Un filme que “aterró” a los tucumanos

30 Oct 2017

Hace 95 años, los tucumanos colmaron las instalaciones del teatro Alberdi para el estreno de la película alemana “El gabinete del Dr. Caligari”. El film venía precedido de su fama de ser terriblemente aterrorizante, y la publicidad previa hizo todo lo demás para el éxito de las presentaciones de la cinta.

La película no pudo ser estrenada, como estaba previsto, en la función nocturna del 31 de octubre debido a que la copia que viajaba hacia nuestra provincia se quemó a causa del incendio del vagón del ferrocarril que la trasladaba desde Buenos Aires. “La compañía cinematográfica ha prometido una nueva copia de esta cinta, según telegramas enviados, para que así se cumpla el anuncio de su estreno y no defraudar las esperanzas del público tucumano”, informaba LA GACETA del miércoles 1 de noviembre de 1922. Además, se anunciaba, como una posibilidad, que la película se exhibiría el sábado y el domingo si la compañía teatral Arellano no debutaba el viernes.

En los días previos al frustrado estreno nuestra crónica anunciaba: “película de gran aparato y de un tema absolutamente original y novedoso. Ha logrado llamar la atención de todos los públicos, especialmente el de los Estados Unidos y ya es sabido que en este asunto los yankees pecan por exigentes”. En cuanto a la calificación de la película se anunciaba: “la Municipalidad solamente autorizó la exhibición de este film haciendo constar en los carteles de propaganda que no era apta para personas de temperamento sensible”.

La quema de la copia más los anuncios que salieron en nuestras páginas hicieron crecer la expectativa del público por el film alemán. El día previo para el estreno, que fue en la función de las 21.15 del sábado 4 de noviembre, se anunciaba: “el argumento de esta emocionante película gira alrededor de la vida de un médico que, aprovechándose de ciertos estudios ocultistas, ejerce el mal en todas sus manifestaciones. Bordándose con tal motivo una larga serie de espeluznantes escenas, novedosamente tramadas”.

Personas sensibles

Había llegado el día del estreno. Todos hablaban de la película. El cronista señalaba: “su argumento no es recomendable para las personas sensibles”, y se informaba: “la Asistencia Pública, ante el anuncio de tal película, pidió ayer una exhibición privada para dictaminar si tal film puede proyectarse o no en el teatro Alberdi”. Y en este sentido recordaba: “cuando se dio por primera vez en Buenos Aires, las autoridades municipales prohibieron su exhibición; pero mediante gestiones ulteriores y en mérito de no encontrarse razón fundada para que esa prohibición subsistiera, se autorizó debidamente su proyección en los cines de la Capital Federal”. Se consideraba que el film sería un éxito “por la novedad del tema que trata la película y por las emociones que provoca su argumento” y agregaba: “el asunto se desarrolla dentro de un ambiente de terror con escenas espeluznantes, expuestas fríamente y con un crudo materialismo, que provoca en el espectador una verdadera sensación de realidad”. Tras el estreno, el domingo 5 de noviembre se anunciaba el gran éxito de público que tuvo la película y se informaba sobre las dos funciones de ese día.

Decorados cubistas

Nuestra crónica destacaba los decorados: “han sido pintados expresamente para esta película por conocidos artistas ‘cubistas’ de Alemania y salen de la norma que rige en la cinematografía moderna, marcando así una profunda evolución en el arte de la escena muda”. Ese mundo irreal que proponía la película se desarrollaba en base a las pinturas de Walter Reimann, Hermann Warm y Walter Rorigh como decorados y escenografías.

El film es el más emblemático del expresionismo alemán. La película fue dirigida por el director germano Robert Wiene, hombre proveniente del teatro y cuya formación le imprimió aspectos decisivos como el uso de decorados pintados que gracias a la luz cobraban un aspecto irreal. Fue estrenado en Alemania en febrero de 1920 en el Marmohaus de Berlín. El guión fue escrito por Carl Mayer y Hans Janowitz quienes tuvieron malas experiencias durante la Primera Guerra Mundial que acababa de terminar y sumaron muchas de sus vivencias para hacer una historia de terror y crimen. La filmación se llevó a cabo entre diciembre de 1919 y enero de 1920. En un principio en su país de origen no tuvo gran éxito pero la crítica alrededor del mundo alabó esta película por su estilo expresionista, completado con una salvaje y distorsionado diseño de decorados, a lo que se sumaba su trama. Caligari ha sido citada como una influencia para el film noir y ha sido modelo para los directores por muchas décadas.

“El expresionismo pictórico irrumpió en el cine de la mano de este film, concebido originalmente como una metáfora crítica sobre el poder del Kaiser, que había enviado a su pueblo a matar y a ser muerto en la guerra mundial. Aunque el agregado de un prólogo y un epílogo invirtieron exactamente los términos de esa metáfora, anulando su sentido, la cinta se convirtió -por pura fuerza estética- en un hito insoslayable”, indica una publicación del Malba cuando se hizo un reestreno de la obra en 2015.

La película abrió el camino para un período creativo extraordinario en la Alemania de la primera postguerra. En aquellos años el cine germano creció fuertemente con directores como Fritz Lang, George Wilhelm Pabst, Friedrich Murnau y Paul Wegener, que tuvieron influencia en el inglés Alfred Hitchcock. El nacimiento del expresionismo está muy ligado a los avatares políticos que vivió Alemania tras la Primera Guerra y sus costos para el pueblo. El film precursor de este movimiento fue “El Gabinete…”, inspirado en una serie de crímenes ocurridos en Hamburgo. Narraba los estremecedores crímenes que cometía Cesare bajo el influjo hipnótico del Dr Caligari, que recorría los pueblos alemanes exhibiendo a su sonámbulo. Un cambio del director Wiene al principio y al final del film transforma el relato en un hecho imaginario de un loco internado en un psiquiátrico. Otro de los films emblemáticos fue Nosferatu de Murnau. Lang dejó su impronta con producciones como La Muerte cansada, Metrópolis o El testamento del Dr Mabuse de 1933, que fue prohibida por el nazismo, lo que obligó al director a huir de Alemania.

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