El Gobierno busca avanzar en la reforma laboral por sectores

Para lograr el objetivo, se tratará de conseguir un acuerdo Estado-empresas-sindicatos. Massot, jefe del bloque del Pro en Diputados, dijo que habrá un blanqueo laboral para luchar contra el trabajo en negro

25 Sep 2017
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LA INFORMALIDAD. El Gobierno asegura que, antes de la reforma, debe concretarse una amnistía laboral. archivo

BUENOS AIRES.- El presidente del bloque del Pro en la Cámara de Diputados, Nicolás Massot, afirmó que el Gobierno podría avanzar en la reforma laboral por sectores “en la medida que haya acuerdo tripartito” entre el Estado, las empresas y los sindicatos, y “no con una gran ley”.

“Solamente vamos a avanzar en la medida que haya acuerdo tripartito, no con una gran ley”, aseguró el legislador, quien también ratificó que se impulsará un blanqueo laboral para luchar contra la informalidad que hoy afecta a 4,5 millones de trabajadores.

Massot manifestó que “ya se está impulsando (una reforma laboral), no es que se va a impulsar. Ya hemos avanzado en varios sectores”, como el textil o los petroleros de Neuquén.

Al respecto, contó que “se va a continuar en ese marco donde estén todos en la mesa, donde estén todos de acuerdo y donde todos entiendan que el Gobierno pone inversión pública, infraestructura, que las empresas van a invertir para generar más puestos de trabajo y que los gremios también tienen que entender que hay que aggiornarse a las circunstancias globales”.

El diputado oficialista, en declaraciones a radio Diez, sostuvo que “la forma que está teniendo ya y que tiene que seguir teniendo cualquier reforma de nuestro país es sectorial, y los núcleos básicos de esa reforma son las mesas sectoriales que impulsa el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, con sindicatos y con empresas, porque van a ser los más duraderos”.

En ese marco, Massot planteó que “por ley, lo que sí necesitamos es un buen marco de amnistía laboral o de blanqueo laboral para lograr combatir un flagelo que es casi tan importante como la inflación, que es la informalidad laboral”, señaló.

“Una de las tantas palancas de productividad para que la Argentina deje de ser el país más caro del mundo y pueda empezar a competir y volver a ser una potencia exportadora; una de las tantas, no la más fácil, es que se entienda que los costos laborales en Argentina se han disparado a las nubes”, aseveró. Aclaró que “eso no significa que seamos neoliberales ni que volvamos al ajuste, sino que tenemos que ser inteligentes y saber que para competir en el mercado exportador hay que ser más baratos”. “Estamos trabajando muy duro en el acceso al capital, los créditos para que sean más posibles y más baratos para todos porque eso también abarata, y que la infraestructura, las rutas, la energía sean mejor y eventualmente más baratas; eso también ayuda a que se reduzcan los costos y uno sea más competitivo”.

Massot destacó que “muchas de esas palancas ya se están ejecutando y una muy importante es entender, como entendieron los textiles y los petroleros de Neuquén, que hay veces que todos tienen que poner un poco, y hay veces que los gremios también, después de años de abundancia, caen en hiperregulaciones que no tienen demasiado sentido, que no necesariamente protegen derechos de los trabajadores sino que atentan contra la creación de trabajo en esos lugares”.

En ese marco, el Gobierno y la CGT apostaron al diálogo y llegaron a un consenso sobre un paquete de temas. El sindicalismo logró el apoyo oficial a la “defensa del modelo sindical”, le arrancó al Gobierno la promesa de que en la Argentina no se aplicará una reforma laboral a la brasileña (con normas de trabajo ultraflexibilizadoras).

El Gobierno logró el objetivo de desactivar el supuesto llamado a una nueva huelga de la CGT (la única se concretó el 6 de abril). El presidente Mauricio Macri parece convencido de que, a la larga, le sirve más aplicar una reforma laboral por sectores, y alentar las negociaciones por productividad con los gremios de cada una de sus actividades -petrolero, automotriz, construcción, lechero, textil, como se empiezan a delinear-, a imponer un cambio generalizado que espante a trabajadores y sindicalistas. (DyN)

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