Sigue siendo baja la cantidad de entrenados para practicar reanimación cardiopulmonar

El caso del policía que salvó a un niño en Tafí Viejo ratificó el valor de esta capacitación.

29 Ago 2017
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EJERCICIO. Así se practica la maniobra de RCP. Es un curso de media hora, suficiente para ayudar a cualquiera durante una emergencia. la gaceta / foto de osvaldo ripoll

“Vi al pequeño tendido en el piso, desvanecido. No había tiempo de llevarlo a un CAPS. Había que actuar rápido. Me concentré, puse mi dos manos sobre su pecho y empecé a hacerle las maniobras que había aprendido en un curso. Después de la respiración boca a boca, el niño empezó a devolver el agua que había tragado, tosió y lloró”. Esteban Fernández, agente de la guardia municipal de Tafí Viejo, no olvidará el mediodía del martes pasado, cuando le salvó la vida a Tobías Noguera, de dos años, quien se había ahogado en la pileta de su casa. Lo hizo gracias a la preparación que recibió el año pasado, cuando realizó un curso en la Dirección de Emergencias.  

Tobías sobrevivió. Tuvo la suerte de que cerca de su casa estuviera una persona con conocimientos en técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP). La gran mayoría de los tucumanos no tendría la misma fortuna si es que padece una emergencia, porque es muy baja la cantidad de personas capacitadas para realizar estas maniobras. Sin embargo, las autoridades sostienen que estamos mucho mejor que hace dos años.

Entre 2016 y 2017 ya se capacitaron cerca de 4.000 personas; la mitad fueron policías del 911, destacó Juan Palavecino, subdirector de Emergencias de la Provincia. La importancia de que estos efectivos estén preparados es fundamental porque suelen ser los primeros que llegan a asistir a alguien en problemas, destacó el médico.

Tucumán también está avanzando con el programa de “ciudad cardioprotegida”, añade el doctor Juan Masaguer, que es capacitador de la Dirección de Emergencias. Ya se van instalando en distintas reparticiones y edificios cerca de 80 desfibriladores externos automáticos. Hasta ahora fue necesario usar este tipo de aparatos en una sola oportunidad, en un hotel donde se estaba dictando un curso. Y se pudo salvar la vida de un hombre que había entrado en paro, comentó.

Palavecino y Masaguer admiten que aún falta capacitar a muchísimas personas para alcanzar el nivel óptimo. De hecho, hay una norma que fue promulgada a comienzos de este año y que no pudo aplicarse todavía. Se trata de la ley provincial 8.977, que es una adhesión a la ley nacional 26.835, la cual prevé la capacitación generalizada de técnicas de RCP. También establece que estas maniobras se enseñen en todas las escuelas y colegios secundarios, a docentes y alumnos de los últimos años. Este punto es una materia pendiente en la provincia.

“Que los maestros sepan estas técnicas es fundamental, teniendo en cuenta que pasan muchísimas horas, durante nueve meses, en ámbitos con grupos grandes de personas”, evaluó Masaguer.

Por qué son importantes

Para entender por qué son tan importantes las maniobras de RCP, el médico da algunas cifras. El 80% de las muertes por paros cardio-respiratorios que se producen anualmente ocurren fuera de los centros asistenciales; o sea, en la calle o en los domicilios particulares. En la mayoría de los casos hay cerca un amigo, un familiar o compañero de trabajo. El 30% son desconocidos.

Además, se calcula que casi la mitad de los que sufren un infarto no llegan con vida al hospital (la tasa anual de mortalidad por infartos de miocardio en Tucumán es de 37 por 100.000 habitantes; es decir que cada año fallecen unos 555 tucumanos por esta causa).

Las maniobras de RCP sirven para restaurar el flujo de sangre desde el corazón hacia el cerebro en las personas afectadas. Cuando se hacen enseguida, menos secuelas sufre el afectado y más chances tiene de salvar su vida.

“Cada 100 casos de muerte súbita se pueden salvar unas 40 si la comunidad está entrenada en RCP y si hay cardiodesfibriladores en lugares públicos”, expresó Masaguer, y contó que entre los lugares que tienen desfibriladores en Tucumán figuran: Casa de Gobierno, el Teatro Mercedes Sosa, la Legislatura, la terminal de ómnibus, la Casa Histórica y la peatonal Muñecas.

En la esquina de Muñecas y Mendoza, en la garita policial está el aparato, guardado con candado. Vanesa Jaime, la agente que ayer a la mañana estaba trabajando en el lugar contó que aún no tuvo la necesidad de ser usado el cardiodesfibrilador. Ella aún no aprendió cómo se utiliza, aunque sí le avisaron que debe hacer un curso para instruirse al respecto.

> Hay cuatro minutos cruciales

Después de que una persona pierde el conocimiento, los primeros cuatro minutos son cruciales para que la reanimación. Por eso lo esencial de que más personas se capaciten en técnicas de reanimación cardiopulmonar y que se sumen más desfibriladores externos automáticos en lugares públicos, sostiene Juan Masaguer, de la Dirección de Emergencias.

Actuar a tiempo permitirá que cualquier afectado llegue con vida al hospital y acceda a un tratamiento adecuado. “El cerebro no puede estar más de ocho o nueve minutos sin recibir oxígeno. Después, generalmente se produce la muerte cerebral”, señaló el médico, quien consideró que el caso de Tobías Noguera, el niño de Tafí Viejo que cayó a una pileta, es una muestra clara de lo necesario que es instruir en las técnicas de reanimación. Sin la ayuda a tiempo del agente Esteban Fernández seguramente hoy la familia estaría contando otra historia, señala Masaguer.

> Los aparatos que salvan vidas

“Tucumán necesita más cardiodesfibriladores. Son fundamentales en todos los locales públicos o privados de concurrencia masiva o de alto riesgo”, consideró el legislador Claudio Viña, autor de una ley provincial que se aprobó a fines del año pasado y que dispone la adhesión a la ley nacional 27.159 (llamana de Muerte Súbita-Sistema de Prevención Integral).

Según la normativa, la instalación de los aparatos debe ser obligatoria y debe estar a cargo del propietario, locatario o administrador del local o establecimiento, según el caso.

“Además se debe capacitar al personal del lugar para el uso de estos dispositivos y en técnicas de resucitación”, señala la ley. “Lamentablemente no se está haciendo cumplir esta norma. Dicen que porque los aparatos son muy costosos ($50.000 valían hasta el año pasado). Bien se podría hacer un plan para ir comprándolos de a poco”, reclamó el legislador.

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