Chicos hipoacúsicos pintaron un mural para reafirmar su identidad

Talleristas del Ente Cultural trabajaron en la escuela Próspero García con el lenguaje de señas.

17 Oct 2017
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EN PLENO TRABAJO. Los niños representaron paisajes con fuertes colores y en base a sus bocetos.

Si el lenguaje es fundamental para la comunicación, todos tenemos claro que, antes que palabra hablada, es expresión. Por eso es que la lengua de señas está pintada en el mural que hicieron alrededor de 70 chicos hipoacúsicos. Precisamente, esas figuras y esos relatos, con fuertes y llamativos colores, se llaman “Identidad”.

La obra quedó inaugurada en la escuela Próspero García, en Alsina y Chacabuco. Se trata de un trabajo conjunto realizado por esa institución educativa a través del Programa Murales Comunitarios, que lleva adelante la Dirección de Acción Cultural del Ente Cultural.

Desde agosto, niños y adolescentes participaron de talleres creativos a cargo de Pablo Guiot, Silvana Marrades y Eli Cárdenas, y el resultado fue un mural de 5,5 por 2,5 metros. Dos jóvenes en cada extremo del trabajo muestran las facetas principales del lenguaje de señas y forman parte de un paisaje simbólico colorido y alegre.

“Pudimos materializar de un modo estético un proceso colectivo, a partir de muchos bocetos realizados en diferentes instancias por los chicos. El mural, a diferencia de los típicos dibujos y pinturas escolares, tiene un carácter permanente y una escala que se impone, por lo que el acto de pintar se vuelve un hecho trascendente y poderoso”, le dijo Guiot a LA GACETA. El artista resaltó la importancia de pintar sobre la escuela y no sólo en ella, porque interviene sobre la arquitectura y refuerza la idea de un espacio compartido.

Los talleristas y docentes de la escuela indicaron que cada detalle fue puesto por los chicos: el Árbol de la vida, la palabra casa, un gran ojo que representa el sentido esencial para las personas sordas, un corazón alado; sobre la línea de horizonte de una loma se ven autos y casas, y hacia arriba un sol con nueve rayos con la palabra identidad.

¿Y cómo lograron hacer esa representación? “Primero había que lograr que los chicos salieran del formato tradicional del trabajo de plástica, para eso se fue trabajando en un taller previo aumentando paulatinamente de tamaño los papeles y haciendo que experimenten compartir la superficie de trabajo con otros chicos. Con todos los bocetos se realizó una composición final que se volcó a la pared en forma lineal y luego se fue aplicando colores con pinceles, cubriendo las superficies más grandes y al final los detalles”, describió Guiot.

Para la pintura se utilizó el esmalte sintético, que es un material mucho más resistente a la intemperie que la pintura acrílica.

Un tema de base

La directora de la escuela, Silvia Santudio, sostuvo que a través de ese accionar se dan respuestas a los proyectos socioeducativos de la escuela, donde la diversidad cultural es un tema de base. “Los chicos disfrutaron de los talleres, tuvieron muchas vivencias importantes que fueron volcadas en el mural, que refleja muy especialmente su identidad. Con la construcción de este mural también apuntamos a que impacte en la familia para que se acerque más a la escuela y podamos trabajar juntos”, agregó.

Código visual

Los artistas explicaron que la pintura mural es una herramienta de expresión comunitaria. Por eso, los murales no tienen un carácter artístico académico y tampoco son contemplados como decorados ornamentales para embellecer lugares feos o descoloridos.

“Es la primera vez que trabajamos con chicos sordos. Si bien en la escuela los docentes hacían de intérpretes, al principio se nos hacía difícil comunicarnos o dar consignas -relató Guiot-. Pero luego, como la pintura es un código visual, todo fue muy fluido e intenso. Además ellos tienen muy desarrollado el sentido de la vista”.

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