Cartas de lectores

22 Sep 2017
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la gaceta / foto de jorge olmos sgrosso

JUBILADOS

LA GACETA del 20/9 informa que el gobernador Manzur “firmó un decreto por el cual mejora la asignación a 6.100 de los casi 8.700 jubilados que se supone todavía con vida, y que ello le permitirá a ese jubilado transferido alcanzar el 82% pero no beneficiará a quienes cobren más de $ 13.400”. Desde siempre los jubilados de la plaza por innumerables cartas y entrevistas le dijimos al Gobierno que no subestimen nuestra inteligencia y conocimiento del tema. Ocurre que en vísperas de elecciones el gobernador cree que vamos a aplaudir, pero ocurrió todo lo contrario; nos hizo enojar porque en el acto advertimos que se está adjudicando mejoras salariales que son mérito del Gobierno nacional. Ya en 1996 el tribunal Contencioso Administrativo dictó sentencia declarando cosa juzgada el 82% móvil y automático para los jubilados y pensionados, y condenó al PE a pagarnos toda suma de dinero, llámese como se llame, que en desmedro de nuestros sueldos no abone la Anses. Se refería al sueldo en negro donde no aporta el trabajador ni el Estado, sentencia que nunca se cumplió y nos obligó a recurrir nuevamente en forma individual para su cumplimiento. Suman miles quienes no pudieron hacerlo y siguen cobrando sus sueldos con apenas un porcentaje del 50%. La diferencia es la que reclamamos los jubilados de la plaza. Felizmente, a miles les llegaron unos buenos pesos de la Nación con la reparación histórica y, en este mes, un 13,30% por la ley de movilidad. Ahora, el Decreto 2956 ordena ampliar en $ 22.475.360 el ajuste de la asignación mensual y personal de los jubilados y pensionados transferidos; pero ese decreto no informa a quién sí, a quién no pero nuestra inteligencia nos hace advertir que haciendo suyos los dineros de la Nación, mentirosamente cobrarían esos $ 13.400 apenas 6.100 de los casi 12.000 todavía con vida, y no 8.700 como dice el gobernador. Tomemos como ejemplo la jubilación mínima de $ 7.246, 64, el gobernador no le va a aumentar $ 6.154 para alcanzar los $ 13.400, porque ese jubilado ya está cobrando $ 3.000 o $ 4.000 de reparación histórica y entonces pagaría apenas $ 2.000 o $ 3.000. Lo ideal sería que abone a los de la mínima esos $ 6.l54 que sumando los pesos de la reparación histórica elevarían hasta $ l7.000 o $ l8.000 el haber. Concretamente, el decreto del gobernador no significa cumplir con la sentencia judicial. Es para algunos unos buenos pesos más pero jamás el 82% móvil y automático de todo lo que gana el activo. Y por último, los dineros de la Nación no tienen ninguna relación ni deben ser adjudicados a la deuda de la provincia para con nosotros.

Angel Ricardo Salguero

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Amenaza bélica

Discrepo con el lector Víctor Chocobar (carta “Amenaza bélica”, 20/9): reconoce que al programa “Paz en el mundo”, que se emite por radio Universidad, conducido por Carlos Duguech, lo escuchó por casualidad, sólo una vez, y que le pareció soporífero. ¿Cómo puede entonces el lector afirmar tan enfáticamente, si no escuchó más que en una sola oportunidad esta audición, que su conductor nunca se expresó contra toda violencia, contra toda amenaza a la paz mundial, ni que haya condenado el holocausto judío ni las atrocidades cometidas por el ejérito rojo, etcétera? Si el lector hubiera seguido con “paciente” asiduidad las emisiones anteriores de este “soporífero” programa, a través de esa invaluable vía y magnífico vehículo de cultura como es Radio Universidad, seguramente no hubiese cometido este exabrupto colosal. A mi hija, nacida en 1984, nunca le pareció soporífera esta audición; todo lo contrario, pese a su corta edad de 13 añitos, encontraba enriquecedora en todo sentido la voz microfónica y abaritonada con dicción perfecta del conductor, fascinante a tal punto que a los 14 años decidió componer un tema musical que tituló ”Paz en el mundo”, y cuyo texto se inspiró en cosas que se decían en ese programa; lo grabó en un primitivo reproductor casero a casete y fue estrenado en su oportunidad por Radio Universidad. Creo que todo el mundo coincide, excepto Putin, Kim Jong Un y Trump, en que si estos tres dementes terminales, que paradójicamente cuentan con un poder bélico pavoroso, desatan una nueva guerra mundial, todo bicho que camina, vuela, se arrastra o que habla y filosofa, se irá inexorablemente al asador termonuclear, que le podrá fin a toda la creación de Dios. Entonces el Todopoderoso, ante su fracaso, no tendrá más remedio qe resideñar y concebir otra raza humana menos imperfecta que la actual, que disfruta con la destrucción impiadosa de sus congéneres. Bien lo dice Alberdi, “sólo el hombre no se contenta con matar a los animales para comerlos... sino que hace lo mismo con su mismo semejante, a quien llama hermano; lo que no hace el tigre con el tigre, la hiena con la hiena... lo mata no para comerlo, lo cual sería una circunstancia atenuante, sino por darse el placer de no verlo vivir... La guerra entra de tal modo en la complexión y contextura de la sociedad actial, que para suprimir la guerra sería preciso refundir la sociedad actual desde los cimientos”.

Estergidio Díaz Camacho

Diagonal Heredia 1.430

San Miguel de Tucumán


Reflexiones de paz

En las vísperas del Rosh Hashaná (año nuevo hebreo) 5778, quiero compartir estas reflexiones. La soberbia y la prepotencia son las peores consejeras del hombre. Debemos aprender de la historia que ninguna guerra tiene ganadores, siempre pierde el ser humano. ¡Justicia infinita! No nos dejemos llevar por los impulsos y la irracionalidad. Es mejor que usemos la inteligencia del hombre y el avance de la tecnología y de la ciencia para construir un mundo más civilizado donde todos los habitantes del planeta podamos vivir mejor, donde la distribución de la riqueza en forma equitativa conduzca a la igualdad para evitar todos los males que hoy nos aquejan. Con sólo pensar que destruir la humanidad en una guerra declarada por los que se creen potencias, sin tener enemigo a la vista, al enfrentar a poblaciones civiles indefensas que ya están padeciendo de por años el hambre, la miseria y la muerte. Agudicemos nuestro ingenio para evitar la destrucción masiva de la humanidad, usar nuestra inteligencia y todo el dinero que se gasta en guerras sin sentido, invertirlo en rectificar las políticas de asistencia humanitaria a los millones de seres humanos que claman en el mundo por igualdad para poder sobrevivir. Todos los fundamentalismos deben ser combatidos y exterminados racionalmente y no por la fuerza. Los hombres sabios del mundo deben reunirse y analizar con justicia y humanidad cuáles son los caminos que nos conducen a la refundación de un mundo mejor, evitando la irracional destrucción de todo lo bueno que tiene el planeta Tierra. Hagamos votos para que reine la cordura entre los hombres para lograr definitivamente la concordia entre las naciones y los pueblos sin distinción de credos, razas, ni de condiciones sociales. Busquemos entre todos los que pensamos en positivo, que es la mayoría de la clase humana, para que reine en el mundo lo que todos anhelamos. Paz, salam, Shalom.

Federico Yurcovich

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Poder omnímodo

Una prolongada estadía en México y un extenso y largo recorrido por su interior, nutriéndose de su cultura y de sus tradiciones y buceando en los aconteceres históricos y el devenir de sus habitantes, significaron para el escritor español Ramón del Valle-Inclán (1866-1936) el signo revelador de un país y de su gente, la razón sustancial de su intensa experiencia biográfica. Estos precedentes recónditos del país azteca dejaron una huella indeleble en el escritor, cuya creación e innovación de su principal producción literaria, Tirano Banderas, lo situaron entre los mayores novelistas del siglo XX. Con su singular novela, cuyo argumento es la crónica de un dictador hispanoamericano, Valle-Inclán analizaba la herencia que España transmitió a América y la capacidad de degradación al ser humano que alcanzan el ejercicio del poder despótico. Las características temáticas, técnicas y lingüísticas conferían a esta obra un lugar de excepción en el escenario literario de su tiempo, y pagó el escritor gallego su originalidad con la incomprensión de muchos y la desclasificación sin paliativos, pero así también la admiración y apología de otros. La narración Tirano Banderas se constituyó como el primer exponente del “esperpento”, una deformación intencionada, aguda y grotesca de las situaciones y de los personajes. Con este relato, el poeta de Galicia iniciaba un nuevo género de la llamada “Novela de dictador”, cuya senda transitarían después, siguiendo sus huellas escritores de la talla de Miguel Ángel Asturias, Roa Bastos, Alejo Carpentier y García Márquez. Esta innegable trama y siempre viva llama atizada hasta el presente, de la cual se ha sustentado las letras para retratar, denunciar y parodiar a los siniestros “iluminados”, que en el siglo pasado pródigo en conjuras cívico-militar en salvaguardar de “restaurar el orden”, mutaban en sangrientas dictaduras, aletargando la cultura y ensombreciendo la vida de los pueblos; en especial los militares, expertos en practicar equitación, es decir, a la caza del zorro que es su verdadera escuela. Actualmente un país sudamericano sumido en la miseria y doblegado por un personaje esperpéntico, cuyos discursos políticos obedecen a un falso retoricismo ampuloso y vacuo, que en el fondo sólo rinde culto a su propio ego, es un fiel trasunto del relato ficcional del novelista de Pontevedra. Locuaz, figurón y extravagante, es un clon de su antecesor. Gran simulador, con sus exagerados mohines se desgañita proclamando los principios bolivarianos, contrariando y traicionando a la vez los preceptos doctrinarios del prócer, amparándose en la fraudulenta Asamblea Constituyente, cuya misión tiene como denominador común y pauta de conducta, la cobardía, el servilismo y la adulación. La ridícula invocación y solicitud al mesiánico y vidente pajarito, para que lo guíe a un país de maravilla, es una fantasmagoría más de su desatinado desvarío. “La palabra le ha sido dada al hombre para ocultar su pensamiento”, sentenciaba Gabriel Malagrida, clérigo y misionero jesuita italiano (1689-1761).

Alfonso Giacobbe

24 de Septiembre 290

San Miguel de Tucumán

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