Son uruguayos y cuentan una historia máxima en la pantalla

Los directores de “Los modernos” relatan cómo debutaron en la ficción. La película se reproyectará mañana a las 18 en la sala Caviglia, dentro del Festival Gerardo Vallejo.

11 Oct 2017
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REALIZADORES. Marcela Matta y Mauro Saser, en blanco y negro, como en una escena de su película. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO.-

Tiene mucho humor, pero no es una comedia sino un drama sexual en el que tres parejas se enfrentan a disyuntivas existenciales. Como toda síntesis, la de “Los modernos” no da el menor indicio de cuánto costó llegar a realizarla, en el más amplio de los sentidos. Sobre todo cuando se trata de una ópera prima.

El Festival Tucumán Cine Gerardo Vallejo trajo a los realizadores uruguayos Marcela Matta y Mauro Saser. Ellos le contaron a LA GACETA cómo debutaron en la ficción, asumiendo el guión, el protagónico de Saser y la dirección. Y con éxito. Su trabajo se verá mañana, a las 18.

Mauro Saser (MS).- Llegó un momento en que dijimos basta, vamos a hacer cosas nuestras. Es como estudiar un instrumento musical: mínimo te lleva diez años entender un poco de qué va la cosa. De la escuela de cine salís sin saber nada. Tenés que seguir mirando cine y tenés que tomar distancia, desaprender, aprender lo que no te enseñaron, hacer un poco de experiencia.

Marcela Matta (MM).- Todo lo que hicimos antes fue válido para aprender, si bien no era ficción. Sobre todo con el tema de producción: saber qué se precisa, cómo trabajar, de una forma que nos hiciera posible la realización porque el cine es muy complejo.

La plata y el tema

MS.- Antes de decir de dónde saco la plata, ya sabés que vas a tener poca plata, entonces pensás una historia que sea posible de ser contada. Se ahí que se diga que “Los modernos” tiene un aire Woody Allen.

MM.- Buscás la producción más económica, y también los temas que conocés: los conflictos humanos, cercanos, y en eso se parece a Allen, Es de lo que podés hablar; otros temas requieren más tiempo, más investigación o más presupuesto. Y además uno ha ido acumulando coas que quiere tratar. Queríamos hablar de los conflictos de una generación, que tienen que ver con las disyuntivas de la paternidad, la sexualidad, las vocaciones, la realización profesional.

Una película clásica

MS.- Sentíamos que hacía falta en Uruguay cierto tipo de cine que no se estaba haciendo: una película con estructura clásica. Más allá de que es de autor porque nos representa como autores, queríamos hacer una película entretenida. La frase de Marcela dice mucho: “yo no quiero hacer una historia mínima, quiero hacer una historia máxima”.

MM.- Quisimos hacer un filme donde pasaran muchas cosas, que los personajes hablaran mucho y que tuviera una trama con cierto nivel de complejidad (tenemos 15 subtramas).

El recorrido

MS.- Hicimos al revés: estrenamos en Uruguay.

MM.- En Montevideo anduvo bárbaro, y empezó el camino de 17 festivales, entre ellos: Huelva, Mar del Plata (nuestro estreno americano), Lisboa, Brasilia, Rumania, Suecia, Suiza, San José (California), Quito, Bariloche, República Dominicana... Ahora vamos a Seattle (EEUU) por invitación directa.

Expectativas

MS.- No hay vuelta atrás. De hecho tenemos proyectos encaminados.

MM.- Nunca las expectativas económicas se colman, pero sí vimos cuáles son las posibilidades de hacer una película, de tener la respuesta del público, de viajar, de conocer lugares y de hacer contactos.

El próximo sueño

MS.- Estamos en cuatro proyectos bien distintos entre sí, y bien distintos de “Los modernos”. Dos son independientes y en dos estamos asociados. No somos muy amigos de la idea del género, del estilo. Hay que tratar de hacer buenas películas de suspenso, drama o ciencia ficción. El próximo proyecto no tendrá nada que ver con este, pero en el fondo siempre va a tener nuestro lenguaje. Y también a nivel de mercado, querríamos salir del público minoritario; no siempre hay productores que se entusiasmen con proyectos de esa índole. Es interesante plantearse un desafío en cuanto a ver qué otras cosas podemos hacer sin dejar de hacer lo que nos gusta, sin dejar se ser auténticos, sin vendernos a lógicas detestables.

MM.- Nuestro gran sueño era hacer una película. Ahora es hacer la segunda.

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