Unidos por la camiseta y algo más

En Tucumán de Gimnasia los hermanos se asocian para ganar.

25 Oct 2017

Los hermanos sean unidos... no será una ley primera en Tucumán de Gimnasia, pero casi. En el club “albiceleste” hay cinco apellidos bien representados y, sobre todo, muy distribuidos en las diferentes categorías de los equipos de voley. Son hermanos y por la camiseta que representan pasan algunas situaciones curiosas que siempre terminan con la sonrisa fraternal.

Las hermanas Parajón aportan por tres a la causa “albiceleste”. Milagros, Jimena y Candelaria formaron parte de los planteles Sub-17 (campeón local y Regional), Sub-19 (subcampeón local y Regional) y de Primera (tercero en el torneo local). El dato particular del trío lo tiene Jimena. “Soy armadora en los tres equipos”, explicó con humildad su meritoria condición con apenas 16 años. Sus hermanas juegan de opuestas y “Jime” tiene que adaptarse a cada una de ellas y al resto de sus compañeras. “No sabría decir porqué, pero me cuesta armarles el juego más a ellas que a las otras chicas”, reconoció entre risas.

Otra curiosidad la aportan Camila y Jimena Véliz. Ambas juegan en la misma posición. “No siento que sea una competencia entre nosotras. Las dos entrenamos para dar lo mejor y es el técnico el que tiene la última palabra”, explicó Camila. “Somos muy unidas y nos gusta compartir momentos juntas. Es una linda experiencia que nos dio el voley”, agradeció Jimena al deporte. Por ocupar la misma posición en cancha no suelen estar juntas, pero esa alternancia sirvió para que Tucumán de Gimnasia conquistara el torneo local y Regional Sub-17.

Como las Véliz, Pablo y Sofía Cerisola juegan en la misma posición. No comparten el mismo equipo, pero sí, los estilos. Vivir juntos hace que eso sea inevitable. “Como yo soy el mayor suelo darle algunos consejos”, reconoce el caballero que rápido se encarga de aclarar. “Mis ‘viejos’ siempre nos tratan de enseñar”, explicó. Y es que sus papás son Pablo Cerisola, ex punta receptor como sus dos hijos y actual presidente de la institución, y Carolina Schwab, ex central del club que defendió la camiseta de la selección argentina. “Ellos nunca nos obligaron a jugar al voley, pero al estar desde chicos siempre en el club, pienso que le agarramos ese gustito al deporte”, reconoció Pablo, campeón del torneo local con la Primera División.

Según Lucía y Maximiliano Geysels el diálogo siempre es importante. “No discutimos. Son consejos los que nos damos para mejorar. Incluso hablamos mucho sobre las situaciones que vivimos fuera de la cancha”, destacó Lucía.

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