“Argentina puede erradicar la pobreza infantil en 20 años”

Gordon, especialista británico en justicia social, convocó a los políticos a actuar con criterios científicos.

06 Sep 2017
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EN LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNT. El profesor británico Gordon, figura del Seminario Internacional. LA GACETA / FOTO DE IRENE BENITO.-

David Gordon está convencido de que la pobreza se derrota con las armas adecuadas y ese es uno de los mensajes que quiere dejar en Tucumán, donde aterrizó para participar como expositor principal del Seminario Internacional “Entre la medición y la acción: debates en torno al bienestar”. El profesor de Justicia Social de la Universidad de Bristol (Reino Unido) dice, por ejemplo, que Argentina está en condiciones de aspirar a terminar con la máxima injusticia. “Puede erradicar la pobreza infantil en 20 años”, asegura Gordon en inglés, en el patio de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Tucumán, donde ayer concluyó el debate entre especialistas organizado por Unicef, y la Secretaría de Estado de Gestión Pública y Planeamiento del Gobierno provincial.

-¿Hay cada vez más justicia social en el mundo o todo lo contrario?

-La situación ha mejorado en términos generales, aunque es cierto que algunos países consiguen más avances que otros. Si se toma en consideración un promedio global se puede advertir una tendencia a la reducción de la pobreza, pero todavía existe un número considerable de grandes problemas no solucionados.

-Usted fue invitado a impartir la conferencia magistral de este seminario. ¿Qué mensaje quiere dejar?

-Uno de los mensajes clave y más claros que quiero dejar en Tucumán es que la pobreza no es una ley de la naturaleza ni un designio de Dios. La pobreza suele obedecer a la falta de voluntad política y de medidas adecuadas para vencerla. Derrotar la pobreza implica ayudar a mejorar la vida de la gente que están en el fondo de la sociedad. Para esto no hay requerimientos tecnológicos ni exigencias innovadoras: Argentina puede ganarle a la pobreza si así se lo propone.

-Usted dice que la pobreza no es una condena irreversible, pero que no se sale de ella con magia. ¿Qué acciones sugiere?

-Es necesario en primer término asegurarnos de que los ciudadanos acceden a los servicios de la seguridad social y la salud. Necesitamos trabajos con salarios razonables, y educación para niños y adultos. Hace falta capacitar a la población para que pueda trabajar y percibir una remuneración, y, de esa manera, salir de la pobreza.

-¿Cuáles son sus impresiones sobre Argentina? A diferencia de América Latina, aquí existen servicios públicos considerables y, sin embargo, la pobreza aumentó en forma significativa.

-Argentina tiene mejores indicadores que las naciones vecinas. En comparación con ellas, la pobreza es menor y no tan estructural. Pero aún así hay pobreza y problemas para combatirla. Argentina está mejor que el resto de la región, pero necesita hacer más en este camino: dar el próximo paso. A veces se cree que el costo de reducir la pobreza es muy alto, pero la pobreza no es gratuita sino muy cara, particularmente la que aqueja a la infancia. Los niños pobres tienden a ser menos saludables, a tener problemas escolares y, con los años, a engrosar las listas de desempleados. En un país como Argentina, el costo económico de mantener la pobreza infantil es mayor que el de terminar con ella, pero hay que trabajar para ver los beneficios a mediano y largo plazo. Los políticos con frecuencia sólo invierten en políticas que generan réditos a corto plazo porque deben ganar elecciones.

-La sociedad argentina pasó de un ciclo político de concentración de poder con rasgos populistas a otro de dispersión y de gobierno en minoría. La fragmentación se proyecta en todos los campos, por supuesto también respecto de la redistribución de la riqueza. ¿En qué medida este fenómeno tiene un carácter global?

-Eso se advierte en Estados Unidos con Donald Trump y en el Reino Unido con el Brexit. Pero ningún partido político está a favor de la pobreza ni en la izquierda, ni en el centro, ni en la derecha. Todos quiere liberarse de ella aunque disienten en el cómo. Este Seminario Internacional es importante porque para que haya menos pobres, los políticos deben tomar más en cuenta la evidencia científica. Necesitan valerse de los hallazgos de la investigación para determinar qué medidas funcionan y cuáles no. A veces los políticos se niegan a ver y a oír las verdades duras. Por ejemplo, que los chicos deben estudiar y jugar, no trabajar.

-¿Los políticos pueden sentirse tentados de valerse de la pobreza y de sus debilidades para perpetuarse en el poder?

-Es una visión muy cínica, pero sí, puede ocurrir, aunque me inclino a pensar que muchas veces los políticos generan pobreza sin proponérselo activamente.

-¿Qué relación existe entre pobreza y corrupción?

-Muchos creen que la corrupción genera pobreza, pero en realidad toda la sociedad es víctima de este mal, sin distinciones.

-¿Qué podría conseguir Argentina en 20 años si se pone a trabajar en serio contra la pobreza?

-Todos los países del mundo se comprometieron a lograr las metas de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas. Hacia 2030 hay que erradicar las peores formas de pobreza y reducirla a la mitad en todas sus manifestaciones. Argentina puede aspirar a más que eso y eliminar definitivamente la pobreza infantil hacia 2037.

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