La salud salió a la calle

Con palabras, folletos, consejos y hasta un megacerebro, en la Exposalud se multiplicaron las acciones para mejorar la calidad de vida de la comunidad.

07 Oct 2017

Por un día, la plaza Independencia fue un centro de salud a cielo abierto. Diabetes, prevención de cánceres varios, depresión, salud reproductiva, animales ponzoñosos, lactancia materna, atención de adultos mayores, VIH/sida, prevención del suicidio, hipertensión, seguridad e higiene en el trabajo... Sobre estas problemáticas -y muchas otras- pudieron consultar ayer los tucumanos. Gran abanico que permite soñar con una verdadera atención integral de la salud.

Muchos de los programas -especialmente los que no brindaban servicios, sino información- estaban agrupados en una carpa amplia que sobre 25 de Mayo corría de oeste a este casi hasta el centro de la plaza. Allí, entre quienes hablaban sobre animales ponzoñosos y sobre obesidad, estratégicamente se ubicaron la médica Gabriela Schujman y la psicóloga Adriana Casal.

“Estratégicamente -destacó Casal, y tomó de la pila un folleto sobre Alzheimer- porque Gabriela y yo trabajamos en ámbitos sobre los cuales la gente en general prefiere no saber”. Schujman se encarga de la salud de personas en contextos de encierro y ella, de Adultos Mayores. “Con material como este intentamos combatir la desinformación, que impide un buen abordaje de los problemas, pero es impresionante cómo la gente prefiere no saber”, añadió.

De esa carpa salían, con un manojo de folletos multicolores, Keyla, Camila, Lucía y Lorena, de la Escuela de Comercio N° 1. “Lástima que fue sólo un día -coincidieron-; sería bueno que se hiciera más seguido y se publicitara más”. “Estamos aquí de casualidad. Y nos viene muy bien, porque necesitábamos material sobre VIH, para un trabajo en la escuela”, agregó Camila. Buscaban material, pero ignoraban que podían hacerse el test (gratuito y confidencial, y que no necesitaban autorización de adultos para ello).

Al salir de la carpa llamaba la atención un megacerebro instalado en sentido norte-sur por el que los visitantes podían transitar. En su interior pantallas daban información sobre accidentes cerebro vasculares (más conocidos como derrames cerebrales). Pertenece a la Clínica Sagrada Familia, de Buenos Aires, y forma parte de la campaña de concientización y prevención de ACV (segunda causa de muerte en el mundo) que lleva a cabo la Provincia.

Si se salía para el otro lado, a la derecha estaba el stand de Salud Mental. Allí un grupo de psicólogos ofrecía asesoramiento sobre prevención de conductas suicidas y violencia de género, adicciones, trastornos alimentarios, etcétera.

“La gente consultó, incluso más de lo que esperábamos”, contó Lucas Juárez, a cargo del área infanto-juvenil. “Buscan orientación o directamente plantean algún problema. Y está bueno, porque significa que estamos logrando, con nuestro trabajo en las comunidades, una desestigmatización de los problemas mentales”, explicó Irma Thomás, referente del programa de prevención de conductas suicidas.

Voceros del sistema

Sobre 24 de Septiembre las distintas áreas operativas del Siprosa mostraban los resultados de sus tareas. Adela Leguizamón y Guillermo Aguirre son agentes sociosanitarios del área Este. A dos voces fueron contando cómo es su trabajo de enlace entre el sistema de salud y sus comunidades: “estamos trabajando mucho con hipertensión, detección de diabetes, campañas de vacunación y de prevención”. “Muchas cosas han cambiado en estos tiempos; la gente se acerca y consulta más”. “A diferencia de hace unos años, muchas mujeres jóvenes buscan métodos anticonceptivos. Se están colocando dispositivos intradérmicos en las adolescentes, y DIU en las mayores de 18”. “A veces vienen las madres -nos pasó esta mañana- a buscar preservativos... Pero aclaran que son para sus hijos, como si fuera vergonzante usarlos...”, dijeron. Y coincidieron en una buena y una mala: a diferencia de hace unos años, se está pudiendo trabajar con educación sexual en escuelas (“salvo en colegios religiosos”, aclararon) y centros comunitarios. La mala es que las infecciones de transmisión sexual (VIH, VPH, sífilis) no aparecen entre las preocupaciones.

“Sólo les preocupa el embarazo”, reconoció Aguirre, dato que confirmaron en el stand del programa de Salud Sexual y Reproductiva: sobre infecciones de transmisión sexual se habla -y se actúa- muy poco.

Oferta poco conocida

El otro stand de “formato extraño” era un megacolon, con el que se buscaba convocar a la gente a prevenir el cáncer de colon, mediante el test de sangre oculta en materia fecal.

“No sabía que ese test existe; ¡qué bueno! Ya voy para allí también”, exclamó Rita Chichiolo, y no era la única. Rita era una de quienes esperaban frente al tráiler de la mujer a que le hicieran una mamografía.

“La verdad, es una pena que esto se haga sólo una vez al año, y que no se le cuente a la gente. Yo pasaba por aquí y me di con todo esto. Y lo bien que me viene, porque... Mmmm... yo soy así. ¡Hace años que tendría que haberme hecho estas pruebas! Hoy, de un solo tirón, me hice control de VIH, de glucemia, de presión, el papanicolau...”, enumeró. “No sabía lo del colon, pero sí, ¡ya voy!”, insistió.

A su lado, esperando turno, Claudia Fuensalida contó que también había sido para ella una gran oportunidad: “me vieron el clínico y el odontólogo, me hice el pap... y me retaron un poco”, reconoció.

Las más populares

La oferta de servicios e información era muy variada. Pero sin dudarlo las vedettes de la caliente mañana de ayer fueron el puesto que convocaba a dadores de sangre y -a su lado- el que ofrecía todas las vacunas, así como control de glucemia y de hipertensión.

“Hasta ahora hemos tenido 26 donantes; es una muy buena respuesta”, contó satisfecho Pablo Romero, promotor de hemodonación mientas le alcanzaba a Agustina Collante los materiales para que ella pudiera ser la siguiente dadora. “Hacemos una entrevista antes, registramos los datos (que son confidenciales) y después de la extracción (unos 450 ml) les ofrecemos un refrigerio, que además sirve de contención”, añadió Romero.

Agustina (21) debutaba como donante. “Hace tiempo que quería hacerlo, pero no me decidía. Siento un poco de... no sé si miedo, pero incertidumbre... Pero lo voy a hacer. Sé por experiencia de mi familia lo importante que es esto”, contó.

A pocos metros, Ricardo Cortés, jefe de Inmunología del Siprosa, estaba feliz. “Desde las 9 de la mañana hubo cola para recibir vacunas, todo el tiempo. Había una vacunadora, pero tuvimos que agregar otra, y la gente no deja de venir. Se ha logrado crear conciencia de lo importante que son las vacunas para prevenir enfermedades”, destacó, e hizo hincapié en la necesidad de que los adultos hasta 64 años inicien los esquemas o se coloquen los refuerzos que hacen falta (hepatitis B, doble bacteriana y, hasta los 50, triple viral).

El balance: muy buena idea, poco frecuente, pero le faltó mejor promoción. Lo bueno es que se puede mejorar.

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