La reaparición de la mala política

25 Oct 2017 Por Indalecio Francisco Sanchez

El zorro posee las cualidades del sigilo y la trampa y se vale de esas virtudes para cazar a sus presas. La política parece plagada de esos animalitos por estos lares. Son los mismos que ejecutaron nefastas prácticas en las elecciones de 2015, convirtiéndolas en escandalosas, y que reaparecieron el domingo. Lo hicieron con novedosas formas para disimular el clientelismo y para redirigir votos. Nefastos zorros, que por pícaros minan la confianza del electorado.

A esa zorreada del domingo se sumaron otras cuestiones preocupantes a comienzos de semana, que incluyen hechos de inseguridad y la viralización de videos privados de un legislador. Rápidamente esas cuestiones se vincularon con la interna política. Descartando hipótesis y polémicas por un segundo sobre lo que hay alrededor de esos sucesos, lo más preocupante es que se haya mencionado, desde las propias entrañas de los poderes estatales, la posibilidad de que esos hechos tengan correlación con el reacomodamiento de fuerzas en los partidos. Esa sola especulación habla de una política emparentada con prácticas mafiosas, porque habilita el razonamiento de que se ventilan “trapitos al sol” de funcionarios y dirigentes según las conveniencias del momento. ¿En Tucumán se sabe que hay políticos vinculados con cuestiones ilícitas y se los denuncia o escracha de acuerdo a si son o no “amigos”? Extorsión en estado puro. Uso del aparato estatal en procura de la retención del poder. ¿Se hace vista gorda a los mafiosos?

Para colmo de males, la Legislatura vuelve a ser epicentro de escándalos. Valijas llenas de dinero para el presunto pago de gastos sociales, un legislador oficialista con un narco en su nómina de empleados, otro atrapado con marihuana en Santiago del Estero, dos más como beneficiarios de casas sociales del IPV y ahora un golpe en la nuca para una autoridad del propio Parlamento. Son demasiadas manchas para la casa que alberga nada más y nada menos que a quienes redactan las leyes que nos rigen. ¿Serán los representantes que nos merecemos?

Todos se miran de reojo

A tres días de los comicios está claro que alguien lanzó fuego amigo para que el “huracán” Jaldo soplara con menos fuerza y para que el viento de cola beneficiara a Ricardo Bussi. La mayoría mira al ex gobernador. La lógica de los números avala esa desconfianza hacia José Alperovich. El concejal de FR jamás habría sacado tremenda cantidad de votos en distritos como Cruz Alta, Lules o Monteros, lugares donde los “ex” descontentos con Juan Manzur poseen peso territorial como para mandar a varios miles a que modifiquen su voto. El trío de poder oficialista se debate entre la guerra fría y las necesidades mutuas.

En la vereda de enfrente, Germán Alfaro sacó plafón de superhéroe y se convirtió en el nuevo niño mimado de Rogelio Frigerio. José Cano sonríe, pero desde el PRO apuntalan a otro candidato para 2019 (¿será Adolfo Prat Gay?), desde la “pata peronista” envalentonan al intendente de la capital y los radicales (aliados como Silvia Elías y enemigos como Ariel García) lo cuestionan. Confía, sin embargo, en las palmadas que continúa dándole el presidente Mauricio Macri.

Manzur y la Justicia

Pasados los comicios, la dupla Manzur-Jaldo modificó el virulento discurso antiMacri de la campaña. El vicegobernador, ante el periodista Omar Nóblega, en “Los Primeros”, fue elogioso y conciliador con el Presidente y hasta dijo que aprobará la ley de fomento para PyME que es bandera del macrismo y que había sido vetada en estos pagos. Más tarde, Manzur hacía algo parecido y confirmaba que iría a la reunión de mandatarios de todo el país convocada para el lunes en la Quinta de Olivos. Cuestión de necesidades. El férreo triunfo amarillo a nivel nacional morigeró posturas y obligó a los tucumanos a pensar que deberán negociar fondos y obras con un Macri envalentonado.

¿Tendrá algo que ver la Justicia? La pregunta surge porque a Manzur lo investigan en Buenos Aires y no sólo por la reabierta causa del “plan Qunita”. Hay otros tres casos en marcha, con actuaciones y pedidos de informes recientes, todos por el accionar del gobernador como ministro de Salud de Cristina Fernández.

Uno de esos procesos es por el programa “Remediar+Redes”. La causa N° 12.789/16 está en el juzgado Criminal y Correccional Federal N° 8, tras una denuncia de la Dirección de Asuntos Judiciales del Ministerio de Salud. Se investiga si Manzur incurrió en incumplimiento de deberes de funcionario público. La causa estaría muy avanzada.

La otra es por el plan “Argentina sonríe”. Esa causa (la N°13.722/16) involucra a la ex presidenta y a su ex ministro de Salud, entre otros funcionarios K. Por impulso de la Oficina Anticorrupción, el juzgado Criminal y Correccional Federal N° 10 investiga presuntas irregularidades en la implementación del programa, que incluye la contratación de una empresa sin licitación pública, posibles sobreprecios en los contratos de reacondicionamiento de vehículos para uso odontológico y presuntas triangulaciones con universidades nacionales para desviar fondos públicos.

La cuarta causa contra Manzur es por la “Campaña saludable verano 2015” (número N° 30.009/2015) que tramita el Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 3. En este caso, se investiga el pago de facturas por los servicios de publicidad de la empresa “Grey Argentina” durante la ejecución de esa campaña, en el marco de un convenio entre el Ministerio de Salud y la Universidad General de San Martín. El acuerdo fue por $ 20 millones.

Tres de las cuatro causas que involucran al gobernador tuvieron movimientos recientes en Tribunales. Parece poco casual que así sea, en momentos donde ex funcionarios como Julio de Vido y hasta la propia Cristina están siendo puestos en jaque por la Justicia.

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