Vientos cruzados

11 Sep 2017

Ningún huracán amenaza estas tierras, pero sí han comenzado a soplar con fuerza los vientos electorales. Aunque la dirección y las consecuencias del fenómeno aún son inciertas, todos presagian un desorden luego de los comicios del 22 de octubre.

Cambiemos trata bajo cualquier medio de agitar las ráfagas, y el Frente Justicialista se empecina en mantener los vientos calmos. Es el escenario que dejaron las PASO: un macrismo desesperado y corriendo sin brújula, y un oficialismo provincial sereno y seguro de sí mismo. El intendente Germán Alfaro empujó el primer vendaval, al poner bajo discusión el pésimo servicio que presta la Sociedad Aguas del Tucumán. El torbellino desacomodó las piezas de la Casa de Gobierno, consciente de que poco resguardo puede encontrar frente a uno de los reclamos más recurrentes y sensatos de la ciudadanía: la falta de agua potable y la inmundicia de los líquidos cloacales en cada esquina. Por eso la primera reacción fue girar la cabeza y mirar a un costado; la indiferencia frente a una verdad incómoda. El ciclón generado por Alfaro sacudió no sólo a la sociedad que conforman Juan Manzur y Osvaldo Jaldo, sino también a José Alperovich. Y allí radica parte de la explicación del silencio del gobernador: el senador es el creador de esa empresa con participación estatal y de su presidente, Alfredo Calvo. El directivo lleva 14 años al frente de una firma con la que nadie está conforme y aun así parece capaz de superar cualquier fenómeno. Hay un dato que pasó desapercibido pero que recobra vigencia con la nueva ventisca. Ya el 3 de enero, y a cargo de la Gobernación frente a una sequía que asfixiaba, Jaldo le pidió en público al alperovichista Calvo que la empresa “estuviera a la altura de las circunstancias”, y lo sentó a escuchar reclamos de intendentes indignados e irascibles por la crisis, como Javier Noguera (Tafí Viejo) y Carlos Najar (Las Talitas). Fue el único soplido contra la SAT, demasiado poco en dos años de mandato.

La tromba alfarista avanzaba fuerte en la última semana hasta que se topó de costado con un ventarrón helado. La Justicia Federal abrió sus ventanas y deslizó que el partido De la Justicia Social, miembro de Cambiemos, habría afiliado a personas muertas. La novedad, por lo menos, colisiona con el impulso verbal que trató de imponerle a la reforma política este sector de la oposición, y deja a los macristas locales en el ojo del huracán: Walter Berarducci, vicepresidente de ese partido, es postulante suplente a diputado por la lista que encabeza José Cano.

La derrota en las PASO, al menos, generó una brisa fresca en Cambiemos. Obligado a garantizar su supervivencia luego de las críticas que recibió, el secretario de Vivienda Domingo Amaya por fin se abocó a la campaña de Cano. El ex intendente se había hecho a un costado, molesto con el armado que diseñó su ex socio y eso le valió ser increpado delante de los funcionarios nacionales por el radical y por Alfaro, que hasta aseguran haber visto a varios dirigentes “colorados” trabajar el 13 de agosto para Jaldo.

Justamente, el vicegobernador será el blanco del tifón amarillo en las próximas semanas. La ventolera le apuntará a la costilla más débil: su futuro una vez que resulte electo diputado. El tranqueño sabe que no puede ir alegremente a sentarse en el Congreso, porque de inmediato volverán a tomar oxígeno los pulmones de Alperovich. El ex gobernador apostaría a borrar cualquier vestigio del paso de Jaldo por la Legislatura y a enterrar las aspiraciones de este, de mantenerse en la fórmula gubernamental en 2019. Por eso el ex ministro del Interior duda, y piensa en una licencia especial como alternativa para jugar con el tiempo. Manzur observa y especula. Por lo pronto, el viernes Pablo Yedlin le dio un aventón: recordó ante jóvenes en la Unsta que el vicegobernador ya dijo que asumirá como diputado.

En Tucumán el aire está tan enrarecido que hay vientos cruzados y otros que empujan en idénticas direcciones. Alfaro exhala con fuerza y casi en soledad contra Manzur y Jaldo; pero a la vez Jaldo y Alfaro soplan juntos -y cada vez con mayor ímpetu- contra Alperovich. Manzur, Jaldo y Alperovich resisten juntos el tornado macrista pero toman aliento en soledad; mientras, Cano, Alfaro y Amaya flamean por ahora en la misma dirección, aunque son conscientes de que cualquiera puede cambiar de sentido ante el más mínimo soplido.

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