“Los cambios en el Incaa hacen desaparecer el cine de autor”

El documentalista Christian Harbaruk, director de “Dhaulagiri, ascenso a la montaña blanca”, alertó sobre la nueva reglamentación.

25 Oct 2017
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HISTORIA TRÁGICA. En “Dhaulagiri, ascenso a la montaña blanca”, Harbaruk entrevista a sobrevivientes.

La convulsión interna que está viviendo el mundo de la producción audiovisual argentina a partir de los cambios en el mecanismo de otorgamiento de subsidios y préstamos por parte del Instituto de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) afecta principalmente a la parte más débil a la hora de obtener financiamiento independiente.

Mientras que la ficción puede recurrir a distintas fuentes de dinero, con mayor o menor suerte, el documentalismo está fuera del circuito comercial y el interés privado en invertir en una película de este campo es casi nulo. Por el contrario, este sector (uno de los que más actividad tiene en el país) está íntimamente vinculado con el aporte estatal para poder filmar y llevar adelante los proyectos que recorren el espinel de la Argentina, de norte a sur y de este a oeste.

Christian Harbaruk es uno de los especialistas del género, como lo demostró cuando exhibió “Dhaulagiri, ascenso a la montaña blanca”, dentro de la competencia del Festival Tucumán Cine “Gerardo Vallejo”. Este es su segundo largometraje y lo codirigió con Guillermo Glass.

El creador advirtió sobre los riesgos a futuro. “La nueva reglamentación hace desaparecer el cine de autor, porque te fuerza a un tipo de financiación a la que no podemos acceder, a la que no estamos capacitados para conseguir. No te lo dicen de frente, pero te ponen condiciones para lograr el subsidio, a las cuales no podés llegar”, alerta.

- Tu definición es tajante.

- Es que estamos en una crisis absoluta. Se cambia la forma de otorgamiento de la financiación y de los créditos bancarizados, con avales exigidos, lo que estrangula la producción. También se viene bajando línea sobre el accionar de los comités de evaluación para orientarlos en cierta línea, lo que me parece una aberración y una barbaridad.

- ¿Qué identifica al cine argentino actual?

- Su mayor logro identitario es la pluralidad que existe. Veo una transparencia en los comités cuando un colega evalúa los proyectos de otro, aunque pueda haber negociados como en todos los ámbitos de la economía. Las películas ganadoras de festivales son producto del microcine que se hace con poco presupuesto y abre el mercado a todos.

- ¿Cómo definirías a “Dhaulagiri...”, sobre la expedición argentina que intentó escalar esa montaña del Himalaya?

- Lo central es que es un documental. La historia que fuimos a buscar es la película que terminamos haciendo. Pasaron muchas cosas no deseadas que hicieron que el filme soñado no se terminara y que surgió esta ahora. Es una catarsis y una reflexión sobre lo que les pasó en esa experiencia. Para nosotros mismos es cerrar un ciclo y poder exponer lo que vivimos y sentimos. Nos abrimos al universo para que cada uno forme su propia idea sobre lo que pasó.

- Un producto abierto para construir con el público...

- El cine es eso. Cuando hacés una película, la terminás y es tu obra, pero se multiplica en la cantidad de personas que la ven. Te dicen cosas que uno ni pensó y es lo maravilloso de este arte.

- ¿Cómo se aborda la tragedia que vivieron?

- Es una historia de vida de algo que fue fantástico y exitoso, porque lograron la cumbre a más de 8.000 metros; lo hicieron todo bien y como querían, sin cuerdas, oxígeno ni asistentes. Fueron hasta donde el cuerpo te permite. Y luego se transforma en la peor pesadilla con la desaparición del líder de la expedición, el que más sabía, Darío Bracali. Nunca apareció el cuerpo. La película quedó guardada, pero ellos sentían que debían terminarla para concretar lo que fueron a buscar. A los otros, Cristian Vitry, Sebastián Cura y Guillermo Glass, este filme los sana de algún modo.

- Jugaron con las reglas de lo que podía pasar.

- Siempre supieron que podía pasar algo así porque fueron a una situación límite, estaban en su ley. Ahora es muy fácil criticar, decir por qué te fuiste o por qué no volviste. Darío tenía el aval de la experiencia positiva de haber hecho dos veces cumbre antes. El público puede tener cualquier preconcepto al ir a ver esta película, porque es qué sentido le da la vida cada uno. A ellos los mueven las pasiones, van a buscar sus sueños. Vitry dice que la vida se divide entre los días y los no días: estos últimos son los normales, y los primeros son los que pasa en la montaña, estar en contacto con la naturaleza, en el extremo de la pasión. Es fabuloso hacer lo que nos gusta y estar en contacto con tu felicidad. Siempre pensamos cómo queremos vivir, y nunca cómo queremos morir, pero terminamos eligiendo ambas cosas.

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