Despegue o aterrizaje forzoso

30 Ago 2017 Por Indalecio Francisco Sanchez

El presidente Mauricio Macri regresará a Tucumán con una carga simbólica importante para propios y extraños. Cuando pise suelo tucumano pasado mañana estará avisando a oficialistas y a opositores que le renovó a plazo fijo (hasta el 22 de octubre) la confianza a José Cano.

También observará cómo se mueve Juan Manzur, que hoy sería invitado formalmente al acto. De sus flirteos dependerá que la tambaleante estructura que soporta la relación con la Nación se desmorone o se fortalezca. Si asiste a la inauguración del aeropuerto y “respeta el protocolo”, será una señal de que pretende reencauzar la vía institucional. Si actúa de manera contraria, quedará clarito como el agua que ya no quiere saber nada con restablecer ese vínculo. En los días previos a la llegada de Macri, el gobernador endureció su discurso hacia la Casa Rosada, con denuncias sobre lo que sería un plan de Cambiemos para ahogar financieramente a Tucumán. Habrá que ver cómo evoluciona hasta el viernes esa verborragia.

Esa decisión del mandatario irá ligada a otra: su salto definitivo a la vereda de enfrente a la de su ex jefa, Cristina Fernández. La semana pasada, Sergio Massa confirmó que uno de los que le ofrecieron su apoyo para debilitar a la ex presidenta fue el tucumano. A su vez, Miguel Angel Pichetto suma avales de jefes provinciales supuestamente ultra K (como Gildo Insfrán) para que los senadores de su distrito se sumen a su bloque y no al de Cristina. José Alperovich ya hace tiempo que declaró públicamente su desagrado con el kirchnerismo que hasta hace un par de años supo ensalzar. ¿Su ex ministra, Beatriz Mirkin, acompañará a su líder en la traición a CFK en el Senado?. Parece que así de fácil dejarán de pertenecer a ese movimiento quienes se mostraron como abanderados de los directores de la “década ganada”.

Justamente ahí quiere hacer foco el macrismo en la campaña de cara a los comicios generales de octubre, en recordarles a los tucumanos que Alperovich y Manzur son sinónimo de kirchnerismo. ¿Servirá para traccionar más votos a favor de Cano? Habrá que ver si la fórmula duranbarbiana sirve por estos pagos, en los que los aliados parecen jugar de espaldas al arco. Como los legisladores cambistas que, salvo Eudoro Aráoz y Luis Brodersen, prefirieron esconderse antes que enfrentar al “Huracán” Jaldo en la Legislatura.

El ex titular del Plan Belgrano, mientras tanto, planea su futuro en Diputados. La semana pasada visitó el recinto para aplaudir que se haya distinguido a la Franja Morada en el Congreso. Allí, en una entrevista con el diario “La Voz del Interior”, avisó que buscará presidir el interbloque Cambiemos. Significaría el manejo de 105 diputados y la posibilidad de recuperar protagonismo político luego de un complicado paso por el Plan Belgrano y una paliza difícil de olvidar en las PASO. Que logre ese puesto dependerá en gran medida de la performance en octubre y de si logra achicar la distancia con el oficialismo, y sentar dos diputados de Cambiemos.

Primavera en medio de la tormenta

En medio del escándalo que salpica a funcionarios y empleados del Instituto de la Vivienda se avecina un festejo que, se espera, apacigüe los ánimos puertas adentro de la repartición. Septiembre es el mes aniversario del IPV y una ex empleada estaría regresando para hacerse cargo de la organización de los festejos, que incluyen sorteos fastuosos donados por constructoras y amigos. Pese a que todos deberían estar felices con la fiesta del Día de la Primavera (en esa misma fecha se fundó el IPV), a algunos se les marchitó el rostro. Al parecer, la secretaria jubilada recientemente podría ser foco de otro conflicto. La mujer habría vendido un terreno de su familia al propio IPV del que formaba parte y allí estaría por construirse un barrio entre el instituto y un gremio. El dato no es menor. De manera discrecional, el organismo puede declarar a un terreno como zona de interés para desarrollar una obra pública. Inmediatamente, ese inmueble pasa a tener un valor exponencialmente superior al estimado como zona rural. Las casualidades explican que, muchas veces, los terrenos que compraron sindicatos o el propio Estado para erigir casas pertenecían a propietarios conocidos de algunos funcionarios. Nuevamente, lo que sucede es que Tucumán es chico y es fácil que unos y otros se conozcan, como los hermanos que, uno disfrazado de cooperativista y otro de empleado del IPV, ¿hicieron? cientos de obras habitacionales.

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