Cartas de lectores

12 Sep 2017

Mate cocido para el Presidente

Alguien lo tenía que hacer y fueron ellos, dos hermanos tucumanos de apellido Espeche, heladeros artesanales de El Manantial, los que lograron lo imposible: le hicieron probar el mate cocido al presidente Macri. Eso sí, lo transformaron: le pusieron un poco de crema, lo congelaron y se lo dieron en forma de helado. Lo probó y le gustó. En forma pública invito al primer mandatario a degustar este menú de emergencia, energético, vitamínico y popular ya instalado en miles de hogares argentinos gracias a las malas medidas económicas: para el desayuno una jarra de mate cocido con bollos caseros con chicharrón, que dura hasta el mediodía. Si no hay carne, un caldo, 200 gramos de mortadela y abundante verdura. Al otro día, achuras (sin colesterol) para todos, y a la tarde-noche es decir, como merienda y cena, otra jarrada de mate cocido y a dormir… No se engañen, de tanto “yerbiá”, no se nos hacen los ojos verdes, la panza sí. Eso sí, cuando venga señor Presidente, no nos tema ni se esconda: comparta el día con todos nosotros. Le prometo que lo cuidaremos y traiga algunos de sus funcionarios de esos carilindos, que están acostumbrados al té inglés, café colombiano, desayuno americano, comida europea… Avise, “Presi”, nos esforzaremos y cambiaremos el guisito de “morta” por un locro pulsudo o un huascha locro de choclo.

Francisco Amable Díaz

Pedro G. Sal 1.180 - Barrio 20 de Junio

San Miguel de Tucumán


Furia de la Tierra

¿Es posible que estemos tan ciegos los seres humanos que no nos demos de que el planeta está enojado? ¿Es posible que no sintamos que este comportamiento del clima es algo anormal? ¿Acaso no es palpable hasta para el más ignorante, que no es normal que llueva permanentemente, que al rato salga el sol y nos asemos, y el otro día haya nieve en las montañas? La Madre Tierra nos acogió en su seno, nos permitió disfrutar de sus riquezas, de sus frutos, de su incomparable belleza y ahora está enojada. El planeta está enojado, el dueño de casa está furioso por lo que hacemos los que usamos sus preciados elementos con tanto desparpajo, con tanta indolencia, con tanta falta de respeto. No es posible que sigamos maltratando su casa, sus cosas, su maravillosa residencia. El planeta nos está avisando que está cansado de tanto manoseo, nos está poniendo sobreaviso de que ya no aguanta más, nos está castigando levemente para que despertemos y nos demos cuenta de lo que estamos haciendo. Nos está mostrando que puede defenderse mejor y que puede llegar el momento en que se arde y nos desaloje de su paraíso. Él es poderoso, mucho más que nosotros, aun con toda la tecnología con que contemos, con todas las armas, no podremos derrotarlo jamás, aunque se enfrente con las naciones más poderosas del mundo, los echará de su casa en el momento que Él decida. Y si se enoja mucho, incontrolablemente, puede llegar a exterminarnos. Despertemos de una buena vez a la realidad, no seamos necios, Él es poderoso.

Héctor René Terán

San Martín 980

San Miguel de Tucumán


El Manantial

Parece ser que para las actuales autoridades comunales, El Manantial sólo existe en una extensión de tres cuadras de la plaza. Los que vivimos más alejados carecemos de todo: alumbrado, limpieza de canales, desmalazado y, no menos importante, tenemos las calles muy deterioriradas e intransibles. Es decir, en un completo abandono.

María Sánchez

Barrio Soberanía, El Manantial

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Denuncias

El domingo 27 de agosto circulaba tranquila con mi hija y una amiga por la ruta 9 (autopista) y un sujeto manejando una camioneta gris sin luces reglamentarias, nos cruzó por el carril rápido en contramano a más de 100 km/h y a no más de 10 cm de mi auto. La imagen de mi auto en ese instante fue la tapa de este diario al día siguiente. Fui una de las cuatro personas que hicimos la denuncia correspondiente. Por este medio me enteré que estaba alcoholizado y que no “recordaba” nada de lo ocurrido. Después de varios días la denuncia llegó a la Fiscalía Nº1. Mi denuncia, y supongo que las restantes, no fueron tenidas en cuenta, porque este sujeto no provocó daño alguno (¿?). El acto que fue visto por miles de tucumanos se encuadra en una contravención y él ya pagó la multa. En pocas palabras, debemos decir que alguien que nos apunta con un arma, gatilla y no sale la bala está en la misma situación. El andar de esta persona fue salvaje, suicida y asesina. Pagó menos que por estacionar mal. Su abogado comentó que aquel conductor estaba bien y “contenido” por su familia. Debo señalar que la Policía me recibió bien, y que estaban preocupados por nosotras. Sin embargo hay que reflexionar que así no se puede circular en paz, sabiendo que no hay una legislación responsable ni fiscales que se “jueguen” buscando una figura en la cual se podría encuadrar un hecho tan grave como el que me tocó vivir. No debemos olvidar que varias personas “coquetearon” con la muerte ese día, por alguien que “no recuerda” que manejó un vehículo. Sólo nos queda rezar, implorar que ese Dios que estuvo en la ruta ese día nos siga acompañando y que no permita que este sujeto vuelva a conducir en ese estado de locura.

Elizabeth Slya

Martín Rodríguez 330 - S.M. de Tucumán

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No hay conciencia

Ha llegado el momento de plantearnos y preguntarnos de qué sirve gozar de conocimientos, saberes, ser un libro abierto, tener en claro quiénes fueron nuestros próceres y hablar de hechos históricos si no hay conciencia de lo que significa ser una persona íntegra, con valores y con un gran sentido de la honestidad. Cuesta encontrar gente que reúna todas esas características profesionales y personales. En las últimas décadas, muchas cosas se han desvirtuado. Del afecto y la consideración hacia los demás se pasó al odio, a la envidia, al pésimo comportamiento de un sector social que ha elegido un camino equivocado. A un país lo hacen bien o mal no solamente quienes gobiernan, sino todos los que habitan en él. La responsabilidad es unánime, de eso no hay dudas. Ojalá, algún día haya toma de conciencia sobre si lo que realizamos en la vida cotidiana es importante, productivo, o termina perjudicando a todos.

Marcelo Malvestitti

Ciudad de Rosario

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La Cocha y las matemáticas

Tomo la posta y le respondo. Además de parecerme impropio e imprudente, rechazo los dichos del concejal Ricardo Bussi respecto de que “para qué quiere saber matemáticas una chica de La Cocha, si ella trabajará la tierra”. Él se crió bajo los signos verdes y una historia que abruma. Yo vengo de La Invernada, próximo a La Cocha. Mi abuelo, en ese lugar, era capataz de una estancia. Pero éste hombre de la tierra, como dice el aludido, tuvo la inspiración y el coraje de hacer estudiar a sus hijos. De 11 hermanos que eran siete llegaron a ser profesionales. Cuando estalló la primera guerra, Héctor (ingeniero) estaba en Bélgica y fue repatriado. Mario Bravo llegó a ser senador nacional por el Partido Socialista, y actuó con su compañero y amigo Alfredo Palacios. Cerca de La Cocha, en Los Pizarros, hay una escuela que lleva el nombre de mi abuelo, como también una calle de nuestra ciudad. Mi viejo, el doctor Ventura Bravo, se recibió en Córdoba y tuvo que hacer reemplazos una vez que se recibió. No tenía dinero para volver a Tucumán y mi abuelo ya había muerto. María Emilia Bravo se recibió de farmaceutica y radicó su farmacia en La Cocha. Yo amo la tierra; yo amo el campo. Me siento orgulloso de mis raíces. ¿Podría el señor Bussi decir lo mismo? Le admiro el coraje por su inaceptable imprudencia, pero rechazo su cobardía por pensar que una persona es diferente porque venga del campo. Para su conocimiento, todos somos argentinos con iguales derechos y obligaciones. Confío en que, con lo que le quede de dignidad, sepa por éste medio pedir las disculpas correspondientes.

Hector Leonardo Bravo

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Agradecimiento

Sorpresa y legítimo orgullo me generó el accionar de la Dirección de Investigaciones de Delitos Rurales y Ambientales. División Este N° 1, ciudad. Agradezco al comisario, a sus oficiales, al secretario y subsecretario de Seguridad y al Jefe de Policía por su profesionalismo y conducta ejemplar. Para ser un ejemplo a seguir debemos hacer buenas acciones constantemente y nunca alardear de ellas y estas fuerzas de seguridad fueron un verdadero ejemplo de personas y de buenos servidores públicos, con integridad y respeto. Actitud esta que no se ve todos los días en instituciones públicas. Si estos buenos procederes se multiplican algún día tendremos un mejor lugar para vivir.

Julio Lemme

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