Los nardos que vigilaron a Tutankamon

24 Oct 2017 Por Gustavo Martinelli
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ELIXIR MILENARIO. Los potes de alabastro con el perfume están en el Museo de El Cairo.

LAVENDER | CUADERNO DE PERFUMES

“Escóndeme para que el mundo no me adivine. Escóndeme como el tronco a su resina, y que yo te perfume en la sombra, como la gota de goma, que te suavice con ella, y los demás no sepan de dónde viene tu dulzura...”. Estos versos de la poeta chilena Gabriela Mistral confirman la magia que tiene el sentido del olfato. De hecho, no hay memoria tan precisa, tan vívida y evocadora como la que genera el olfato. Por eso, los perfumes tienen una historia tan rica.

Ya en la Edad de Piedra, los hombres solían quemar maderas aromáticas para rendir culto a los dioses. Y, en la antigua Grecia, los atenienses tenían por costumbre untarse un aroma diferente en cada parte del cuerpo: menta, en los brazos; mejorana, en el cabello; aceite de palma, en el pecho; tomillo, en las rodillas; y aceite de orégano, en las piernas.

Pero fue en Egipto donde el uso del perfume adquirió ribetes casi mitológicos. Allí se desarrollaron, hace más de 3.000 años, las primeras técnicas para crear los más sofisticados elixires. Así, por ejemplo, los artesanos egipcios descubrieron que podían macerar plantas aromáticas y flores en un aceite para luego colar el líquido por medio de una tela. O impregnar pétalos de rosa en una grasa que ayudaba a conservar por más tiempo las fragancias florales.

Por aquellos tiempos las mujeres de Egipto solían colgar de sus cuellos pequeños recipientes de barro con sustancias aromáticas, y hasta llegaron a creer que el buen olor no sólo seducía a los hombres, sino que ahuyentaba las enfermedades.

Cuentan los dignos de fe -y lo ratificó más tarde la historia-, que cuando se abrió la tumba de Tutankamon se hallaron recipientes de alabastro con perfumes que todavía conservaban su olor original, a pesar de haber estado enterrados durante más de 30 siglos.

Cuando los arqueólogos analizaron esos viejos preparados en 1926, se descubrió que se trataba de grasa animal neutra combinada con resinas y bálsamos. También encontraron en su composición aceite de coco y algo que identificaron como valeriana, una hierba que hoy se usa como sedante natural, pero que en la antigüedad formaba parte de los más exóticos preparados aromáticos.

Hay indicios de que los perfumes de Tutankamon también contenían nardo (que no era nativo de África sino de las altitudes del Himalaya) y que por entonces era lo más caro que había. Al parecer el joven faraón tenía predilección por esta flor, que no sólo era atributo de los dioses, sino que además aseguraba un viaje al otro mundo sin sobresaltos ni olvidos.

la nota
fórmula para hacer el elixir de tutankamon
Según los expertos en perfumería, el elixir de Tutankamon puede reproducirse de manera artesanal y casera, aunque sin la precisión con la que fue concebido hace 3.000 años. Para hacerlo hay que mezclar 1/4 taza de aceite de coco (en estado líquido), 6 gotas de aceite esencial de nardo puro y 6 gotas de aceite esencial de incienso. Una vez mezclados todos los aceites, colocar en un recipiente y dejar que se endurezca a temperatura ambiente. Usar como una crema.

> La nota

Fórmula para hacer el elixir de Tutankamon

Según los expertos en perfumería, el elixir de Tutankamon puede reproducirse de manera artesanal y casera, aunque sin la precisión con la que fue concebido hace 3.000 años. Para hacerlo hay que mezclar 1/4 taza de aceite de coco (en estado líquido), 6 gotas de aceite esencial de nardo puro y 6 gotas de aceite esencial de incienso. Una vez mezclados todos los aceites, colocar en un recipiente y dejar que se endurezca a temperatura ambiente. Usar como una crema.

> Lo llamativo 

La sofisticación del aqua di parma

La Colonia Aqua di Parma fue creada en 1916 como agua perfumada para que los caballeros empaparan sus pañuelos y colocaran por gotas en las solapas de sus sacos. Sólo treinta o cuarenta años después este perfume se convirtió en un auténtico símbolo del lujo y la sofisticación. Artistas como Cary Grant, Ava Gardner y Audrey Hepburn adoraban perfumarse con esta colonia cítrica con toques de vainilla.

> ¿A qué huele? 

“Solo” de Loewe

Este perfume de la lujosa casa de cueros española Loewe es uno de los más sofisticados del mercado. Tiene un inicio cítrico de corte punzante, similar en algunas partes con “L’Eau d’Issey pour Homme”, de Issey Miyake, aunque con una menor proporción de tonos verdes y un carácter más especiado a la pimienta, girando en torno a una lima verde mezclada con nuez moscada. El acorde balsámico se lo da el ámbar gris y el benjui de Siam. En sus notas medias aparece el absoluto de lavanda y té negro y en su fondo, yacen el cuero negro, el olíbano y el cedro de Atlas. Su uso se destaca más en eventos formales que en reuniones más juveniles. Pero su aroma es intenso y extremadamente sofisticado. El rango de edad va desde los 30 a los 50.



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