El rock del tercer milenio garantiza el futuro y la renovación del género

12 Sep 2017
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GANADORES. Los cordobeses de Eruca Sativa obtuvieron dos premios Gardel.

HISTORIAS DEL ROCK

Medio siglo de una pasión argentina

GUSTAVO JATIB / ESPECIAL PARA LA GACETA

"Aunque me fuercen/

yo nunca voy a decir/

que todo el tiempo por pasado fue mejor,/

mañana es mejor!

(Luis Alberto Spinetta, “Cantata de puentes amarillos” en el disco “Artaud” de Pescado Rabioso, 1973)

No solo de pasado vive el rock argentino, y si bien en esta columna revisamos su historia y sus orígenes desde hace 50 años, también el presente goza de muy buena salud. El Siglo XXI empezó con la impactante separación de Los Redondos, lo que disparó las carreras solistas del Indio Solari y de Skay Beilinson, sus dos principales figuras y socios musicales durante 25 años.

Aunque Skay fue el compositor de muchas de las inolvidables melodías y riffs de la banda, es el Indio quien pareció adueñarse de la llamada mística ricotera, arrastrando multitudes con su nueva formación, “Los fundamentalistas del aire acondicionado”. Cada show moviliza ciudades enteras y convoca cientos de miles de fieles que, en una especie de misa pagana, lo acompañan incondicionalmente. Se estima que al último show realizado en Olavarría en marzo, asistieron 200.000 personas, los que constituyeron un récord histórico absoluto para un evento de este tipo. El recital quedó marcado por la tragedia: lamentablemente perdieron la vida dos personas presuntamente por aplastamiento, debido a que ingresó mucha más gente que la permitida. El hecho salpica al Indio como coorganizador de sus espectáculos, quien todavía le debe una explicación a la sociedad acerca de lo ocurrido.

Nacidos en 1991 en Lanús, al sur del Gran Buenos Aires, Babasónicos alcanza la consagración con “Jessico”, el disco lanzado en 2001 y que fue considerado entonces por la crítica especializada como el mejor de la primera década de rock nacional. Y posteriormente le llegó al grupo la masividad popular con “Infame”, álbum que fue editado en 2003 en 16 países y que alcanzó récords de ventas por canciones como “Y qué?”, “Putita” e “Irresponsables”. Liderado por Adrián Dárgelos Rodríguez, hay en la banda muchas reminiscencias a Virus, aunque su estilo fue cambiando de un rock más sónico y encriptado al pop y a las baladas presentes en los trabajos que mencionamos. En 2015 ganaron el Konex de Platino como Mejor Banda de Pop de la década.

La noche de Cromañón

Es imposible revisar el rock argentino de este siglo sin hablar del momento más oscuro de la música nacional. La tragedia golpeó con fuerza la noche del 30 de diciembre de 2004, durante un show de Callejeros en la discoteca República de Cromañón, ubicada en el barrio de Once en Buenos Aires.

El peligroso rito de prender bengalas, incitado en parte por la banda convocante, sumado al exceso de gente en un sitio desbordado, desencadenó un incendio que le costó la vida a 194 personas y llevó a la cárcel a los integrantes del grupo en su carácter de coorganizadores del concierto, y también al propietario y productor, Omar Chabán, personaje importante dentro del under rockero, creador del mítico Cemento e impulsor de muchos artistas. Su físico dijo basta el 17 de noviembre de 2014, y su muerte cerró un ciclo entre quienes trabajan desde atrás de los escenarios para el lucimiento de los músicos.

El episodio impactó fuerte también en la movida musical de los años siguientes, ya que se endurecieron los controles y quedaron muy pocos lugares aptos para tocar, con lo cual las nuevas bandas no encontraban espacio suficiente para sus shows.

En 2003 el gran Norberto Pappo Napolitano, quizás el mejor guitarrista de la historia argentina, edita el que sería su último disco, “Buscando un amor”, con canciones como “Rock and roll y fiebre”, “Descortés” y “Juntos a la par”. Se trata de un trabajo impecable del Carpo, de los mejores de su carrera, con arreglos de Javier Malosetti y una tapa sorprendentemente premonitoria en la que se ve al artista en el cielo junto a otras leyendas de la música como Jimmy Hendrix y Muddy Waters. El 25 de febrero de 2005, Pappo falleció en un accidente con su moto, dejando al rock argentino sin una de sus figuras claves. Fue un músico que representó fielmente al rock más duro, y que inspiró a miles de músicos con sus míticas bandas Pappo’s Blues y Riff, además de su carrera solista.

A propósito de estas influencias, en 2007 irrumpe desde Córdoba Eruca Sativa, como una nueva aplanadora con formato power trío, con la novedad que dos de sus integrantes son mujeres: su guitarrista Lula Bertoldi, y su bajista y voz principal, Brenda Martín, sumadas a Gabriel Pedernera en batería. Con cuatro discos editados en 10 años de carrera, los cordobeses pisan fuerte en la escena local y se alzaron con dos premios Gardel este año.

Y en la misma línea musical apareció El Bordo, liderado por Alejandro Kurz, con una mezcla de hard rock y grunge. Editaron nueve discos y tienen una tribu de seguidores convocados casi de boca a boca, ya que se oponen a la sponsorización del rock; las entradas a sus conciertos se venden a precios moderados y es frecuente que contribuyan con alguna causa que consideren buena, mostrando así su sensibilidad social.

Oriundo de la Patagonia, más precisamente de Viedma, Lisandro Aristimuño es otra de las apariciones destacadas de este siglo, y un artista que también elige el camino de la autogestión y que hasta creó su propio sello discográfico con el cual edita sus propios trabajos y produce a otros músicos con el mismo perfil. Con un estilo progresivo con toques folclóricos, hay mucha experimentación en sus canciones, entre las que se destacan “Tu nombre y el mío”, “Me hice cargo de tu luz”, “Azúcar del estero” y “How long”.

Tiene presente y futuro el rock argentino. La historia continúa escribiéndose y las grandes figuras van dando paso a nuevos exponentes que lo mantienen vivo y renovado.

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