muy bien. Con el talento solo no alcanza, como en cualquier carrera. Si no tenés un mínimo de ocho horas de trabajo cotidiano no llegás a ningún lado. No es cuestión de ser bonito, de tener piernas largas o postura; son muchos otros factores los que constituyen los grandes artistas y las grandes compañías.

- ¿Hay algo que te falte hacer en la danza?

- La verdad es que no me falta nada. Estoy feliz con lo que estoy haciendo. Mi idea es seguir disfrutando y seguir ayudando a que la danza se haga como se tiene que hacer, con calidad y excelencia; que al levantarse el telón se vea una compañía profesional, con talento, con ganas, con artistas sobre el escenario. Sin ofender, que no sea gimnasia sino un arte, como debe ser.


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