Acciones dañinas que deberían avergonzarnos

20 Oct 2017 Por LA GACETA

Dañino, vándalo, ladrón, son tres palabras que han sido incorporadas desde tiempos inmemoriales a la idiosincrasia tucumana. Aunque posiblemente es una minoría la que nos deja mal parados ante los demás, esta fama ha hecho camino al andar, al decir del poeta español Antonio Machado. Cortarle la mano o los dedos a una estatua, sacarle un ojo a un busto, estampar una leyenda con el cortaplumas en un banco de madera, en los árboles, pintar en las piedras históricas, robar en las escuelas y destruir lo que no pudieron llevarse, son algunas de las acciones frecuentes que nos pintan.

El fin de semana pasado el monumento a Belgrano, en la plaza que lo evoca, amaneció con la placa que lo recuerda destruida, que estaba pegada en el pedestal, hecho llamativo porque suele haber vigilancia policial permanente en ese paseo. Meses atrás, alumnos habían pintado leyenda de amor en el pedestal con aerosol.

En nuestra edición de ayer, consignamos que la cartelería del viaducto El Saladillo fue vandalizada. Se recordó que en 2009 la Provincia había invertido en merenderos y cartelería en el viaducto, sitio que había sido declarado Monumento Nacional nueve años antes, y que convoca a familias y deportistas todos los fines de semana. En julio de 2016 se renovó la cartelería, y se agregaron paneles explicativos sobre la historia de la obra de ingeniería, levantada en ladrillo a la vista a fines del siglo XIX. En junio pasado circularon fotos en las redes sociales, que mostraban parte de esa cartelería en el suelo, destruida, y que los basureros habían sido tomados como blancos de tiro. Menos de cuatro meses después, inadaptados volvieron a destruir los carteles y no conformes con ello, rompieron uno de los merenderos.

A comienzos de octubre se inauguró el “Prestario de Bicicletas”, iniciativa de un creativo empresario local que consiste en poner bicicletas a disposición de los interesados para que estos puedan desplazarse para realizar diversas actividades, desde hacer trámites a pasear. El objetivo es alentar el empleo de ese vehículo. Una dama pidió uno de los rodados y transcurrido varios días, aún no lo devolvió, razón por la cual se efectuó la denuncia policial.

En julio pasado informamos que la gruta de la Virgen de las Flores, ubicada a un kilómetro del Monumento al Indio, en la ruta 307, estaba destrozada y faltaba la imagen de María. “La grutita ha sido víctima de un alto vandalismo. Según un inspector de Vialidad Provincial, era una misma persona la que vandalizó esta y otras imágenes religiosas. “Lo tenemos identificado y estuvo detenido, pero no le pueden hacer nada. Es la tercera o cuarta vez que pasa lo mismo, pero ahora se la agarró con la Virgen”, dijo.

Estas acciones de inadaptados ponen de relieve el nulo apego a la cosa pública. Se trata de destruir porque sí, para ocasionarle un daño económico y espiritual a la sociedad. El vandalismo es producto de la incultura cívica, se la combate con educación y logrando que el vecino se convierta en el mejor defensor de los espacios públicos.

La ciudad es el hogar de todos, pero si no nos enseñan desde pequeños a cuidar su patrimonio, si no se nos enseña la historia de Tucumán ni de su cultura, será muy difícil erradicar a los inadaptados o minimizar su número, por aquello que no se puede amar lo que no se conoce. Dicen que la fama es puro cuento, pero en este caso, pareciera no serlo.

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