Entró a asaltar a una escuela durante una reunión de padres

Los directivos de la zona aseguran que su tarea excede lo escolar: deben luchar contra problemas de droga y violencia El establecimiento está en “La Bombilla” y tiene tantas rejas que parece una cárcel.

02 Oct 2017
1

REFORZADO. El portón de hierro de ingreso siempre está con candado. la gaceta / foto de inés quinteros orio

Un joven para su carro a la siesta en Thames al 1.300, se baja y comienza a cargar arena en una bolsa, pero suelta la pala cuando tres perros se acercan a su caballo: en ese momento toma un ladrillo y se lo arroja a uno de los canes, que aúlla cuando siente el impacto en el lomo. Los pocos testigos de la escena, que ocurre en el corazón del barrio Juan XXIII -conocido como “La Bombilla-, lo miran como algo normal. “La violencia es una de las problemáticas de la zona”, explica luego Gustavo Medina, el director de la escuela secundaria Solidaridad y Paz, ubicada en esa esquina. Al lado de ese establecimiento está la escuela Parroquial del Niño Jesús de Praga, que parece una cárcel por la cantidad de rejas que tiene. Sin embargo, estas medidas de seguridad no evitaron que el miércoles un menor de edad entrara durante una reunión de padres y asaltara a la joven que atendía el quiosco.

“En las encuestas, la comunidad nos dice que eso es lo que no les gusta, que parece una cárcel”, advierte la directora del establecimiento donde ocurrió el asalto, Viviana Barcia. “Los del robo nos sorprendió. Unos chicos entraron con un revólver y apuntaron a la joven del quiosco, le sacaron el dinero. Ella estaba muy asustada, no sabía si iba a volver. El jueves no vino. Y esta no es la primera vez que pasa algo así. Hace poco asaltaron a un profesor nuevo cuando se bajaba del taxi”.

Según fuentes policiales, la víctima no quiso hacer la denuncia porque el asaltante, que en la zona es conocido como “El Pelao”, le dijo que si lo hacía, le pegaría un tiro. Otro directivo, que prefiere no dar a conocer su nombre, comenta que es un menor, que iba a esa escuela y que ahora “está perdido por la droga. La misma madre vino a pedir que se hiciera la denuncia en su contra. Ya no lo pueden controlar”.

“Normalmente no queremos llamar a la Policía porque después nos agarran a la salida y nosotros tenemos que ir a trabajar todos los días. Por eso tratamos de hablar con esta gente. De todos modos, hay pedidos para que vaya la Policía. Yo hablé con los distintos comisarios de la 6° y hasta abrí un expediente en el Ministerio de Seguridad hace dos años, pero no logramos que nos pongan una consigna”, lamenta Barcia.

Zona violenta

“La Bombilla” está considera como una de las zonas en que más ha penetrado el flagelo de las adicciones a las drogas. Este es otro de los problemas que menciona el director Medina. “Hacemos un trabajo con otras instituciones sobre todo lo que aqueja al barrio, como la violencia, la droga y la falta de motivación de los chicos a estudiar. Creemos que una hora más en la escuela es una hora menos en la calle. Necesitamos estrategias que busquen atacar la cuestión de fondo. Los chicos al egresar no saben sostener una rutina universitaria. Tenemos que motivarlos, sostenerlos, acompañarlos”, analiza.

Medina cuenta que hace poco también asaltaron a un taxista que suele ir a buscar a los profesores de su establecimiento. Sin embargo, son pocos los robos que se cometen adentro de la escuela, a diferencia de otros establecimientos. Uno de los motivos es por los gruesos portones de entrada.

“Es que las escuelas son altas. Hace algunos meses advertimos que había crecido un árbol a la vuelta y que al subirse, podían entrar, por eso con el profesor Medina lo hicimos cortar”, añade Barcia. “La puerta tiene un candado permanente y siempre están el conserje y las maestras de turno. Tratamos de que permanezca así, porque sabemos que en otras escuelas de la zona entran y asaltan a las maestras cuando dan clases”, añade.

En Esta Nota

Inseguridad
Comentarios