La casa de Riera: un homenaje incumplido

Aunque la ley se sancionó el año pasado, todavía no se convirtió en museo la vivienda del que fue dos veces gobernador de Tucumán.

03 Nov 2017

En Bella Vista, casi todos los vecinos conocen la anécdota que tiene como protagonista a don Fernando Pedro Riera, en los tiempos en que era gobernador de Tucumán. El hecho relata que se negó a darle un empleo estatal a su propia hermana. “¿Qué va a decir la gente si yo le doy un puesto a ella?”, se preguntaba el viejo caudillo del peronismo para justificar su decisión. “Eso es inaceptable; no puedo favorecer a mi propia familia”, decía el entonces gobernador en la reinstauración de la democracia, allá por 1983.

La honestidad y la humildad son dos de los valores que más se recuerdan de Riera durante su paso por la función pública. Fue electo gobernador en tres ocasiones, pero gobernó en dos de ellas (1950-1952 y 1983-1987). Su casa de Bella Vista es una construcción sencilla que todavía atesora los documentos históricos de aquel hombre que supo abrir las puertas a quienes más lo necesitaban. Justamente, su hermana Irma Riera, a quien todos conocen como “Porota”, es la única habitante de la casa y la única que sigue en pie de los 10 hermanos (siete mujeres y tres varones) que fueron los Riera.

“Porota” tiene 92 años y mantiene un andar de pasos firmes por los pasillos de la vieja casona. Es una mujer de ojos claros y cabello color ceniza. Muestra un muy buen sentido del humor y, cada tanto, se sienta frente al piano para tocar algo de su música preferida. “Soy profesora elemental de piano -dice sonriente-; cuando yo estudiaba no tenía piano, entonces tenía que ir a la casa de mis amigas para practicar hasta que después mi madre me regaló uno”.

Escritorio intacto

Para homenajear al ex gobernador Riera -fallecido el 9 de enero de 1998-, la Fundación Bella Vista propuso que la casa natal se convierta en un Museo Histórico. La construcción está ubicada sobre la calle García Fernández, a unos pocos metros de la sede municipal.

El escritorio que usaba Riera se mantiene intacto. Inalterable. Da la sensación de que alguien estuvo trabajando hasta un par de horas antes. Hay un cuadro con el rostro del papa San Juan Pablo II, un Cristo crucificado, un ramo de flores de tela, y la silla tapizada en cuero negro en la que solía sentarse a trabajar. A un costado, en un antiguo mueble de madera, se guardan las cartas que le enviaron -en distintos momentos- Juan Domingo Perón, Eva Duarte, Raúl Alfonsín, entre otras personalidades de la política y de la cultura. También están los pergaminos de los títulos que le concedieron como senador nacional por Tucumán (asumió el 11 de junio de 1952).

En otro salón se encuentra una biblioteca añeja de madera en la que se conservan los libros que solía leer el ex gobernador en el patio de la casa. “Don Fernando no sabía de viajes de placer; él pasaba las vacaciones en el patio, donde dedicaba tiempo a la lectura”, cuenta Jorge Lezcano, uno de los hombres que se ocupa de acompañar a “Porota”. En esa tarea lo ayudan Francisca Lezcano y Juan Antonio Mercado. Ellos se dividen en tres turnos para cuidar que la casa no se venga abajo y supervisan que a “Porota” no le falte nada.

Parte de la historia de un ex gobernador peronista se respira en los diferentes espacios de la casa. “La verdad, el ingenio y la conformidad son las tres cosas que deben cultivarse”, puede leerse en un cuadro colgado en un pasillo. “El trabajo, la constancia y la lealtad son tres cosas que deben imitarse”, dice el mismo cuadro.

“Porota” todavía recuerda aquel día en que el entonces presidente Alfonsín visitó a Riera en esa casona. “Yo estaba en la puerta esperando -dice Irma-; no quería que entraran todos a la casa, porque iba a quedar chica, pero cuando llegó Alfonsín todos empujaron, entraron y me dejaron afuera”, dice, y se ríe. “Tuve que entrar a la fuerza por otra puerta para llegar aquí -agrega mientras señala un viejo sillón en la sala-, donde estaba sentado Alfonsín”.

Ley provincial

La idea de convertirla en una casa-museo comenzó a gestionarse en octubre de 2013, a través de la Comisión de Patrimonio Cultural de Tucumán y fue remitida con informe favorable a la Legislatura.

El 28 de abril de 2016, la Cámara sancionó la ley que declara el inmueble “Sitio Histórico Provincial”. Entre sus fundamentos, la norma define a Riera como “ejemplo de dirigente político comprometido con los intereses de su pueblo y con el destino de grandeza de su Patria”.

En mayo de 2016, el Poder Ejecutivo promulgó la norma que quedó registrada como Ley 8.872. Sin embargo, la propuesta sigue sin concretarse y el paso del tiempo atenta contra el mantenimiento de la casona, que guarda la historia reciente de un hombre que nunca se enriqueció con la política.

"Pretendemos que el museo sea la historia viva de Bella Vista"

El intendente de Bella Vista, Sebastián Salazar, anunció que hoy tiene agendado reunirse con el titular del Ente Tucumán Turismo, Sebastián Giobellina, para avanzar en el proyecto de la casa-museo. “La expropiación ya se hizo, pero la casa tiene un ocupante que es la hermana del ex gobernador; tenemos que declarar los derechos de usufructo de por vida a su favor para que ella no resulte perjudicada”, precisó el intendente en diálogo con LA GACETA.

“La idea es hacer algo similar a lo que se hizo en Concepción con el museo Nasif Stéfano”, detalló Salazar. El espacio será pensado desde un punto de vista emotivo y dinámico, con videos y proyecciones. Además, recordó que en su gestión como concejal de Bella Vista fue el impulsor de la revalorización de la casa Riera.

Salazar dijo que, desde el primer momento, en 2013, se trabajó en forma conjunta con la Fundación Bella Vista, que preside Manuel Roberto Valeros. “En realidad pretendemos que el museo sea la historia viva de Bella Vista, para que pueda ser conocido y valorado por las nuevas generaciones”, destacó Valeros, que entre 1963 y 1966 se desempeñó como diputado provincial por el radicalismo.

Para estudiantes

Valeros admitió que el municipio encaró otras prioridades este año, pero se mostró entusiasmado por el impulso que tendrá el proyecto en adelante. “Nosotros lo pensamos como un pequeño centro cultural, al que los estudiantes de las escuelas primarias y secundarias lo visiten -dijo Valeros- y que, durante ese recorrido, los chicos puedan ver diapositivas para que se interioricen sobre lo que fue la vida de don Fernando Riera”.

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