Corre sin ver; integra con hechos y comparte con la palabra

11 Sep 2017
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foto de www.ecoatletas.com

Mariana Apud - LG Deportiva

Martín Kremenchuzky tiene mucho para contar. “Cuando nací, parecía que no tenía ninguna dificultad. Pero cuando pasaron los años todo cambió”, empieza el relato de su vida. Poco a poco comenzó a despertarse el Síndrome de Usher que después, lentamente, lo llevaría no sólo a escuchar casi nada sino a quedar ciego. “Sólo veía bultos. Y siguió así hasta que, nueve años atrás –hace una pausa y despliega el bastón blanco- no veo más”, relató el atleta que representa al Bind Banco Industrial. “Fue en ese momento en el que sentí que nunca volvería a ser feliz”, dijo. Su ceguera completa coincidió con el nacimiento de su hijo. “Apenas pude verle la formita, no llegué a ver su cara”, recordó. Sin poder disfrutar de “Toto”, como le dicen a su hijo, las preguntas sin respuestas acechaban, pero a una sí le encontró la vuelta. “‘Si yo fuese mi hijo… ¿cómo me gustaría que me vea mi padre?’, me pregunté”, contó en una de sus charlas motivacionales. Ese día Kremenchuzky volvió a movilizarse.

No le gustó lo que le ofrecía a su hijo. “Tomé una de las mejores decisiones de mi vida: dejar de quejarme y empezar a actuar”, explicó los dos pasos que lo llevaron a buscar una Terapista Ocupacional (TO) quien le enseñó a usar el bastón. “El primer día que pude salir a la calle y moverme solo fue fabuloso”, exclamó en el que fue el instante de mayor euforia en todo su relato. Fue ahí que empezó su vida de deportista.

Actitud positiva

Su actividad de punta es correr. Pero es otra actividad la que siente como su especialidad. “Salí a transmitir esta actitud positiva que tengo desde que hago deportes. Estoy convencido que todos podemos un poquito más”, especificó. Y cuando se refiere a todos, es todos, discapacitados y no, porque su mensaje es inclusivo. “Trato de mostrar e incentivar para que hagan lo que no saben que pueden hacer”, sintetizó. No sólo se quedó en recibir, también da. “Me propuse poner mi granito de arena con las personas con discapacidad y fue así que empecé a correr con otros chicos discapacitados. La idea es integrarnos con hechos y no con palabras”, reflexionó Kremenchuzky.


El entrenamiento
Kremenchuzky modifica su entrenamiento según la competencia que tenga. El Ingeniero en Sistema además debe seguir trabajando, aunque el Síndrome de Usher cada vez lo limita más. “En noviembre retomo fuerte porque el 3 de marzo correré mi tercer Ironman en Nueva Zelanda”, contó orgulloso. 
Cómo se adapta en cada disciplina
Correr: usa una soga que se ata a su muñeca y a la de su guía. Quien lo acompaña va diciéndole las irregularidades que tiene el recorrido. Es así que corrió en la Marathón Pro Niño en Yerba Buena.
Natación: cuando se entrena, en la pileta tiene un andarivel exclusivo para él. En las competencias, que son en aguas abiertas, su guía va palmeándole los hombros.
 
Ciclismo: la bicicleta es tándem. El va en el asiento de atrás y su guía es quien comanda el trayecto, no así el ritmo porque es Martín quien lo establece.


El entrenamiento

Kremenchuzky modifica su entrenamiento según la competencia que tenga. El Ingeniero en Sistema además debe seguir trabajando, aunque el Síndrome de Usher cada vez lo limita más. “En noviembre retomo fuerte porque el 3 de marzo correré mi tercer Ironman en Nueva Zelanda”, contó orgulloso. 

Cómo se adapta en cada disciplina

Correr: usa una soga que se ata a su muñeca y a la de su guía. Quien lo acompaña va diciéndole las irregularidades que tiene el recorrido. Es así que corrió en la Marathón Pro Niño en Yerba Buena.

Natación: cuando se entrena, en la pileta tiene un andarivel exclusivo para él. En las competencias, que son en aguas abiertas, su guía va palmeándole los hombros.
 
Ciclismo: la bicicleta es tándem. El va en el asiento de atrás y su guía es quien comanda el trayecto, no así el ritmo porque es Martín quien lo establece.

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