Un gran mural para la plaza Miguel Lillo que renace

El espacio está ubicado en avenida Alem al 200, y está siendo restaurada. Una vistosa obra, hecha con mosaicos, será la nueva atracción.

08 Sep 2017

“Es tristemente conocida”, dice Carlos Cabello sobre la plaza ubicada frente a su negocio. Se refiere a que allí Paulina Lebbos fue vista por última vez hace ya 11 años. Además, ese espacio parece no haber cumplido nunca su razón de ser, porque los vecinos señalan que de noche la oscuridad y el descontrol de un grupo de indigentes ha reinado siempre. Pero la esperanza de poder “vivir” alguna vez la plaza se prendió cuando hace dos semanas el municipio capitalino valló la zona (avenida Alem al 200, entre San Lorenzo y el pasaje José María Gutiérrez) e inició los trabajos de revalorización.     

En la plaza Miguel Lillo ahora sólo pueden verse ramas en el suelo, ya que están realizando una poda en los árboles más viejos, y algunos escombros de veredas que han debido levantar para comenzar el parquizado. Carlos Arnedo, secretario de Servicios Públicos municipal, indicó que los trabajos recién comienzan y que allí se instalará iluminación con tecnología led, mobiliario urbano renovado, se mejorarán las caminerías, colocarán juegos infantiles y una pista de salud. “Vamos a convertir el lugar en una zona de paseo importante para la familia, que es el núcleo social básico”, expresó el funcionario.

Mientras tanto, los vecinos se preguntan si una vez que esté todo listo los malvivientes volverán a apropiarse de la que hasta ahora fue “su” plaza. “Quizás sería lindo que la cierren de noche por una cuestión de seguridad de todos. Porque, ¿qué nos garantiza que se alejen de la zona los borrachos que se instalaban allí? Eran cerca de diez personas”, sostuvo Silvia Gutiérrez, una vecina que vive a una cuadra de la plaza. Lo mismo pretende Rita González: que se alejen a los malvivientes y -además- “tener un lindo paisaje” frente a su verdulería.

El municipio informó que después será el turno de jerarquizar y poner en valor la plaza La Cámpora, ubicada en Jujuy al 4.800; y que ya están gestionando las obras de la plaza Lozano Muñoz, del barrio Echeverría.

900 manitos

El cambio de la Miguel Lillo, un pedazo de historia del barrio Ciudadela, llega también de la mano de un mural comunitario, que se encuentra al fondo del espacio verde y cuya confección concluirá durante las próximas semanas. “Se lo hace con mucho esfuerzo y dedicación”, destaca Patricia Nader, a cargo del diseño, la coordinación artística y la ejecución de la obra, que empezó en abril y que se realiza con la técnica de mosaiquismo.   

La iniciativa -cuenta Nader- surgió en Buenos Aires gracias el periodista Ricardo Balbi, a partir de un homenaje que se hizo en Córdoba al doctor René Favaloro: desde todas partes enviaron corazones de mosaicos para hacer un gran mural. Balbi propuso replicarlo en todo el país bajo el lema “Una manito para Conin. La lucha por la desnutrición infantil para Argentina”. Conin (Cooperadora para la Nutrición Infantil) es una fundación sin fines de lucro, dedicada a la prevención y recuperación de niños desnutridos.

“A partir de allí, Soledad Bestani se ofreció como coordinadora en Tucumán. Comenzamos en abril, en el living de mi casa, y logramos armar un equipo maravilloso”, cuenta Nader. Luego, en vez de corazones, juntaron unas 900 manitos de mosaicos de chicos de escuelas y colegios tucumanos (como el Santa Rosa y la escuela Ciudadela, entre otras). Por la ayuda de ellos, de vecinos de Tucumán, de Las Termas de Río Hondo y de Santiago del Estero, y de empresas privadas (como Weber, que donó pegamentos y pastinas), lograron armar el mural comunitario de mosaiquismo más grande de Tucumán y del proyecto de Conin: tiene 28 metros de largo, por ocho metros de altura. El equipo se completa con Luciana Cabrera, Alejandrina Simula, Alejandra Gutiérrez, Ana María Roldán, Brian Lazarte, Magdalena Tamer y Jubal Caram.

Nader sostiene que vale la pena hacer el mural en la plaza Miguel Lillo: “el año pasado, el Encuentro Internacional de Arte Público y Muralismo realizado en el parque Avellaneda, del que fuimos parte, le dio un giro a ese espacio verde. Espero que en esta plaza suceda lo mismo, que aportemos a poner en valor el lugar. Alguna vez jugué allí, de pequeña y me gustaría verla renacer”.

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