La lectura en el siglo XXI

Características del lector competente

03 Sep 2017
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LA ESENCIA. “Ser lector no es sólo saber leer. Las personas se convierten en lectores cuando son capaces de explorar y descifrar un texto escrito asociándolo a las experiencias y vivencias propias”, define Cerillo.

ENSAYO

EL LECTOR LITERARIO

PEDRO C. CERRILLO

(Fondo de Cultura – México) 

¿De qué manera influyen las lecturas de juventud, e incluso de infancia, en el lector adulto? ¿Cuál es el camino de aptitud que recorre el lector literario para instalarse como tal, no dejándose llevar por la publicidad de un texto? ¿Qué papel cumple la voz mediadora del adulto en el mundo fantástico de la épica infantil? ¿Qué fue de la literatura popular? ¿La competencia lectora es un derecho universal?

Decir que todas estas preguntas encontrarán su respuesta en el presente libro sería caer en un peligroso lugar común; ya que todas estas preguntas, y muchas más, habrán de presentársenos a lo largo de su lectura para que nosotros mismos encontremos las respuestas. Sólo un lector puede responder con seriedad a la pregunta de qué es un lector sin caer en un autorretrato hablado. Es necesario pasar por el tamiz personal aquello que fue escrito para un público amplio y sin rostro definido. Por ello, después de cada lectura, comenzarán a hacerse visibles los diferentes rostros de esa multitud, como en un rompecabezas que va volviendo más nítida cada una de sus piezas. El lector está aportando su porcentaje de creatividad a la obra que alguien escribió, a la vez que se está convirtiendo en coautor. Luego será su experiencia la que medie entre obras originales y nuevos lectores.

Pedro C. Cerrillo, doctor en filología hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid, es una voz largamente autorizada para hablar de literatura infanto-juvenil. “Nunca hubo tantos lectores como ahora —asegura—, y sin embargo es una realidad la pérdida de prestigio que ha tenido la lectura y los lectores mismos, pues en la sociedad actual se alienta la facilidad, la superficialidad y un malentendido pragmatismo; y se desprecia la dificultad, el esfuerzo, la crítica y el pensamiento propio.” Es terrible lo que asevera el autor, y lo es doblemente en la medida de que eso es verdad.

“Ser lector -continúa- no es sólo saber leer. Las personas se convierten en lectores cuando son capaces de explorar y descifrar un texto escrito asociándolo a las experiencias y vivencias propias. Ésa es la esencia del lector literario, un lector competente que lee habitualmente, que tiene sus propios gustos y opiniones.”

Creo que este libro va más allá de la especialidad y del presunto lector interesado, para adentrarse también en la tarea del escritor que quiere saber quiénes serán los receptores de sus textos. Este libro es, en todo sentido, un verdadero manual de aprendizaje.

© LA GACETA

Rogelio Ramos Signes

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