Las deudas pendientes con los discapacitados

28 Oct 2017
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la gaceta / foto de diego aráoz

La Política económica y las leyes

La política económica no es una mera definición teórica de un método u otro para alcanzar la riqueza soñada, es mucho más que eso porque hace a la vida en comunidad de los habitantes de una nación como la nuestra, en la que existen posibilidades desaprovechadas por falta de planes que se lleven a cabo. La política no puede detener la marcha del progreso, sino que debe ser su motor. A través del tiempo, hemos observado con gran pena, en la contienda política de los partidos tradicionales, la falta de discusión en política económica y por lo tanto se han elaborado leyes que a partir del presupuesto nacional no implican el desarrollo a largo plazo. Los déficit ante el errático manejo de las variables económicas no pueden ser utilizados como resultado de un potencial productivo nacional, sino que se tratan como un incendio al que se debe concurrir para apagarlo con lo que sea. Así se utilizan leyes transitorias que producen trastornos en la composición de las capas sociales, desarrollo de las industrias, comercios y las explotaciones agrícola ganaderas, porque se actúa sobre tasas de interés, activos y todo cuanto pueda ser centro de atención en la elaboración de pautas recaudadoras precipitadas y temporarias. Sea cualquiera la definición de economía mediante la cual pensemos elaborar la política económica del país, lo cierto es que en definitiva el final es el hombre, de manera que para simplificar lo complejo, es necesario comenzar por lo menor. Y es, a quién queremos beneficiar con la política económica. Si confundimos medios con el fin, estamos actuando sólo con estos, como si fueran el todo. Y no es así. Sólo son herramientas para lograr el fin determinado en la política económica. El verdadero crecimiento no es de un día para el otro. Con la estabilidad democrática alcanzada por nuestro país la ocasión para elaborar una política económica perdurable es única y no deberíamos desaprovecharla. Dependen de ella los métodos para lograr un Banco Central que dirija con eficiencia el sistema bancario, y haga cumplir las leyes sobre todo lo referido a cheques sin fondos, forma de pago actual desvalorizada, y que mediante sus resoluciones pueda eliminar la distorsión de tasas de préstamos que existen hoy en el mercado financiero.

Carmelo Felice

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Violencia obstétrica I

Hemos leído con interés la nota sobre violencia obstétrica y en especial con preocupación la nota a pie de página de Claudia Nicolini, que refleja el desinterés en un tema de tanta importancia como es la transformación de un acto médico en un acto humanitario y de respeto a la paciente y a su niño. No es éste un tema extraño para nosotros, ya que mi esposa, Enriqueta Zuccardi, fue la fundadora del Servicio de Psicología del Instituto de Maternidad de Tucumán y a partir de los 80, la primera en realizar psicoprofilaxis obstétrica y luego quirúrgica, colaborando conmigo en sala de partos primero y luego en el quirófano. A los resultados podemos considerarlos excelentes en el aspecto técnico, quirúrgico y humanitario, traducidos en la mejora de actos médicos a veces soslayados por cotidianos o naturales, en la consideración de médicos y público en general. De esta manera pudimos realizar partos en penumbras con música suave y quieta, con la presencia del padre en la sala de partos, quien se encargaba de acompañar a su esposa y luego de bañar y vestir al recién nacido. Hoy, esos hombres, en muchos casos seguimos frecuentándolos. Uno de ellos está trabajando en EEUU y otros cumplen funciones profesionales destacadas. Entre las ventajas que comprobamos -en épocas en que la anestesia peridural no estaba en el horizonte de la medicina-, era que el umbral de sensibilidad al dolor subía notablemente. La tranquilidad espiritual era la compañera habitual del parto o del acto quirúrgico. La recuperación pronta y valorada y el nacimiento, un acto de amor de la pareja experimentada por nosotros en los numerosos casos de pacientes asistidas en décadas. La relación empezaba profesionalmente con la pareja meses antes de cualquier acto médico y en los casos que así lo requerían, se prolongaba en el post parto o en el post operatorio. Era un acto médico de a cuatro con excelentes resultados desde lo psicológico, profesional y personal. Presentamos la experiencia como trabajos científicos en congresos nacionales e internacionales, y significó una satisfacción en nuestras vidas profesionales. Hacer las cosas de la mejor forma posible. Esta fue y es nuestra mayor recompensa y, sobre todo, que hoy se considere una materia de estudio e intelección ineludible de la relación médico-equipo actual y que forme parte del curriculum de la Licenciatura en Obstetricia. Recordar el pasado y la memoria es una forma de encarar un futuro luminoso.

Armando Pérez de Nucci

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Violencia obstétrica II

Con respecto a la nota de LA GACETA, con motivo del acto de lanzamiento de la Licenciatura de Obstetricia de la UNT, coincido plenamente con lo que deja a entender el ginecólogo doctor Bartolome Llobeta, que “las cosas se han ido al otro extremo”. Personalmente creo que hablar de “violencia obstétrica” es un agravio a los profesionales de los servicios de obstetricia, ya sean médicos, enfermeras, técnicos en obstetricia, y demás profesionales que trabajan en esos servicios.

Liliana Celia Muller

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Obra de gas inconclusa

Dice el Papa Francisco que “un pueblo que no custodia a los abuelos, un pueblo que no respeta a los abuelos, no tiene futuro porque no tiene memoria”. Lamentablemente la pérdida de la sensibilidad y la cultura de la indiferencia son moneda corriente, al parecer, en nuestra sociedad. Tomando como base a lo anterior, queremos manifestar nuestro descontento por el trato que recibimos los vecinos del barrio Ampliación Diego de Villarroel, en San cayetano, por parte de la Municipalidad de la capital y de la empresa contratista para la obra de ampliación de la red de gas natural. La mayoría de quienes confiamos y pagamos la ejecución de la obra somos adultos mayores, y nos sentimos estafados por un beneficio para el que pagamos hace tres años y aún no se concreta. Por eso solicitamos de la mejor manera que se termine la obra que, con mucho sacrificio, logramos pagar. Por último, queremos cerrar esta carta con otra frase del Sumo Pontífice: “Nosotros vivimos en un tiempo en el que los ancianos no cuentan. Es feo decirlo, pero se descartan, ¡eh! Porque dan fastidio”. Nos negamos a ese trato.

Miguel Severo y Lauro Ortíz

Barrio Diego de Villarroel

San Miguel de Tucumán


El Estado y las adicciones

“Lo he podido superar gracias a Dios, a mi familia y gracias al esfuerzo”. Con estas palabras en una entrevista a LA GACETA (25/10), el legislador Guillermo Gassenbauer se refería a una situación personal de consumo de drogas, ocurrida según sus dichos hace varios años. Lamentablemente miles de jóvenes, adolescentes e incluso niñas y niños tucumanos que también experimentan situaciones de vida muy difíciles y duras (como el legislador reconoce haber sufrido), no tienen hoy la misma posibilidad que él de superar el grave problema de adicciones a las drogas. Afortunadamente la familia del legislador tiene la dicha de contar con su presencia; no es la misma suerte que la de miles de familias tucumanas que lloran la pérdida de hijas e hijos por estas adicciones. Como legislador, Gassenbauer (h) tiene la posibilidad de contribuir para que otras personas puedan salir de esta difícil situación. Por ejemplo puede presentar algún proyecto de ley para que en nuestra provincia se declare la emergencia en adicciones; puede sancionar un presupuesto para 2018 donde se establezca una importante partida presupuestaria para el tratamiento de adicciones y al que todos los ciudadanos podamos conocer. Ojalá otras personas anónimas que viven esta dura realidad de consumo problemático, puedan decir al igual que este legislador, “lo he podido superar”. Pero que sea gracias a un Estado garante de derechos que define políticas públicas con recursos concretos y suficientes para atender esta problemática que destruye a más familias tucumanas.

Carolina Conegliano

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EL DESPUÉS DE LAS ELECCIONES I

Estimado lector Oscar Beltrán, ante su pregunta sobre si “¿alguien tiene una respuesta?” al final de su carta titulada ‘El después de las elecciones” publicada en este espacio el 26/10, podría darle algún indicio con estos nombres que quizás lo lleven a encontrar una respuesta: Ricardo Jaime, José López, Cristóbal López, Báez, Néstor y Cristina Kirchner, y el que mas suena por estos días, Julio De Vido.

Ariel E. Rossi

Santa Fe 2.951


EL DESPUÉS DE LAS ELECCIONES II

He leído la carta del lector Oscar Beltrán en la cual formula una serie de consideraciones referidas a la economía que lleva a cabo del gobierno actual, y concluye que no entiende el apoyo recibido por parte de la ciudadanía, preguntándose si alguien tiene una respuesta. Es muy simple: se votó en contra de un sistema corrupto que se llevó puesta a nuestra Patria durante 12 años. El pueblo dijo basta, nunca más gobiernos autoritarios, cuya única meta fue el descomunal enriquecimiento de sus funcionarios. La ciudadanía apoyó el cambio de la prepotencia al diálogo, de la improvisación a las propuestas serias, le dijo no a las fantasías inmediatas y sí a las metas a largo plazo, con esfuerzo, pero sin pausa. A los ladrones la cárcel. Cuando un país se levanta de un largo período de frustraciones, la reacción esta es obvia. Todo cuesta, pero el éxito llegará, a no dudarlo.

Luis Evaristo Sáez

Av. Sarmiento 450


Domingo Padilla

Excelente la reseña de Carlos Páez de la Torre sobre Domingo Padilla. Me parece oportuno encuadrarla en la vida de dos coetáneos suyos que lo fueron Arturo D. Ponsati -abogado, periodista y juez- y Lauro Nicolás Fagalde. Ambos fueron también referentes indiscutidos en las luchas universitarias por la libertad de enseñanza, gracias a la cual existen hoy en la Argentina universidades privadas que complementan la labor de las estatales y a las cuales se les debe el tributo de la diversidad.

Daniel C. Lecuona

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Una rampa peligrosa

Hace un año y tres meses que trabajo en la esquina de Crisóstomo Álvarez y Buenos Aires, y por día nunca veo no menos de cinco caídas de personas en las rampas para gente discapacitada, que con muy buen criterio están hechas pero que, al carecer en su superficie de las tiras antideslizantes, las personas que pasan por ahí resbalan y se caen. El tema ya es delicado, dado que por lo general caen personas mayores con las consecuencias que esto acarrea. Pero mi mayor preocupación está en que, si bien es sabido que Crisóstomo Álvarez está sumamente utilizada por muchas líneas de colectivos, taxis y es intenso el tránsito en general, no querría que lamentemos un mal mayor a una caída, que sería esa caída del peatón más el atropello de algún automóvil. Créanme que muchísimas personas rebalan y se caen por día. Por favor a las autoridades municipales: nos anticipemos en este caso al destino, antes de lamentar un trágico hecho.

Miguel Matulich

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