El policía asesinado custodiaba a funcionarios de Casa de Gobierno y habría tenido una importante suma de dinero cuando lo atacaron

El sargento Juan Domingo Andina murió por los tres tiros que le impactaron durante un presunto asalto, en la avenida Independencia.

24 Oct 2017
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LA ESCENA. La Policía Científica perita el lugar en que fue atacado Andina. Aún estaban allí su moto y su casco. la gaceta / foto de hector peralta

Tres balazos terminaron con la vida del sargento Juan Domingo Andina (43) anoche, en la esquina de Próspero Mena y avenida Independencia. Al parecer, el primer impacto lo hirió en la cabeza. Al caer, lo habrían rematado de dos disparos en el pecho, según barajan los investigadores.

La hipótesis más firme es que se trató de un robo para quitarle una gran suma de dinero, pero aún no se descarta otra línea que trascendió sobre el cierre de esta edición: Andina había estado aprehendido hace una semana por lesiones a su pareja.

“Prácticamente, ha sido ejecutado. Se supone que fue un robo y que él no alcanzó a hacer disparos. Aparentemente, fue interceptado por ocho personas en cuatro motos”, explicó la fiscala del caso, Adriana Reinoso Cuello, al examinar la escena. Allí estaba tirada la motocicleta del policía, su casco y el cargador de una pistola que aún no se determinó si es de su propiedad. El policía llegó sin vida al hospital Padilla.

Antes del cierre de esta edición trascendió que el efectivo trabajaba en la división Custodia Gubernamental. Si bien comenzaron algunos rumores que indicaban que trabajaba en la custodia directa del gobernador Juan Manzur o del senador José Alperovich, desde la Policía se confirmó de forma oficial que no integraba ninguna escolta de forma particular. Esto significa que pudo haber custodiado a distintos funcionarios de primer o segundo rango durante su trabajo.

La hipótesis del asalto

Por la forma en que lo atacaron y por los tres balazos, durante los primeros minutos de las pericias se pensó que se había tratado de un ajuste de cuentas, sobre todo si los atacantes lo habían encerrado con las motos en esa esquina. Sin embargo, las sospechas cambiaron radicalmente cuando se escuchó la versión de un hombre de 46 años que lo acompañaba. Al parecer, este habría señalado que ambos habían ido a hacer una serie de cobranzas y que llevaban una gran suma de dinero en una mochila. Ante esta perspectiva, no se descarta que se hubiera tratado de una entregada.

Aún no están del todo claros algunos puntos de esta versión, sobre los que se echará luz cuando comiencen a recoger algunos testimonios de personas cercanas. Entre otros elementos que aún se desconocen, se buscará saber si el efectivo estaba haciendo algún servicio adicional o si estaba trabajando de forma particular para alguien que pudiera manejar mucho dinero.

“Sólo escuchamos los tiros y salimos a ver. Mucha gente llegó corriendo hasta el lugar, nosotros nos pusimos a llamar a la Policía. Esta zona está muy peligrosa, pero aún así, nadie se acostumbra a que pasen estas cosas”, relató Jazmín Ayala, una joven vecina de la zona. “Se dice que fue un robo. No me sorprendería. Aquí, para el sur, venden droga en todas las cuadras. Eso nos llenó de asaltos. A las 20, mejor que estés en tu casa”, deslizó Alfredo, otro de los vecinos

Sobre el filo de las 23, un sujeto se presentó ante la Policía con un abogado por este hecho. Aún se desconoce de quien se trata. Hoy a primera hora le tomaría declaración en Tribunales.

Si bien en el lugar se encontraba personal de la comisaría 13° -a cargo del oficial José Soria- por su jurisdicción, el caso tomó tal relevancia que hasta el lugar llegaron los dos jefes de Homicidios, Hugo Cabezas y Daniel Cuellar, los jefes de la Brigada Capital, los jefes de la Dirección General de Investigaciones y la fiscala Reinoso Cuello, pese a que en varias ocasiones desde la Justicia se envía a algún secretario u ayudante.

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