La randa adopta nuevas formas gracias al diseño industrial

El catamarqueño Cristian Mohaded brindó una capacitación, en la que se experimentó con el tradicional tejido tucumano.

28 Sep 2017
3

EN EL TALLER. Los alumnos le agregaron a la randa metal o madera, tejieron con hilos de colores y hasta con cables, y le dieron volumen. LA GACETA / FOTOS DE ANALÍA JARAMILLO.-

Un tejido tan tradicional como la randa puede mutar, adoptar otras morfologías, colores y materiales. Desde hace unos años se la aprecia en prendas, aplicada por diseñadores locales en sus colecciones, y ayer tomó otra forma en mallas metálicas, hacia un rumbo diferente al usual, para dejar de ser plana y -por ejemplo- convertirse en un cuenco. Las randeras de El Cercado (Monteros) Gisel Paz y Marcela Sueldo explicaron la técnica de ese encaje bien tucumano y luego observaron el cambio impulsado por el diseñador industrial catamarqueño Cristian Mohaded (foto, abajo). Fue como una cocina de alquimistas del tejido.

Eso ocurrió ayer (y continúa hoy) en un taller práctico de randa, en el marco del encuentro de diseño denominado “Material Argentino”. Lo organiza el Consejo Federal de Ciencia y Tecnología en conjunto con el Ministerio de Educación y con la Secretaría de Innovación y Desarrollo Tecnológico de Tucumán. Las clases se dictan en el Centro de Innovación e Investigación para el Desarrollo Educativo, Productivo y Tecnológico (Ciidept), de avenida José Ingenieros 260.

Mohaded, un reconocido diseñador de muebles y luminarias, que también vende sus trabajos a países europeos, en marzo expuso en Buenos Aires su primera muestra “Objetos embrionarios”. Allí se explayó en su rol de artista con unas 15 piezas de experimentación material. Con la exposición quería -confesó- exhibir el material de una manera más cruda. Entonces, esa exploración continúa por conocer profundamente lo que da forma a las creaciones. Eso lo llevó a elegir la randa para el taller en Tucumán.

- ¿Cómo es tu encuentro con la randa?

- Para mí es una especie de motivador, una excusa para trabajar en Tucumán y explorarla desde el diseño industrial. Esto no se trata de un curso de randa, sino que es un workshop para interpretarla desde otra parte, con materiales diferentes. En este caso los alumnos usaron una malla metálica, le agregaron anillos de madera o de metal, tejieron con hilos de colores y hasta con cables. Se trata de entender las tradiciones, y desde otro lado, abrir la cabeza y sacar otras cosas, otras formas.

- ¿Qué potencialidad tiene la randa en el ámbito industrial?

- Me parecía tan oportuno trabajar con la randa porque es una técnica liviana, no es fácil, pero sí amigable. Con este ejercicio la descontextualizamos, la maximizamos, la exploramos para llevarla directamente al diseño industrial. Me refiero a que podemos transformar una randa en un contenedor, en un cuenco. La sacamos de lo plano, para darle volumen con los alambres.

Dos horas después del taller de randa, Mohaded dio una conferencia sobre identidad material y puso como ejemplos sus trabajos, como “Simbol”. Se trata de una colección que revalorizó la cestería (tan característica de su provincia) llevándola a productos no convencionales, como mobiliario y luminarias. El simbol es un fibra vegetal silvestre que crece en Catamarca, sobre todo en las márgenes de los ríos o arroyos; en la zona de los Valles Calchaquíes y de las ruinas de Quilmes.

- ¿Nos potencia vivir en el norte, teniendo en cuenta la naturaleza que nos rodea?

- Hay potencial en todas las provincias. El tema es que no nos animamos a salir de lo tradicional y explorar desde otro lado. Ahí está la falla. Siendo crítico, el tema de valorización es algo que no está resuelto todavía, porque no se le da valor económico a lo artesanal, aunque sí hay reconocimiento. Ahí está el doble discurso.

Comentarios