Cartas de lectores

01 Nov 2017

Nuestra actual Argentina

El 22 de octubre lo recordaré como el día en que buena parte de los argentinos nos desprendimos de los mesianismos totalitarios, para dar cobijo a fuerzas políticas que tendrán la responsabilidad de conducirnos en la esperanza de un pueblo apegado al sistema democrático. Garantizado un Poder Judicial independiente y un Congreso comprometido con el bien común, tendremos un Poder Ejecutivo que se verá obligado a articular políticas públicas que lleven a nuestra Argentina al destino de grandeza; el que fuera interrumpido hace más de 70 años. El resultado eleccionario ratificó la nueva visión política iniciada en diciembre de 2015, a la que todos los que nos sentimos ciudadanos nos corresponde controlar, con la esperanza que los viejos “vicios políticos” se transformen en el germen de una nueva alternativa partidaria complementaria y no destructora como la que hasta hoy existe. Esta circunstancia histórica es querida por la mayoría de los argentinos porque vislumbramos que paulatinamente la llamada a ser la “clase dirigente” va integrándose con personas de arraigo social y cultural en ascenso, dejando atrás los preceptos de la tan mentada “viveza criolla” que llevaran a encumbrar personajes que nunca entendieron que el poder logrado debía servir para captar el bienestar general y no sólo el enriquecimiento espurio, ya individual, ya en banda, como nos tenían acostumbrados políticos, sindicalistas, empresarios y “vivillos” de distinto pelaje. Dejemos a los capaces y a los comprometidos para lograr aquel bienestar común, cualquiera sea su ideología, siempre y cuando ayuden a desarrollarnos como Nación. Asistimos hoy a dos hechos relevantes: 1) la convocatoria política multipartidaria, multicultural y multirreligiosa, junto a los empresarios y productores, convocada por el Presidente. Ello nos habla de apertura hacia todos, tan distante a los mesianismos totalitarios; y 2) la firma de la Declaración de Córdoba por parte de los credos religiosos cristianos, judaico y musulmán en la que considera a América Latina territorio libre de conflictos religiosos que hoy cuestan tan caro en vidas humanas en lejanos países. Es la ocasión justa para que rellenemos la tan mentada “grieta”. Por supuesto que aún perviven grupos a los que la normalización de la Argentina les haría peligrar su existencia y que -llamativa y curiosamente- se enmarcan en las “organizaciones sociales” (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular; Barrios de Pie y Corriente Clasista y Combativa). Exigen ser incluidas en las discusiones sobre las reformas cuando hasta hoy sólo provocaron desmanes, piquetes, oposiciones destructivas buscando beneficios exclusivos para sus dirigentes que les permitiera mantener fuerzas brutas de choque por unos pesos, bolsones o subsidios.

Luis Vides Almonacid

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Después de las elecciones I

El lector Oscar Beltrán (carta “Después de las elecciones”, 30/10) se muestra desconcertado por la cantidad de gente que apoya al actual gobierno de Macri y espera respuestas de por qué lo hacen. Quiero en primer lugar explicarle que, lamentablemente, el fanatismo ciega, y esto es lo que ocurre con los seguidores K. Nosotros estamos muy conformes con la lucha frontal que encaró este Gobierno contra la delincuencia en todas sus formas (contrabando, drogadicción, mal desempeño de los funcionarios públicos, robos, corrupción). En lo que se refiere al problema económico, basta con tener al menos dos dedos de frente, para darse cuenta de que el desastre que nos dejó el Gobierno anterior no se podía arreglar en un corto tiempo. Después de 12 años de enriquecimiento ilícito de los funcionarios públicos, de pagar barcos cargados de gas que jamás llegaron a nuestro país, de comprar chatarra por vagones de ferrocarril en perfecto estado y listos para circular, de pagar por obras no realizadas (hay casos de rutas por las que se pagó su construcción total y a las que no se les echó, ni siquiera una palada de ripio), de mantener a miles de jóvenes, en edad de producir, sin reclamarles a cambio que al menos se ocupasen del cuidado de una plaza, sin preocuparse de crear fuentes genuinas de trabajo con las materias primas que se producen en todas las regiones de nuestro país, y beneficiar así a todas las zonas. Con el Gobierno anterior no teníamos esperanza alguna de que el porvenir de nuestra Patria tuviese algo de promisorio, salvo seguir fomentando la vagancia y el enriquecimiento de todos los funcionarios de gobierno de todas las categorías. Hoy, con grandes sacrificios que estamos haciendo, vemos un futuro lleno de esperanza y con un crecimiento gradual que iremos notando día a día. Todos los aumentos que sufrimos en los servicios son el sinceramiento que el gobierno anterior jamás tuvo el coraje de hacer. Le aclaro que soy un jubilado (cobro unos pocos pesos más que la mínima), pero sigo trabajando por mi cuenta y aportando así mi granito de arena para ver a mi Patria grande y respetada por todo el mundo.

José Luis Roldán

Azcuénaga 514

San Miguel de Tucumán


Después de las elecciones II

Al estimado lector Beltrán: A estas alturas de los acontecimientos, o sea, con las elecciones consumadas, me parece un poco descabellado el origen de su duda. Por enésima vez hace hincapié en lo insondable de los motivos que nos llevaron a votar al ingeniero Macri o a su espacio político. Y parece ser que el resultado de las elecciones últimas ha disminuido al extremo su capacidad de raciocinio puesto que las causas de este triunfo son simples y se reducen a la gestión. Votamos ahora por el apoyo a un gobierno que gestiona progreso en contraposición a otro que instaló la corrupción. En 2015 votamos una idea. Si tiene todavía alguna duda, puedo mencionarle que entre 2003 y 2015 la inflación acumulada fue de aproximadamente el 1.385 %, algo así como un 99 % anual. Hoy está rondando el 23 %, después de haber sorteado la especulación que la llevó a un 46 %. Podría contarle que en 2015 una familia que no tenia su techo propio debía justificar alrededor de $ 70.000 de ingresos mensuales para acceder a una vivienda de unos 60 m cuadrados. O sea 10 veces el sueldo promedio. Y la relación cuota-alquiler era de entre 5 y 8 veces más. Hoy ese crédito tan añorado exige 1,60 sueldo promedio con una relación de 1 a 1 entre el valor de la cuota y un alquiler. Ni hablar del plan Procrear, que no sólo contempla el valor aproximado de una propiedad básica, sino que además, el Gobierno subsidia 300.000 pesos casi un 25 % de los préstamos promedio. También se puede saber que en 2015 las reservas del BCRA era un poco menos de U$S 25.000 millones. En menos de dos años estamos en el doble exacto de esa cifra sin crecimiento a tasas chinas ni comoditties a precios estratosféricos y sin cepo al dólar. El indice de pobreza en 2015 era prácticamente del 30 %. Si bien durante 2016 este guarismo se elevó a un 32 % por las medidas que obligadamente tuvo que implementar el Gobierno, se cumplió la meta establecida de que esas mismas medidas iban revertir la situación y hoy se sitúa en un 28 %, cuatro puntos menos que su máximo y 2 menos que al final del mandato Kirchner. Obviamente estamos bastante lejos del 5 % ostentado por el kirchnerato, cuando teníamos menos pobres que Alemania. Otro dato relevante es que en 2015 el déficit fiscal de la República era de 5,4 % ( a pesar de que, no sin fundadas estimaciones, se calculaba en un 7,1 el número real ). Hoy se ubica en el 4,2 % o sea un 20% menos. Y por si fuera poco, se estima para el año que viene una medición por debajo de 3,5. Puede mencionarse además el aumento del corte de etanol en las naftas, el ingreso del limón a EEUU y otras cosas como Metrobus, desagües, red ferroviaria, que durante 12 años se prometieron y no se cumplieron, y que en cierto aspecto todavía no modifican la realidad de Tucumán, pero sí hacen al proyecto país que sobrelleva el actual Poder Ejecutivo. Creo que mencionar a De Vido, López y Jaime no suma en absoluto. Respecto del sinceramiento de las tarifas de los servicios públicos, eran tan inevitables como necesarias. Y si no, que se lo pregunten a los que año a año sufrían cortes de luz, falta de agua, etcétera, circunstancias que hoy están pasando a formar parte de un oscuro pasado inmediato. Si el lector sigue pensando sólo con el bolsillo se va a perder la verdadera ola de crecimiento en la que está montado este bendito suelo argentino. Si en realidad sólo quiere defender un modelo nefasto y obsoleto por lealtad o conveniencia, está en todo su derecho y nos vemos en 2019, puesto que es lo único que le queda por esperar. Atentamente.

César Augusto Cortés

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Día de los Fieles Difuntos

El Día de los Fieles Difuntos además de ser una jornada dedicada a la oración y al recuerdo de nuestros seres queridos que partieron de la vida terrena, es también una oportunidad para reflexionar sobre el misterioso hecho de la muerte y de la existencia en el más allá. Sócrates, condenado a beber un veneno mortal, en los instantes previos a este hecho, ante el llanto de las mujeres presentes en el lugar ordenó llevarlas afuera, porque consideraba que había que morir entre palabras de buen augurio, no en medio del llanto. Cuatro siglos después, Jesucristo traería al mundo las palabras que, quizás, el filósofo griego deseaba escuchar en aquel momento. “No se inquieten”, decía Jesús. “Crean en Dios y crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes”.

Daniel E. Chávez

Pasaje Benjamín Paz 308

San Miguel de Tucumán


Reductores de velocidad

En el camino que lleva a San Javier, a la altura de El Corte, frente el colegio República de Italia, recientemente se han colocado sobre el pavimento dos franjas de reductores de velocidad circulares, cuya denominación comercial creo es MD 250. Son cuerpos de plástico amarillo, con bordes inclinados aproximadamente de 45 grados y una altura de 4,5 cm. Cada franja consta de dos filas de reductores ubicados en diagonal, lo que hace imposible esquivarlos. El motivo de esta carta es volcar mi opinión al respecto: estos obstáculos implican un serio peligro para los que bajan en bicicleta a cierta velocidad, ya que los bordes inclinados tienden a cruzar la rueda delantera con la consiguiente pérdida de equilibrio. Considero que es necesario, antes que ocurra algún accidente, reemplazar estos reductores por cintas amarillas, que no implican ningún peligro en este aspecto.

Alejo Grosse

Quito 2.594

Yerba Buena

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