Sin egos, sin espejos: bienvenidos al CrossFit

La actividad para los que no se convencen con los métodos tradicionales.

09 Sep 2017
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Hay quienes dicen que comenzar CrossFit sin haber hecho nunca una actividad física es equivalente a aprender a manejar con un auto de carrera. ¿Y eso está mal? Evidentemente no, porque buena parte del público que se engancha con esta disciplina son aquellos que nunca lograron convencerse con otra actividad física.

Bienvenidos al CrossFit, el gimnasio sin máquinas, sin espejos y sin egos. Las excusas quedan en la puerta y el “no puedo” se convierte en “lo voy a intentar” y en “ya me va salir”. Tiempo y motivación es lo que sobra. Bienvenidos al CrossFit, el deporte que le declara la guerra a la rutina, porque es la enemiga; la disciplina en la que importa más el con quién se practica que el dónde se practica, que pondera antes el desempeño que el cuerpo como una imagen estética. Y aunque todo eso parezca sólo una declaración de buenas intenciones, el prejuicio se acaba en la primera clase.

“Al principio la gente piensa que el CrossFit es solo para super atletas, porque es lo que ve en las competencias. Pero lo cierto es que es escalable a todos los niveles de entrenamiento. Se lo ve como algo muy competitivo también, pero en las clases es todo lo contrario: importa mucho más el que termina al último, porque es el que más se esfuerza, y no el que termina primero. El logro del compañero se lo vive como propio, eso es algo que no todas las disciplinas lo consiguen”, pondera Nicolás Centurión, de CrossFit San Miguel de Tucumán (“El Rino”), el primer box oficial de CrossFit que se instaló en Tucumán y en el norte argentino, en 2013.

Huir o enamorarse

Para algunos es una adicción inmediata, pero otros huyen despavoridos después de la primera clase. “En principio la intensidad con la que se ejecutan los ejercicios es alta, pero eso depende de cada uno. Hay personas que disfrutan de llegar a una intensidad alta y tratan de llegar siempre a un poco más... para esas personas se vuelve una adicción. Los que no logran engancharse, creo que es porque no encontraron comodidad en el lugar donde practicaron CrossFit. Claro que no a todos les gusta tanta intensidad, hay gente que necesita algo más tranquilo. El secreto de perdurar es hacer una actividad que te dé placer con gente que te haga bien compartir y con profesionales que te sepan guiar correctamente”, analiza por su lado Martín Manes, de Tuluka.

Cada clase de CrossFit es una sorpresa: todos los días hay un plan de ejercicios diferente. Esa es otra de las claves que lo hacen el entrenamiento ideal para las personas que se aburren de las rutinas. “CrossFit te prepara para lo inesperado, es uno de sus lemas. Eso es algo que te sirve para la vida, no solo para el entrenamiento. Es llegar, descubrir qué hay que hacer y pensar cómo lo vas a resolver. Te empuja a no abandonar, porque la primera fuerza que desarrollás es la voluntad”, concluye Centurión.

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