Yerba Buena: un potencial turístico sin explotar

Vecinos coinciden en que la ciudad podría convertirse en un punto de atracción. Imaginan un teleférico, una remozada Primera Confitería y una avenida Perón que se asemeje a una costanera. Pero antes, piden que las cloacas dejen de rebasar y que se construyan veredas. Las autoridades apuntan que faltan hotelería y obras de infraestructura.

04 Nov 2017

Hay una persona que cree que Yerba Buena podría ser el vivero de la Argentina; se llama Leandro Mleziva. Hay otra que dice que la ciudad tiene un potencial turístico único; se llama Martín Merino. Y hay quien imagina a la avenida Perón como una costanera, aunque sin río; se llama Martín Ramos. Los tres, vecinos, piensan que el municipio podría convertirse en un destino turístico. No están solos en su inquietud: ciudadanos, gobernantes y empresarios coinciden en que la veta está; falta explotarla.

Y es que, si el tiempo acompaña, los fines de semana son una demostración de cómo ha crecido Yerba Buena como foco recreativo. Las colas de vehículos estacionados en los restaurantes de las avenidas Aconquija y Perón; la invasión de caminantes y ciclistas en las sendas de Horco Molle y el hormiguero humano en el que se convierten los shoppings son datos de la realidad.

Ante eso surgen preguntas: ¿qué hace que una ciudad sea o no turística? ¿Yerba Buena tiene una veta turística? De ser así, ¿entonces hay que favorecerla? ¿Cómo se garantiza la sostenibilidad social, cultural y ambiental? ¿Alguien ha asumido el ‘lobby’ del sector? ¿Qué es un turista? ¿Cómo influyen en el paisaje urbano las personas de localidades cercanas que, de a cientos, invaden el distrito?

Tenemos un plan

La primera definición de Agustina Simón Padrós -directora de Turismo municipal- es la siguiente: “entendemos que Yerba Buena es un polo turístico, pero no se encuentra explotado”. Trascartón, proporciona cifras que acreditan sus dichos: el hotel Howard Johnson; la posada Arcadia y las hosterías Aconquija y El Corte son los únicos establecimientos habilitados para ofrecer camas. Entre los cuatro, suman unas 340 plazas. Así las cosas, entre sus deberes anota que debe conseguir inversiones en hotelería. A vuelo de pájaro, sostiene que se necesitan dos hoteles y un hostel más, al menos. Hoy, bastan un campeonato de parapente o de mountain bike -añade- para que en esas camas no quepa ni la mitad de los participantes.

¿Acaso es la actividad deportiva el motor de la turística?, se le pregunta. Y ella contesta que sí; que el deporte aventura es parte de la identidad de la ciudad. Menciona también el mérito de la gastronomía, y opina que las avenidas Perón y Aconquija funcionan como corredores gastronómicos. A propósito, Dino Alfieri -secretario de Relaciones Institucionales- cuenta que franquicias de comida mexicana y de sushi preparan su desembarco.

La confitería y el teleférico

Semanas atrás, Yerba Buena le entregó al Ente Tucumán Turismo un boceto de lo que podría madurar en su plan estratégico, con el objetivo de que la ciudad sea declarada turística. De ese modo, accedería a beneficios y debería reunir competencias. En ese documento se lee que, cuando un municipio elige ser turístico, debe asumir ese compromiso como una alternativa económica. La decisión implica un acuerdo de las partes: gobiernos, residentes y empresarios.

A juzgar por lo leído, esa conversión podría abrir la puerta de las oportunidades. Así lo cree Sebastián Giobellina -presidente del Ente-. Lo cree cuando dice que hay que fortalecer las ferias artesanales. Lo cree cuando habla del desarrollo del sendero de largo recorrido entre Yerba Buena y Tafí de Valle. Y lo cree cuando menciona la conformación de un corredor hacia San Javier.

Es decir, lo que Giobellina pretende es transformar en producto aquello que no lo es. Su narración sigue con el avistaje de aves en la Reserva Experimental de Horco Molle. Entonces se le pregunta si podría pensarse en Yerba Buena como un diamante en bruto: ¿cuenta con atractivos naturales, pero carece de equipamiento y de marketing? “Yo no diría que carece -responde-, sino que sus ofertas son incipientes. Le falta calidad, infraestructura y promoción”.

-¿Cuáles son las perspectivas?

- La ciudad todavía no ha explotado turísticamente. Nos encontramos en los albores de empezar a trabajar en serio.

- ¿Hay alguna propuesta para la Primera Confitería?

- Estamos pidiendo, fervientemente, que saquen al inmueble de la Ley de Patrimonio Cultural. Cada vez que aparece un inversor, acaba desistiendo porque el Estado le prohíbe que voltee esas paredes. Pero la realidad es que lo que ha quedado en pie ya no sirve.

La confitería de la que habla se encuentra situada en el camino a San Javier. Fue inaugurada el 22 de mayo de 1938. Le pusieron de nombre Parque Aconquija, pero la gente la llamaba primera confitería, puesto que era la escala inicial hacia la Hostería de San Javier. Formó parte del programa de obras públicas de los gobiernos de Miguel Campero y de Miguel Critto. El objetivo -en aquellos tiempos- era la conquista de la montaña. Cuando las preferencias del público declinaron, la construcción se deterioró. En 1990 decidieron clausurarla. Hoy, el edificio se encuentra abandonado y bajo el amparo de la ley de patrimonio (7.535).

La propuesta de Giobellina trae aparejada otra idea: quiere que se construya, junto a una remozada confitería, la base de un teleférico, un sistema de transporte aéreo constituido por cabinas colgadas de una serie de cables. En unos días -revela- recibirá un presupuesto. “Hoy, ese edificio es tierra de nadie. En el ránking de reclamos, ocupa el primer puesto. Me encantaría echarle mano. Pero no puedo tocar ni un ladrillo”.

Calidad y marca

Como principio, Bernardo Racedo Aragón -actual gerente comercial de una aerolínea y ex titular de Turismo de Tucumán y de Salta- aclara que un turista es aquel que transcurre más de 24 horas fuera de su domicilio y a 50 kilómetros de distancia, de mínima. Tras la definición, lo que queda claro -opina él- es que en Yerba Buena confluyen muchas personas de esa ciudad, y de ciudades linderas, que, sin ser consideradas turistas, hacen uso de sus ofertas.

Para atender los requerimientos de esos visitantes -reflexiona- faltan productos de calidad. Calidad, porque en el imaginario social -prosigue- esa es la impresión que causa Yerba Buena. “Todo lo que se preste, debe ser de calidad. Si la Perón es considerada una avenida deportiva, la gente tiene que tener lugares donde dejar su bicicleta”, ejemplifica.

A eso habría que agregarle -completa- el desarrollo de la marca. Racedo Aragón considera que, actualmente, sólo el Estado municipal tracciona la marca Yerba Buena. En vez, tendrían que adoptarla, también, el sector privado y los ciudadanos.

Seguridad y servicios

Dice Andrés Battig, gerente del Howard Johnson, que esa cadena hotelera confía en las características de la ciudad para convertirse en un destino turístico. De hecho, por eso desembarcaron allí. Y entre esas cualidades menciona la cercanía con el cerro, los corredores gastronómicos, el movimiento comercial y, finalmente, el golf. “Son muy pocos los lugares del país con cuatro campos del nivel de los que se encuentran aquí. Condiciones, tenemos. Nos está faltando desarrollarlas como producto turístico y salir a venderlas de modo coordinado”, destaca.

Toca escuchar a Juan Pablo Juliá, el director de la reserva de Horco Molle. Y toca oírlo porque, en los últimos tiempos, ese parque -uno de los principales atractivos de la ciudad, a decir de las autoridades- ha sido noticia... pero en las páginas policiales. Primero, ocurrió cuando la comunidad de bikers viralizó un video en el que se veía, ahí dentro, unos pinchos clavados en la tierra y ocultos debajo de ramas: habían sido puestos para que los ciclistas pasen por encima, rompan sus ruedas, caigan y sean atacados. Después, se robaron $ 80.000 y un pájaro de las oficinas administrativas.

Lo que Juliá dice es que ya no sabe a quién recurrir para frenar la inseguridad en las sendas. Que ha hablado con el intendente, Mariano Campero, y con las autoridades policiales. Y que, pese a los pedidos y a las denuncias, no hay presencia policial en los caminos del cerro. “La seguridad provista por el Estado es insuficiente. Considerando el potencial turístico de la zona, hace falta un poco más de atención”, piensa. Se calcula que entre 2.000 y 3.000 personas ingresan en esos predios, a caminar o a pedalear, cada fin de semana.

Aire soñador

Hay una persona que se subyuga con el verde, intenso y perpetuo; se llama Leandro Mleziva. Hay otra que habla de Yerba Buena como la puerta de acceso al cerro San Javier; se llama Martín Merino. Y hay quien piensa que con paredes de countries no habrá turismo, e imagina a los inversores donando metros de espacios públicos; se llama Martín Ramos. Los tres creen que el municipio podría convertirse en un destino turístico. No están solos en su inquietud. La veta está; falta explotarla.


> PUNTO DE VISTA

EL turismo puede hacernos mejores personas

SOLEDAD NUCCI | LA GACETA

Yerba Buena podría ser una marca poderosa. Su vocación como ciudad verde, deportiva, recreativa y turística debiera convertirse en una de sus mayores fuentes de empleo genuino. Pero no ha habido, en esta última década, acciones integradas en esa dirección.

Hoy, residentes, empresarios y gobernantes coinciden en que el municipio cuenta con las condiciones naturales para favorecer el desarrollo del turismo. Montarse a ese tren implica no sólo una inversión en aquello que guarde relación con la actividad, como hospedajes, recreación, comercios y gastronomía. Implica -sobre todo- mejoras en la infraestructura urbana y en el modo en que las personas se vinculan entre sí en los espacios públicos.

Lo que necesita un viajero es lo mismo que necesita un ciudadano: veredas que inviten a pasear; automovilistas que cedan el paso, en vez de acelerar; semáforos que ordenen las esquinas; calles que no escupan cloacas; senderos de montañas en los que no se roben bicicletas. Una ciudad amable con el turista lo es, primero, consigo misma. Alcanzar esa amabilidad no es una incumbencia del Estado, únicamente. La tarea les compete a todos los actores. Porque a fin de cuentas, el turismo nos ayuda, también, a madurar como sociedad.

LA OPINION DE LA GENTE

¿Qué le hace falta a Yerba Buena para favorecer el turismo?
"Falta la infraestructura de toda ciudad, más los requerimientos de un punto turístico, como senderos señalizados e iluminados; un centro de información turística; miradores; ferias de artesanos de calidad; alquiler de bicicletas y buenos estacionamientos". Pedro Ladrón de Guevara 
"En el predio de La Olla se podría hacer una inversión importante". Juan Manuel Zurita
"Lo primero, es definir qué queremos. Para eso, es necesario realizar un plan estratégico participativo, mediante una consulta popular. Lo que se apruebe, debe ser transformado en una ordenanza que obligue a los gobiernos a seguir ese lineamiento". Pablo Berarducci
"Es necesario que mejoren la iluminación de las avenidas Perón y Aconquija. También se necesita equipamiento urbano, como basureros, bancos, paradas de ómnibus, paseos y plazas. Y deberían construir veredas, al menos en las calles principales". Claudia Griselda Zarrabeitia
"Vendría bien un teleférico, que ascienda al cerro San Javier, y un parque temático. Ni hablar de la limpieza y del orden". Matías Ledesma
"Nos hace falta un teleférico, como el de Salta". Guillermo Vitorio
"Un corredor turístico. También deberían proyectar un teleférico para subir al cerro San Javier". Luciano Syriani
"Un paseo interactivo que unifique la ciudad en sentido norte-sur. Y un teleférico que sirva como atracción turística y como medio de transporte para la población". Jorge Prados
"¡Se necesita seguridad! ¡En todas partes te asaltan!". María Laura Ruffolo
"Falta seguridad. Quiero andar por la avenida Perón sin miedo a que me roben la bicicleta". Alejandra Cano 
"¡La Primera Confitería está totalmente abandonada!". José Cajal
"Deberían dejar de construir tantos countries y arreglar la Primera Confitería. Todas las personas que van a San Javier pasan por ese lugar abandonado". Juan Lucas Maldonado
"El municipio tendría que ser más estricto con los frentistas, para que hagan veredas". Marisa Martínez
"Caminar por la ciudad es una odisea, dado que no hay veredas". Christian Hamilton
"Arreglen las calles y las veredas. Así, podrán atraer inversiones hoteleras". Matías Albornoz
"Nos hacen falta muchísimas cosas: calles que no se inunden, semáforos, seguridad y pavimento". Analía Cháves
"Yerba Buena es una ciudad hermosa, pero deberían arreglar sus calles y veredas. La rotonda de El Corte se pone horrible los domingos, con motos y música fuerte". Lorena Farías
"Se necesitan estacionamientos libres e iluminados en las calles adyacentes a la Aconquija". Sergio Noguera
"Primero, arreglemos las cloacas y los pavimentos. Después veamos cómo la convertimos en un destino turístico". Juan Luis Leggio
"Si quisieran convertirla en una ciudad turística, deberían empezar por arreglar las cloacas". Juan Carlos Caudullo
"Hace falta que arreglen las pérdidas cloacales. También deben controlar la delincuencia y el vandalismo". Laura Boscarino
"Limpieza. Orden en el tránsito. Seguridad. Y semáforos". Eduardo Dato 
"Que se ordene el tránsito mediante medidas ejemplares". Gustavo Barrionuevo 
"Suelo andar en bicleta por la zona. Y me cruce a extranjeros que preguntaban por el sendero de los funiculares. Hace falta cartelería". Gisele Pérez
"Muchas cosas están abandonadas. Pero, sobretodo, la amabilidad de su gente". Humberto Cardozo
"El dinero no lo puede todo. La ciudadanía debe dejar de lado su indiferencia". Patricia Montenegro
"Para empezar, deben identificarse los valores. Una vez definidos esos focos, hay que efectuar un plan de inversión y de explotación". Marcelo Girbau
"Antes de implementar cualquier medida, la Municipalidad tiene que mantener limpio el cerro y los paradores". Sergio Werenitzky
"Para atraer el turismo, Yerba Buena debería reinventarse como una ciudad bien diseñada". María Vaca
"Lo que le falta a Tucumán es una red de transporte público organizada. Por eso, Yerba Buena no puede crecer. Aquí, los turistas no pueden tomar un ómnibus. Los taxistas no saben hablar en otros idiomas. Y no hay aplicaciones para Google". Ignacio García Ibáñez

¿Qué le hace falta a Yerba Buena para favorecer el turismo?

"Falta la infraestructura de toda ciudad, más los requerimientos de un punto turístico, como senderos señalizados e iluminados; un centro de información turística; miradores; ferias de artesanos de calidad; alquiler de bicicletas y buenos estacionamientos". Pedro Ladrón de Guevara 


"En el predio de La Olla se podría hacer una inversión importante". Juan Manuel Zurita


"Lo primero, es definir qué queremos. Para eso, es necesario realizar un plan estratégico participativo, mediante una consulta popular. Lo que se apruebe, debe ser transformado en una ordenanza que obligue a los gobiernos a seguir ese lineamiento". Pablo Berarducci


"Es necesario que mejoren la iluminación de las avenidas Perón y Aconquija. También se necesita equipamiento urbano, como basureros, bancos, paradas de ómnibus, paseos y plazas. Y deberían construir veredas, al menos en las calles principales". Claudia Griselda Zarrabeitia


"Vendría bien un teleférico, que ascienda al cerro San Javier, y un parque temático. Ni hablar de la limpieza y del orden". Matías Ledesma


"Nos hace falta un teleférico, como el de Salta". Guillermo Vitorio


"Un corredor turístico. También deberían proyectar un teleférico para subir al cerro San Javier". Luciano Syriani


"Un paseo interactivo que unifique la ciudad en sentido norte-sur. Y un teleférico que sirva como atracción turística y como medio de transporte para la población". Jorge Prados


"¡Se necesita seguridad! ¡En todas partes te asaltan!". María Laura Ruffolo
"Falta seguridad. Quiero andar por la avenida Perón sin miedo a que me roben la bicicleta". Alejandra Cano 


"¡La Primera Confitería está totalmente abandonada!". José Cajal


"Deberían dejar de construir tantos countries y arreglar la Primera Confitería. Todas las personas que van a San Javier pasan por ese lugar abandonado". Juan Lucas Maldonado


"El municipio tendría que ser más estricto con los frentistas, para que hagan veredas". Marisa Martínez


"Caminar por la ciudad es una odisea, dado que no hay veredas". Christian Hamilton
"Arreglen las calles y las veredas. Así, podrán atraer inversiones hoteleras". Matías Albornoz


"Nos hacen falta muchísimas cosas: calles que no se inunden, semáforos, seguridad y pavimento". Analía Cháves


"Yerba Buena es una ciudad hermosa, pero deberían arreglar sus calles y veredas. La rotonda de El Corte se pone horrible los domingos, con motos y música fuerte". Lorena Farías


"Se necesitan estacionamientos libres e iluminados en las calles adyacentes a la Aconquija". Sergio Noguera


"Primero, arreglemos las cloacas y los pavimentos. Después veamos cómo la convertimos en un destino turístico". Juan Luis Leggio


"Si quisieran convertirla en una ciudad turística, deberían empezar por arreglar las cloacas". Juan Carlos Caudullo


"Hace falta que arreglen las pérdidas cloacales. También deben controlar la delincuencia y el vandalismo". Laura Boscarino


"Limpieza. Orden en el tránsito. Seguridad. Y semáforos". Eduardo Dato 


"Que se ordene el tránsito mediante medidas ejemplares". Gustavo Barrionuevo 


"Suelo andar en bicleta por la zona. Y me cruce a extranjeros que preguntaban por el sendero de los funiculares. Hace falta cartelería". Gisele Pérez


"Muchas cosas están abandonadas. Pero, sobretodo, la amabilidad de su gente". Humberto Cardozo


"El dinero no lo puede todo. La ciudadanía debe dejar de lado su indiferencia". Patricia Montenegro


"Para empezar, deben identificarse los valores. Una vez definidos esos focos, hay que efectuar un plan de inversión y de explotación". Marcelo Girbau


"Antes de implementar cualquier medida, la Municipalidad tiene que mantener limpio el cerro y los paradores". Sergio Werenitzky


"Para atraer el turismo, Yerba Buena debería reinventarse como una ciudad bien diseñada". María Vaca


"Lo que le falta a Tucumán es una red de transporte público organizada. Por eso, Yerba Buena no puede crecer. Aquí, los turistas no pueden tomar un ómnibus. Los taxistas no saben hablar en otros idiomas. Y no hay aplicaciones para Google". Ignacio García Ibáñez

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